Aunque el proyecto no gusta en el Ayuntamiento de Madrid la ampliación de la estación de Atocha que contempla el Ministerio de Fomento tiene un punto fuerte: la intermodalidad máxima de transporte público en la ciudad. La estación ampliada contaría con una de las estaciones de la futura línea 11 de Metro que atravesará Madrid. Una línea que está llamada a convertirse en la M-40 del suburbano.
La alternativa propuesta por Alberto Ruiz-Gallardón de trasladar la estación de Alta Velocidad al Abroñigal carece de estudios para llevar el Metro ya que esta ubicación no se contempla en el proyecto de ampliación de la Línea 11, según los datos aportados por la Consejería de Transportes.
Esta nueva línea tendría una longitud total de 19,7 kilómetros, con un total de 24 estaciones, de las que la mitad permitiría intercambiar con otras líneas ya existentes, y el resto estaría formado por nuevas paradas. El coste de esta actuación sería de 1.871 millones de euros y su plazo de ejecución sería de al menos tres años ante la dificultad de unas obras que transcurrirían por zonas consolidadas de la capital.
La línea no se cerraría por el momento por la zona oeste, donde se abre el espacio protegido de la Casa de Campo y por lo tanto no existe población residente. Se estima, según datos de la Consejería de Transportes, que el nuevo trazado sería utilizado por 75 millones de viajeros al año.
Entre otros, daría servicio a la zona de Santa María de la Cabeza, entre Legazpi y la M-30, al paseo de María Cristina, a todo el área de Fuencarral y principalmente al eje de Arturo Soria, donde la Comunidad reconoce que existe un problema de comunicación ya que su longitud no se corresponde con el número de accesos de la red de metro.