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Madrileños en el Club Bilderberg: una breve historia

MDO | Lunes 20 de julio de 2026

Hay pocas palabras que despierten tanta curiosidad —y tanta suspicacia— como "Bilderberg". Desde 1954, cuando un grupo de políticos, banqueros y empresarios se reunió por primera vez en el hotel De Bilderberg de la localidad holandesa de Oosterbeek, el Club Bilderberg ha sido sinónimo de puertas cerradas, listas de invitados selectas y conversaciones de las que nunca sale un acta. Y aunque el club nació muy lejos de la Puerta del Sol, lo cierto es que Madrid ha aportado, a lo largo de las décadas, algunos de los nombres españoles más recurrentes de sus reuniones. Esta es su historia.

El madrileño que abría la puerta a los demás

Si hay un nombre propio que resume la relación entre Madrid y Bilderberg, ese es el de Juan Luis Cebrián. Nacido en Madrid en 1944, el periodista que fundó El País y llegó a presidir el Grupo PRISA no fue un invitado ocasional: durante años formó parte del Steering Committee, el comité directivo que organiza las reuniones y, sobre todo, decide quién entra y quién no. En la práctica, Cebrián ejercía como delegado del club en España. Si un político, un banquero o un empresario español recibía la codiciada invitación, lo más probable es que la llamada previa hubiera pasado por él.

Esa posición le dio un poder discreto pero real. Se cuenta, por ejemplo, que Mariano Rajoy llegó a reprocharle personalmente que ningún ministro de su Gobierno hubiera sido invitado a la reunión de 2015, en un momento en que España necesitaba defender la candidatura de Luis de Guindos a la presidencia del Eurogrupo ante los líderes allí congregados. Anécdotas así ilustran algo que a menudo se olvida en las teorías más conspirativas: Bilderberg no es tanto un gobierno en la sombra como una agenda de contactos al más alto nivel. Y durante mucho tiempo, la página española de esa agenda la escribía un madrileño.

Un rey nacido en la clínica de Loreto

El segundo gran nombre madrileño de esta historia lleva corona. Felipe VI, nacido en Madrid en enero de 1968, asistió a reuniones del club cuando todavía era Príncipe de Asturias, continuando una cierta tradición familiar: la prensa española informó durante años de la presencia de la reina Sofía en varias ediciones —Atenas 2009, Sitges 2010, Saint Moritz 2011 o Copenhague 2014—, aunque, curiosamente, su nombre nunca ha figurado en las listas oficiales de participantes que publica el club, un detalle que alimenta el debate sobre qué asistencias están realmente documentadas y cuáles pertenecen al terreno de lo reportado pero no verificado.

Para la Casa Real, la presencia en Bilderberg encajaba en una lógica muy concreta: la de tejer relaciones personales con quienes toman decisiones en Europa y Estados Unidos, sin focos, sin comunicados y sin la rigidez del protocolo oficial. Que el entonces príncipe se sentara a debatir —bajo la famosa regla de Chatham House, que permite usar la información pero no atribuirla— con primeros ministros, consejeros delegados y directores de periódicos era, en el fondo, una forma más de preparación para el oficio de reinar.

Solana, el diplomático de Chamberí

Pocos españoles han acumulado tantos cargos internacionales como Javier Solana, madrileño nacido en 1942 y sobrino nieto de Salvador de Madariaga. Ministro con Felipe González, secretario general de la OTAN y después Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Solana fue durante años uno de los rostros españoles más habituales del club. Su caso es especialmente curioso: en la lista oficial de 2010, celebrada precisamente en Sitges, su nombre no aparecía bajo el epígrafe "ESP" sino bajo "INT", de internacional. Un detalle burocrático que dice mucho: para Bilderberg, Solana ya no representaba a un país, sino a un continente.

Sánchez y el fin de semana en los Alpes

La historia más reciente —y la que más ríos de tinta ha hecho correr— es la de Pedro Sánchez. El actual presidente del Gobierno, nacido en Madrid en 1972, acudió a la reunión de junio de 2015 en el Interalpen Hotel de Telfs-Buchen, en los Alpes austriacos, cuando era secretario general del PSOE pero aún no había pisado La Moncloa. La invitación, gestionada como casi siempre a través de Cebrián, generó un debate interno considerable en su partido, donde algunas voces veían con recelo la foto de su líder con las élites económicas mundiales.

Sánchez intentó, según se publicó entonces, una especie de "asistencia a la carta": llegar tarde, marcharse antes, compaginar el encuentro con otros compromisos de agenda. La organización se lo denegó —quien acude a Bilderberg se compromete a estar de jueves a domingo, sin excepciones— y el episodio terminó con su nombre desapareciendo de la lista oficial de asistentes, tal y como reconstruyó en su día este artículo de El Confidencial Digital, una crónica menos conocida de lo que merece sobre las bambalinas de aquella invitación. Años después, ya como presidente, Sánchez ha declinado nuevas invitaciones, consciente quizá de que la fotografía que en 2015 era un activo podía convertirse en un pasivo.

Otros nombres con partida de nacimiento en Madrid

La nómina madrileña no acaba ahí. Alberto Ruiz-Gallardón, nacido en Madrid en 1958, participó en la reunión de 2009 cuando era alcalde de la capital, compartiendo cartel español con Ana Botín, José Manuel Entrecanales y Pedro Solbes, en una edición a la que la prensa atribuyó también la presencia de la reina Sofía. Esperanza Aguirre, madrileña de 1952, figuró también entre los asistentes españoles durante su etapa como presidenta de la Comunidad de Madrid. Y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona y nacido en Madrid en 1963, no solo ha acudido en varias ocasiones sino que llegó a ejercer como coordinador del grupo en España, recogiendo el testigo que dejó Cebrián antes de pasárselo a Ana Botín.

Quien quiera comprobar hasta qué punto los apellidos españoles —y madrileños— se repiten año tras año puede consultar el listado de miembros y asistentes del club, donde se aprecia algo revelador: España no es un país periférico en Bilderberg. Es, desde los años ochenta, un habitual.

2024: Bilderberg viene a casa

La historia dio un giro casi poético en mayo de 2024, cuando el club celebró su septuagésima reunión anual precisamente en Madrid, en el hotel Eurostars Mirasierra Suites. Durante cuatro días, la capital acogió a unos 130 invitados de una treintena de países, con la delegación española más nutrida que se recuerda: Ana Botín, Entrecanales, Sol Daurella o Pedro J. Ramírez, entre otros. Los madrileños que durante décadas habían viajado a Suiza, Austria o Canadá para sentarse a la mesa de Bilderberg vieron cómo, por una vez, era la mesa la que venía a ellos.

Fue también un recordatorio de lo que el club es y de lo que no es. No hubo humo blanco, ni comunicados con decisiones, ni gobierno mundial proclamado desde Mirasierra. Hubo, eso sí, lo de siempre: conversaciones sin actas, agendas que se cruzan y una lista de asistentes que funciona como radiografía involuntaria del poder de cada época.

Una relación que dice mucho de la ciudad

Repasar la lista de madrileños en Bilderberg es, en el fondo, repasar la historia reciente de Madrid como capital política y económica: un rey formándose para el trono, el periodista que dirigió el periódico más influyente de la democracia, el diplomático que llevó la voz de Europa por medio mundo, alcaldes, presidentas autonómicas, empresarios del Ibex y un secretario general de partido que acabaría en La Moncloa. Todos nacidos en la misma ciudad; todos, en algún momento, sentados a la misma mesa discreta.

Puede que nunca sepamos exactamente de qué hablaron. Pero sí sabemos algo con certeza: cuando el club más hermético de Occidente pasa lista, Madrid casi siempre responde presente.