En este caso, la Fiscalía acusa al terrorista de haber participado en el atentado contra la ETT al aparecer una huella dactilar suya en unos documentos incautados a la banda en Francia entre los que había una nota manuscrita. En ella consta una referencia al ataque acompañada de recortes de prensa.
Por ello, el Ministerio Público considera a Torralba responsable en grado de autor material o cooperación necesaria de un delito de estragos terroristas al actuar al servicio de los GRAPO y pide para él una condena de 15 años de prisión, así como que indemnice a la empresa 'Adecco' con la cantidad de 19.338,51 euros.
Según el fiscal, el artefacto fue explosionado de manera controlada por los efectivos de los TEDAX el 10 de junio de 2000. Los terroristas habían confeccionado el aparato de manera que la deflagración se produjera por iniciación eléctrica y activación a control remoto mediante Radio Control. Como consecuencia de la explosión se produjeron solo daños materiales, principalmente en el interior de la oficina.
Sin embargo, el Ministerio Público añade que "desde que el artefacto es colocado hasta que se produce la explosión y una vez producida ésta, toda persona que se encuentre en el radio de acción del artefacto está expuesta a sufrir necesariamente graves e incluso irreparables daños físicos". Asimismo, la Fiscalía recuerda cómo la acción fue reivindicada por la banda terrorista GRAPO mediante la remisión de cartas a varios medios de comunicación.