Respecto a los medios materiales, criticó que los vehículos policiales "pasan más tiempo en el taller que patrullando las calles" y solicitaron equipos de protección individual (EPI) para todos los 7.000 agentes que trabajan en el Ayuntamiento de Madrid.
Agüero denunció que a los policías del turno de noche sólo les conceden al año 18 días de vacaciones, cuando el Estatuto de Trabajadores marca 22. "Lo hemos ganado en los tribunales y todavía ni el concejal de Seguridad, Pedro Calvo, ni el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, han hecho efectiva esta sentencia".
Asimismo, señaló que el Ayuntamiento no reconoce la subida de nivel ni el plus correspondiente a los agentes que llevan dos años de servicio, "algo que también está denunciado y ganado en los tribunales".
"Al resto de los empleados del Ayuntamiento se les paga ayudas por minusvalías y el premio por antigüedad de 25 años, pero a los policías no. Además, ellos trabajan 35 horas a la semana y nosotros 40. Ese exceso lo poníamos a disposición de la Corporación a cambio de dinero. Ahora, el Ayuntamiento, sin negociar, se apropia de ese derecho, lo ejercita, y lo paga tarde, mal y nunca", agregó.
Piden la dimisión de Jesús Mora
Por su parte, el dirigente de Unión de Policía Municipal (UPM) y también portavoz de la Coordinadora de Policías (COP), Demetrio Madrid, señaló que el alcalde de Madrid, no tiene "ninguna voluntad" de negociar un nuevo Acuerdo, ya que el pasado finalizó el 31 de diciembre de 2007. Entre las deficiencias actuales, denunció que los agentes siguen utilizando un viejo revólver "que no es operativo y que no se usa ya en ninguna ciudad de España", y se tienen que pagar de su propio bolsillo sus chalecos antibalas, guantes anticorte, valorados en unos 1.000 euros.
El sindicalista pidió la dimisión del coordinador general de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Jesús Mora, "por restringir y pisar sistemáticamente los derechos de los policías municipales, y actuar con prepotencia". Además, le acusó de un delito de prevaricación y falsificación de delito público. "Después de ganar el recurso en los tribunales, ni siquiera lo acatan. Es una temeridad mantenerle en el puesto, ya que es como meter a la zorra a cuidar el gallinero", agregó.