MDO | Viernes 08 de febrero de 2008
El cierre al tráfico de la casa de campo, la remodelación del eje Ballesta y las cámaras instaladas en la calle Montera han provocado un movimiento de traslado de la prostitución a otros distritos de la capital.
Al parecer, gran parte de las meretrices han encontrado un nuevo emplazamiento para su trabajo en el Paseo del Pintor Rosales, un lugar que facilita la intimidad al encontrarse cerca de un parque y estar generalmente poco transitado. Según el diario La Razón, en tormo a la medianoche son decenas las trabajadoras del sexo que se reúnen en el distrito de Argüelles.
Su radio de acción se extiende entre el Templo de Debod y la Plaza de España, donde también ejercen la prostitución gan número de mujeres. Se trata de un problema que no es nuevo en el distrito, pero que se ha agudizado en los últimos meses. "A veces ves a alguna prostituta, pero lo de ahora es alucinante. No había visto esto así en mi vida", afirmaba un madrileño que circulaba este miércoles por el paseo.
La Asociación que lucha por los derechos de las meretrices, Hetaira, ha denunciado en múltiples ocasiones la persecución que sufre este colectivo por parte del Ayuntamiento. La última de estas protestas giró en torno a la remodelación de la calle Ballesta y la plaza de Luna, que ha provocado el cierre de cerca de diez bares de alterne y la migración de estas mujeres a las afueras de Madrid
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