Milagros Hernández | Lunes 28 de enero de 2008
Si la política es el arte de organizar la sociedad para el bienestar de las personas tendría que aceptar el primer principio básico: que sirva para el cuidado de las personas.
En no pocas ocasiones la historia nos ha venido demostrando que los grandes logros en este terreno y la conquista de los derechos se han conseguido con grandes esfuerzos y revoluciones sociales.
En nuestro país seguimos teniendo una asignatura pendiente: La Ley Estatal de Servicios Sociales. Una ley que junto con el Sistema General de la Seguridad Social garantice la protección social en situaciones de necesidad personal o familiar.
Construir el Estado de Derecho requiere una norma general, que como en Sanidad o en Educación ordene un Sistema Público de Derechos Sociales… Sin embargo, dificultades de interpretación constitucional y la incapacidad de los diferentes gobiernos ha ido construyendo solo unas leyes de servicios sociales autonómicas de corto recorrido. Tan corto que ahora nos vemos legislando aspectos de protección social por sectores.
La Ley de dependencias es una necesidad, como lo es la Ley de Igualdad , o puede serlo mañana la Ley de Protección a la Infancia… pero no dejan de ser regulaciones parciales que no se estructuran en el marco de un Sistema General que este diseñado, planificado para atender y prevenir. Por ello su recorrido está siendo difícil.
Regular derechos de ciudadanos en situación de necesidad y garantizarlos con la financiación necesaria para que se cumplan es hoy posible y necesario.
Los profesionales de lo social y los “políticos de la vida cotidiana” sabemos que los caminos para conseguir objetivos de cambio no siempre son los mismos ni los deseados por eso bienvenida sea una Ley como la ley de dependencias que ha introducido un elemento que no puede dar marcha atrás en la conquista de los derechos: El derecho al “derecho subjetivo “.
Será una ley con muchas dificultades hasta su puesta en práctica, pero supone un referente en la conquista de los derecho. Ahora solo falta que se cumpla su financiación y que se generen los recursos y servicios necesarios. Ello ayudará también a dar empleo a trabajadores del sector de la intervención social que andan por ahí peleándose también por lo suyo.
Algun@s, a pesar de todo, seguiremos exigiendo una Ley de Derechos Sociales… porque lo que nos interesa no es solo la felicidad de todos los hombres y mujeres sino la de cada uno de ell@s.
Milagros Hernández
Concejala del Ayuntamiento de Madrid y trabajadora social
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