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Realidad virtual y yoga adaptado: dos actividades del SAD madrileño premiadas por el sector como buenas prácticas

Algunas integrantes del equipo del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Clece de la dirección regional Centro. De izqda. a dcha. Coral Falcón, Rocío Platero, Sara López, Inés García y Elena Mateos.
Redacción | Jueves 16 de julio de 2026

Viajar sin moverse de una habitación y aprender a respirar para sentirse mejor. Son dos propuestas muy distintas, pero con un objetivo común: mejorar la calidad de vida de las personas mayores atendidas por el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Madrid gestionado por Clece Sociales. Ambas iniciativas han sido reconocidas recientemente como buenas prácticas en el 5º Congreso de Atención Domiciliaria celebrado en Fuenlabrada, un foro nacional de referencia para el debate y la innovación en los Servicios Sociales que en esta ocasión tenía como lema ‘La IA y los datos en la atención a la dependencia’.

En este contexto, diversas empresas del sector presentaron proyectos innovadores aplicados a la atención domiciliaria, algunos de los cuales resultaron premiados como ‘Las vacaciones soñadas’, la experiencia inmersiva con gafas de realidad virtual, y ‘Bienestar consciente: yoga adaptado e inclusivo‘, la propuesta de bienestar a través de un taller de yoga adecuado a las capacidades de las personas mayores.

“No es solo ponerse unas gafas, es sentirse en otro lugar”

Sara López, animadora sociocultural de Clece Sociales, empresa filial de Clece que gestiona este servicio, prepara junto con su compañera Laura Martín las actividades para usuarios del SAD, entre ellas ‘Las vacaciones soñadas’. Esta idea comenzó a desarrollarse hace aproximadamente dos años, y desde entonces se ha replicado en distintos espacios. Sin embargo, es ahora cuando se ha presentado oficialmente como ejemplo de buena práctica profesional.

Según López, el valor principal no está únicamente en el componente tecnológico, sino en la experiencia emocional que genera en las personas mayores. “No es solo el uso de gafas de realidad virtual”, subraya, lo más destacable es la posibilidad de “estar en otro lugar, aunque estén aquí”, revivir ciudades que conocieron o descubrir destinos nuevos cuando ya no pueden viajar físicamente.

Según relata, la reacción de los usuarios es inmediata y muy expresiva. “Se quitan las gafas y te dicen: ‘¡Ay, hijo, qué a gusto! ¡Ponme otro! ¡No me quiero ir!’”. Incluso hay quien se sorprende al reconocer cambios en lugares de su juventud, como unos usuarios originarios de Sevilla que han podido volver a la ciudad andaluza desde la pantalla envolvente del visor.

Además, la animadora destaca que esta actividad también sirve para romper barreras psicológicas relacionadas con el uso de tecnología. Muchas personas mayores muestran miedo inicial por la posibilidad de marearse. Sin embargo, López insiste en que el contenido está adaptado para evitar esa sensación: “Se marea si ponemos una montaña rusa”, puntualiza, pero no con entornos diseñados para ser tranquilos y accesibles. Asegura que, hasta el momento, nadie ha abandonado la experiencia por mareo y que la mayoría quiere repetir.

Más allá del reconocimiento a la iniciativa, López interpreta el premio como una validación del trabajo del SAD y de su dimensión humana. “Es una manera de reconocer que estamos haciendo bien las cosas, que estamos llegando a los usuarios, que estamos humanizando el servicio”, afirma.

También recalca la importancia de que se visibilice el Servicio de Ayuda a Domicilio, un ámbito que, según lamenta, suele quedar eclipsado frente a recursos más conocidos como residencias o centros de día. Para ella, que el trabajo de las animadoras socioculturales sea reconocido públicamente supone un impulso profesional y una oportunidad para que se entienda mejor el impacto real de estas intervenciones en la vida diaria de las personas mayores.

Yoga adaptado: volver a uno mismo mediante la respiración consciente

Usuarios del SAD del Ayuntamiento de Madrid durante un taller de yoga adaptado

El taller de yoga adaptado para personas mayores, que también resultó premiado, ha sido impulsado por Rocío Platero, terapeuta ocupacional del SAD de Clece y profesora de yoga. Para ella, el reconocimiento llega en un momento muy especial: “Hemos empezado hace poco con esta idea y que haya tenido tan buena acogida me llena muchísimo”.

Platero considera que la clave del premio reside precisamente en el contraste: en un congreso dominado por propuestas tecnológicas, su taller ofreció “un huequito de bienestar consciente”, un espacio de conexión personal que sorprendió por su sencillez.

Durante su intervención trató de transmitir una idea central: el bienestar puede empezar con algo tan básico como la respiración. Y para demostrarlo, al finalizar la sesión, retó a los asistentes a hacer una pequeña práctica en directo. “Les invité a tomar conciencia de su respiración, de la profundidad que tenía, de cómo se sentían, hicimos unas pocas respiraciones, y creo que tuvo muy buena acogida”, explica la profesora.

Platero coincide con López en que estos premios también reflejan la apuesta por un modelo de atención más humano. Considera que para Clece estos reconocimientos certifican su acierto al fomentar la participación de las personas mayores en actividades que les aporten bienestar real y que contribuyan a combatir la soledad no deseada. “Es reconfortante porque al final estamos dando servicios de calidad”, señala. Y espera que, al demostrarse su eficacia y recibir reconocimiento profesional, el yoga adaptado se consolide como una actividad estable dentro del SAD: “Yo así lo espero. Me llenaría mucho como profesional”.

Dos métodos distintos, un mismo fin

Las dos propuestas premiadas parten de enfoques muy diferentes: una utiliza realidad virtual para abrir una ventana al mundo; la otra propone bajar el ritmo y respirar de forma consciente, lo cual libera tensiones y procura bienestar a quien realiza esta práctica . Pero ambas coinciden en algo esencial: están pensadas para personas mayores que, por edad o limitaciones físicas, han reducido su movilidad y su acceso a experiencias estimulantes.

Mientras unas gafas permiten “viajar” a lugares soñados, el yoga adaptado ofrece un viaje más íntimo: el de volver a uno mismo. Y en un servicio como la ayuda a domicilio, donde la rutina puede volverse repetitiva y la soledad pesa, estas iniciativas se convierten en herramientas concretas para mejorar el día a día.

Premiadas a nivel nacional, las dos actividades confirman que la innovación no siempre depende de grandes recursos: a veces basta con aplicar bien una tecnología o con recordar algo tan básico como respirar.

Durante el congreso, donde se presentaron un total de 24 buenas prácticas, la sensación general fue de intercambio y aprendizaje mutuo. López asegura que muchas de las iniciativas podrían replicarse en otros contextos, y que la propia empresa ya trabaja para extender este tipo de actividades a otros servicios como teleasistencia, residencias o centros de día.

“Es una manera de compartir el trabajo y las sensaciones”, resume. Un espacio, dice, que rompe con la idea de que cada profesional trabaja aislado y demuestra que en otros lugares también se están haciendo “cosas maravillosas”.


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