Como consecuencia de la intervención, el paciente comenzó a sufrir problemas de intolerancia, molestias, inflamación, rechazo de un implante y pérdida de peso.
En julio de 2003, la Clínica procedió a colocar la prótesis sobre los implantes, lo que acentuó la limitación de la movilidad lingual, la masticación y la fonación, y causó más dolor y molestias a José R.P., quien tuvo incluso que ingresar por Urgencias en el Hospital de La Princesa ese mismo mes.
Finalmente, once meses después de su primera intervención un maxilofacial de Madrid se le retiró los implantes y se le colocó unos nuevos, después de lo cual no volvió a sufrir problema alguno.
La sentencia establece, según la Asociación El Defensor del Paciente, que "consta acreditada la conducta culposa o negligente de los profesionales médicos de la clínica", por lo que deberá pagar más de 27.200 euros al demandante.