María Nélida, 'Neli', Lorenzo (Madrid, 1963) preside la Federación Madrileña de Judo y Deportes Asociados, convirtiéndose en la primera mujer al frente de la entidad autonómica. Y es chamberilera. Además, es vicepresidenta de la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados. Defensora de un modelo que combina la alta competición con la formación en valores, la inclusión y la igualdad de oportunidades, analiza para Madridiario el excelente momento que vive el judo madrileño, los retos económicos de la federación y el importante papel social que desempeña este deporte.
¿Cuál es el momento actual del judo en la Comunidad de Madrid? ¿Está creciendo, estancado o viviendo algún cambio importante?
Estamos viviendo un momento extraordinario y de claro crecimiento expansivo. Madrid es, con diferencia, el motor del judo nacional: aportamos más de 31.000 licencias oficiales, situándonos como una de las potencias territoriales más sólidas de España.
No estamos estancados en absoluto; al contrario, salimos reforzados tras los desafíos sanitarios de años anteriores, ya que la sociedad ha comprendido la necesidad de una actividad física con arraigo de valores. El cambio más importante que vivimos hoy es la profesionalización técnica y metodológica de nuestras escuelas y la espectacular acogida de los Deportes Asociados (como el Aikido, Jiu-Jitsu, Kendo y Wushu), que están diversificando y enriqueciendo nuestra base de practicantes a niveles récord.
"Madrid es, con diferencia, el motor del judo nacional: aportamos más de 31.000 licencias oficiales y vivimos un momento extraordinario de crecimiento."
Si tuviera que convencer a un padre o madre escéptico para que su hijo o hija practicara este deporte, ¿qué le diría?
Le diría que no busque el judo como una actividad para que su hijo aprenda a "pelear", sino todo lo contrario: para que aprenda a canalizar su energía, respetarse a sí mismo y respetar a los demás. La UNESCO declaró el judo como uno de los mejores deportes formativos para niños y jóvenes de 4 a 21 años, y no es casualidad.
En el tatami, lo primero que enseñamos no es a proyectar al rival, sino a aprender a caer. Esa es la lección de vida más potente que existe: asumimos el error o el derribo como parte del aprendizaje, nos levantamos con naturalidad y seguimos adelante.
Además, el judo aporta un desarrollo motriz simétrico insuperable, fomenta la autoestima en niños tímidos y enseña autocontrol a los más activos. Su hijo no estará en un entorno violento, sino en una escuela de vida regida por un código moral inquebrantable. Inculcamos valores, educamos en el tatami.
¿Qué papel juega la mujer en el judo actualmente y qué avances o asignaturas pendientes destacaría?
El papel de la mujer en el judo madrileño es fundamental e histórico. Contamos con referentes femeninos que han tocado el cielo olímpico y mundial, y a nivel de base la participación de niñas en edades tempranas se ha equiparado casi por completo a la de los chicos. El judo es un deporte puramente inclusivo donde hombres y mujeres comparten entrenamientos y exigencias con absoluta igualdad. Por ejemplo, en la federación tenemos a Sacramento Moyano es la primera mujer 9º DAN de España, un referente mundial.
Como primera mujer en presidir una federación autonómica de judo y vicepresidenta de la española, considero que el gran avance es visibilizar que los puestos de alta gestión y liderazgo técnico también nos pertenecen de manera natural. Sin embargo, nuestra gran asignatura pendiente sigue estando en el abandono deportivo que sufren muchas jóvenes al llegar a la adolescencia por motivos académicos o cambios de prioridades, y en la necesidad de incrementar la presencia de mujeres en el estamento arbitral internacional y como directoras técnicas de grandes clubes. Trabajamos activamente en planes de conciliación y mentorías para frenar esa brecha.
¿Cuál es el principal reto económico al que se enfrenta la federación hoy en día?
El reto principal radica en equilibrar la sostenibilidad financiera con la accesibilidad y la excelencia de la alta competición. Somos una entidad de utilidad pública con un volumen de federados inmenso, lo que nos exige una infraestructura de campeonatos, arbitrajes y seguros médicos gigantesca.
Nuestra principal meta económica es la captación de patrocinio privado potente para no depender en exceso de las subvenciones públicas -pese al gran apoyo de la Comunidad de Madrid- ni de las cuotas directas de los clubes y las familias federadas. Mantener los precios de las licencias y de los cursos de formación accesibles para que ninguna familia se quede fuera por motivos económicos, mientras financiamos los viajes y la preparación técnica de nuestros competidores de élite, requiere una ingeniería financiera y una optimización de recursos diaria.
La Federación Madrileña es un organismo muy dinámico. ¿Podría contarnos un poco sobre el día a día y cómo es el trabajo con los diferentes grupos y colectivos?
El día a día en la federación es una labor intensa, constante y profundamente diversa. Nuestra agenda es un reflejo de nuestro compromiso con todos los niveles del judo: contamos con un calendario completo de actividades que abarca desde entrenamientos de tecnificación y formación de maestros hasta competiciones para todas las categorías.
Sin embargo, más allá de la gestión deportiva, lo que realmente define nuestra esencia es la labor social. Estamos muy orgullosos de nuestra faceta inclusiva; la Federación es un hogar donde conviven grupos muy especiales: entrenamos regularmente con niños de ASION (Asociación de Familias de Niños con Cáncer), grupos de la ONCE y personas con síndrome de Down. Integrar estos grupos en nuestro día a día es una lección continua de superación y valores. El tatami se convierte así en un espacio de igualdad real, donde el judo cumple su función más noble: unir a las personas a través del respeto y la disciplina.
"En el tatami lo primero que enseñamos no es a proyectar al rival, sino a aprender a caer. Esa es la lección de vida más potente que existe."
El judo madrileño vive un momento dulce. ¿Quiénes son los nombres propios que, hoy en día, os hacen soñar y están marcando el camino para las futuras generaciones?
Estamos viviendo una etapa excepcional. En la categoría absoluta contamos con deportistas que ya son referentes internacionales y que, sí, nos hacen soñar en cada tatami, como Fran Garrigós Rosa, Adrián Nieto Chinarro, Aharon Santamaría Rodríguez, Nikoloz Sherazadishvili, María Gómez Antona, Marta García Martín, Carla Ubasart Mascaró, Malin Wilson Claret y Nisrim Bousbaa Dab. Su profesionalidad es el espejo donde se miran los más jóvenes.
Y precisamente hablando de futuro, en el último Campeonato de Europa Cadete, Eva Moreno (plata) y Pablo Fernández (bronce) conquistaron las dos medallas que consiguió la selección española.
El relevo, por tanto, está más que asegurado en el judo madrileño. Es un orgullo ver cómo se abren paso judocas en categorías inferiores como Mónica Martínez de Rituerto Morillas, María del Rocío Arcones Montenegro y Lucía Carpio Fernández. Ellas, junto a otros muchos, son la prueba de que el trabajo de base en nuestros clubes está dando sus frutos y de que el judo madrileño va por el buen camino.