MDO/Efe | Martes 12 de febrero de 2008
El 29 por ciento de los niños de entre dos y quince años que viven en la capital padece sobrepeso y la cifra aumenta hasta el 33 por ciento si se trata de población inmigrante, según se desprende de un estudio sobre alimentación infantil presentado este martes por el delegado de Seguridad, Pedro Calvo.
Las conclusiones de este análisis llevado a cabo por Madrid Salud ponen de manifiesto que los niños madrileños comen "en exceso", especialmente bollería industrial y chucherías, "y mal".
El sobrepeso infantil en Madrid está directamente relacionado, según ha explicado Calvo, con los hábitos de los pequeños, como queda reflejado en dos datos del estudio: que casi el 40 por ciento de los niños no practica ningún tipo de deporte y que la mayoría de los menores ve más de dos horas de televisión y dedica otras tantas a jugar con el ordenador.
La relación entre exceso de peso problemas de salud está bien clara, según la encuesta municipal, ya que se demuestra que los niños con sobrepeso y obesidad acuden más al médico (18,5%) que los que no la padecen (15,4%).
Estos datos indican que los niños con sobrepeso "empiezan a tener más problemas de salud desde pequeñitos", ha asegurado Calvo, quien ha afirmado que este hecho se confirma con otro estudio que realizó Madrid Salud en un grupo de escolares de entre 9 y 11 años en el que se hallaban unos niveles de colesterol superiores a 200 en el 20% de los chavales y superiores a 220 en el 6%.
Los mismos estudios demuestran que el problema es igual o más grave con respecto a los adultos que han aumentado el peso por encima de lo recomendable en diez años, y atesoran que niños reproducen el modelo alimentario que observan en sus padres.
Y es que, según ha explicado Calvo, los niños comen mal en sus casas, ya que tras un análisis de los comedores escolares, se ha constatado que en la mayoría de ellos el equilibrio de alimentos es el correcto.
El estudio municipal advierte de que la hamburguesas son el "menú reina" en el universo gastronómico de los pequeños, una comida rica en ácidos grasos saturados que elevan los niveles de colesterol sanguíneo y la incidencia de enfermedad coronaria.
No obstante, el estudio concluye que el consumo de hamburguesas "no es demasiado malo" siempre que cumpla dos requisitos: que se tome sólo un día a la semana, dos a lo sumo, y que la ingesta del resto del día se componga de frutas y verduras para equilibrar.
A las comidas que los pequeños comen en exceso se unen pizzas y fritos.
Las 17 muestras de pizza elaboradas en establecimientos de restauración y de venta en grandes superficies para cocción en el ámbito doméstico han demostrado que la ración aporta 434 kilocalorías, que suponen el 20% de las necesidades calóricas diarias de un menor y el 33% de las necesidades diarias de ácidos grasos saturados.
Mientras que los 100 gramos precocinados congelados (croquetas, san jacobos, empanadillas) presentan un exceso del 25% de las necesidades diarias en ácidos grasos saturados y un 10% de colesterol, lo que les sitúa ante un alimento que, consumido frecuentemente, como sucede en muchos hogares, puede originar problemas importantes de salud.
Calvo ha destacado también el riesgo del consumo de bollería industrial por la buena acogida que tiene entre los niños, hasta el punto de que su consumo es muy frecuente entre los escolares como merienda y en ocasiones en el desayuno, según el estudio.
Las aparentemente "inofensivas" palomitas de maíz no lo son tanto desde el punto de vista nutricional, especialmente si han sido elaboradas con aceites o grasa poco recomendables.
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