El gol tan rápido de Raúl rompió el planteamiento inicial de los de Aguirre, que tardaron algunos minutos en reaccionar. Sin embargo, el Atlético dispuso de dos claras ocasiones de gol, cuando el balón, en ambas, se estrelló contra el larguero de la portería que defendía Íker Casillas.
El partido quedó sentenciado al filo del descanso cuando el holandés Van Nistelrooy marcó el segundo tanto. La segunda parte ofreció poco juego vistoso y mucha dureza por parte de algunos jugadores del Atlético de Madrid, que entraban a destiempo y daban la impresión de que no podían controlar el medio campo.