MDO/Efe | Miércoles 30 de enero de 2008
El aroma floral de las "silletas" de Medellín impregnó hoy las cercanías del madrileño Paseo del Prado, convertido por un día en un improvisado taller en el que un grupo de artesanos elaboraron algunas de estas "obras de arte", piezas fundamentales del folclore popular de la ciudad colombiana.
En su visita a España para participar en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), los "silleteros" quisieron rendir homenaje al rey Juan Carlos en su setenta cumpleaños, y le obsequiaron con un tapiz que representa las banderas española y colombiana. La tradición de las "silletas" se remonta a la época colonial, cuando los campesinos de esa región colombiana transportaban a los dueños de las tierras en sus espaldas a través de las montañas.
"Cuando mejoraron las condiciones, la tradición se mantuvo como homenaje a ese oficio y con el paso del tiempo se convirtieron en auténticas obras de arte", explicó Juan Gabriel Pérez, subdirector de la oficina de turismo de Colombia en España. Flores y madera son los materiales empleados en la construcción de las "silletas", algunas de las cuales pueden llegar a medir dos metros de diámetro y alcanzar los 70 kilos de peso.
En su fabricación participan hasta grupos de diez personas, cada una de las cuales tiene asignada una función específica. Así, las mujeres son las encargadas de "tratar las flores", seleccionarlas y despojarlas de su tallo para después confeccionar con ellas un tapiz de colores a partir del diseño inicial.
Después, se monta la estructura de madera sobre la que descansarán las flores y el forraje verde. "Todos los materiales son reciclados y aunque se trata de monumentos perecederos lo que queda es la satisfacción de haberlos creado", destacó Pérez. Guillermo León Vázquez, maestro "silletero", recuerda que su afición se remonta a su abuela, quien cultivaba flores para venderlas después por los barrios de Medellín.
"El origen de esta tradición está en el corregimiento (región) de Santa Elena. La "silleta" servía para transportar las herramientas y los materiales que se utilizaban en las fincas. Hasta servían para llevar enfermos, eran las ambulancias de la época", explica.
Utilizadas después como la mejor manera de llevar la producción de flores desde el campo a la ciudad para venderlas, pronto se convertirían en parte fundamental de los desfiles tradicionales de la zona.
"A la gente le llamaba mucho la atención ver a una persona cargada con flores para venderlas en los mercados o por los barrios de la ciudad", asegura León Vázquez. La Fiesta de las Flores se celebra en la ciudad de Medellín cada siete de agosto y puede llegar a reunir 500 "silletas", entre las portadas por adultos y niños.
Dedicado a los más jóvenes, ocho días antes del desfile regional tiene lugar el de los "silleteritos", en el que participan niños de dos años en adelante, a los que se les prepara "una silleta muy liviana". La elaboración de los ornamentos florales ha trascendido los artesanal para convertirse en un "compromiso" familiar, en el que cada uno de los miembros aporta su granito de arena para mejorar cada año.
Los "silleteros" de Medellín han paseado su arte por medio mundo, desde Australia a Japón, pasando por Estados Unidos, donde rindieron homenaje a los fallecidos en los ataques a las Torres Gemelas. Ahora le toca a España disfrutar de él.