Madrid es un polo de atracción para la celebración de bodas, congresos, ferias, fiestas privadas y actos corporativos. Eventos donde la fotografía y los vídeos han ganado espacio en los últimos años. Por ello, cada vez más empresas de eventos y emprendedores valoran comprar un fotomatón para controlar un servicio cuya demanda no deja de crecer y, de este modo, tener la total libertad para personalizar la experiencia y reducir la dependencia de proveedores externos.
Este interés crece entre profesionales que trabajan en Madrid y la Comunidad, atendiendo además a diferentes perfiles. Algunos organizan bodas durante el fin de semana. Otros atienden convenciones, cenas de empresa o acciones de marca entre semana. Para ellos, contar con un equipo propio les permite ampliar el catálogo de servicios y mejorar la capacidad de respuesta ante las peticiones de sus clientes.
La compra, sin embargo, no puede realizarse a la ligera. Una empresa de eventos necesita evaluar dónde trabajará, quién montará el equipo, cómo lo transportará y qué ocurrirá si falla una impresora durante una celebración. El fotomatón funciona como negocio cuando forma parte de un engranaje preparado e integrado en una red logística.
Madrid cuenta con múltiples espacios, y muy diferentes, para la actividad de los eventos. Una boda puede celebrarse en una finca de la Comunidad, mientras una feria profesional puede tener lugar durante varios días en IFEMA Madrid.
Las empresas que tienen un fotomatón en propiedad tienen la agilidad suficiente y la independencia para adaptar la experiencia a ambos casos. En función del tipo de fotomatón con el que trabajan, pueden ofrecer fotografías que se imprimen en el momento, imágenes digitales con los fondos más diversos o vídeos que se transmiten en tiempo real por las redes sociales.
De este modo, cuentan con un activo que permite a sus clientes crear una pausa dentro del evento. Generar instantes únicos en donde personas (dígase posibles clientes) comparten momentos, posan juntas y publicitan la marca de la compañía.
Esa interacción explica por qué estos equipos están hoy en día presentes en prácticamente todos los eventos corporativos, ya sean ferias profesionales, aniversarios, presentaciones de producto y fiestas corporativas.
Una empresa madrileña puede valorar comprar un fotomatón cuando prevé que va a tener una demanda suficiente y quiere integrar la experiencia en su propuesta. No obstante, antes de dar el paso conviene tener en cuenta que la inversión también incluye otras variables a tener en cuenta: transporte, almacenamiento, seguros, consumibles, pruebas, tiempo de montaje y personal disponible para atender a los invitados durante el evento en caso de ser necesario.
Además, tal y como explican desde comprarfotomaton.com, empresa especializada en la venta de este tipo de productos, es importante que los interesados conozcan los diferentes tipos de fotomatones existentes. En la actualidad, los más populares son:
Ante tal variedad de opciones y tipologías, conviene acudir a proveedores de confianza antes de hacerse con un modelo. Entre las empresas de más prestigio está el fabricante comprarfotomaton.com, compañía que diseña y fabrica fotomatones desde Sevilla y realiza envíos a toda España. Ahí, además, es posible hacerse con diferentes modelos, como los de espejo y plataformas 360, ideales para bodas, eventos corporativos y celebraciones.
Tener un fotomatón propio puede dar a una empresa de eventos madrileña mayor autonomía para personalizar servicios y atender reservas. Pero el valor no está solo en el equipo. El resultado depende de la preparación, el transporte, los consumibles, el mantenimiento y la atención que reciben sus clientes en cada celebración.
No cabe duda de que Madrid es la región ideal para esta actividad gracias a la enorme celebración de bodas, ferias y eventos de empresa. Pero, la existencia de la demanda no significa que el éxito esté asegurado. Primero hay que calcular sus costes, seleccionar el formato adecuado y poder garantizar el montaje en cada evento contratado.
Si se hace bien, el fotomatón puede convertirse en una línea de trabajo estable para las compañías de eventos existentes o en una salida profesional para quienes quieran dar el salto al emprendimiento.