Alumnos de Casa Árabe han reclamado este martes al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que revoque la decisión del Ayuntamiento de recuperar el edificio de Escuelas Aguirre, sede de la institución en la capital, y han cuestionado el plazo fijado por el Consistorio para abandonar el inmueble, previsto para el próximo 1 de septiembre.
"Yo le pido al alcalde que lo piense, que cambie esta postura y que dé esta oportunidad a Casa Árabe", ha manifestado Teresa Medrano, alumna del centro, en declaraciones a los medios desde el Edificio de Grupos del Ayuntamiento.
Medrano, junto a otro estudiante, Samuel Carreño, ha explicado que ambos, junto con una tercera compañera, promovieron el pasado fin de semana una movilización de apoyo a la institución tras conocer la decisión municipal. Según han asegurado, la iniciativa surge exclusivamente de alumnos y personas vinculadas a Casa Árabe, sin respaldo de organizaciones políticas.
"Casa Árabe no se toca. Ese es nuestro lema", ha resumido Medrano, antes de insistir en que el movimiento ciudadano nació de forma espontánea. "Queremos que se sepa de dónde sale la fuerza que está moviendo esto. No somos de ningún cargo, no somos de ningún partido, no hay nadie detrás nuestro", han señalado.
Los impulsores de la protesta han reconocido que la noticia les cogió "en shock" y les llevó a organizarse de inmediato para intentar frenar una medida que consideran perjudicial para una institución que, sostienen, trasciende su función educativa.
En este sentido, han defendido que Casa Árabe desempeña un papel clave como espacio de intercambio cultural, académico y diplomático entre España y los países árabes. "Casa Árabe es muy influyente para todo lo que sean lazos entre el mundo árabe y el mundo occidental, Europa y España sobre todo. Eso no se puede perder", ha afirmado Medrano.
Los estudiantes no discuten que el edificio pueda necesitar obras de rehabilitación, pero consideran que esa circunstancia no justifica un traslado definitivo ni la urgencia impuesta por el Ayuntamiento. "Si fueran solamente unos problemas estructurales, no habría problema: a reforma, lo que haga falta. Pero no puede ser que solamente por una mala gestión se vaya a desalojar el edificio entero para siempre", han argumentado.
A su juicio, una mayor coordinación entre las administraciones permitiría compatibilizar las actuaciones sobre el inmueble con la continuidad de la actividad. "No entendemos por qué de repente tiene que vaciarse todo en dos meses cuando es muchísimo más fácil y muchísimo más lógico trabajar con la gestión", han señalado.
Además, han advertido de que el calendario fijado por el Consistorio, con el mes de agosto de por medio, dificulta reorganizar una programación que incluye cursos de idiomas, actividades culturales, campamentos infantiles y reuniones con delegaciones diplomáticas. "El problema es muy gordo, porque en dos meses no pueden desmantelar lo que hay en Casa Árabe. Estas prisas desde el Ayuntamiento no se entienden", han afirmado.
Almeida quiere desmantelar la Casa Árabe en dos meses de forma unilateral.
Exigimos al alcalde que rectifique: dos meses es un plazo inviable que daña la educación y un espacio clave para la diplomacia internacional de Madrid.
Llevaremos esta exigencia al Pleno de Cibeles. pic.twitter.com/jqc6fVlYli
Los alumnos han reconocido también su incertidumbre sobre el inicio del próximo curso y la continuidad de la enseñanza presencial. "No sabemos qué va a ser de nosotros en septiembre", han admitido.
Por su parte, Carreño ha definido Casa Árabe como "un espacio muy inclusivo" que "abraza" a quienes participan en sus actividades y ha defendido que un eventual traslado, si fuera inevitable, debería plantearse con mayor planificación. "Con diálogo se pueden solucionar muchas cosas, pero hacer esta afirmación tan tajante de 'fuera Casa Árabe' es un poco duro", ha indicado.
Aunque han señalado que corresponde a la dirección de la institución valorar un posible cambio de ubicación, ambos han reconocido el valor simbólico de la actual sede. "A mí me dolería cambiar porque tiene carisma. Tú pasas por allí y es Casa Árabe", ha afirmado Medrano.
La decisión del Ayuntamiento también ha recibido críticas de la oposición. La portavoz del PSOE en el Consistorio, Reyes Maroto, ha trasladado el respaldo de su grupo a alumnos y trabajadores de Casa Árabe y ha calificado la medida de "unilateral y partidista". Además, ha acusado al alcalde de actuar por "seguidismo" de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, tras la salida de la Comunidad del consorcio.
Maroto ha defendido que la institución constituye un referente internacional para Madrid y ha reclamado que cualquier decisión sobre su futuro se debata en el Consejo Rector. Asimismo, ha anunciado que el PSOE llevará este asunto tanto a la comisión de Obras y Equipamientos como al Pleno municipal.
En la misma línea, la concejala de Más Madrid Pilar Sánchez ha interpretado el desalojo como parte de "una estrategia política más amplia frente a instituciones vinculadas al mundo árabe". La edil ha reivindicado los veinte años de trayectoria de Casa Árabe como espacio de encuentro entre España y el mundo árabe y ha adelantado que su grupo también planteará esta cuestión en la próxima Comisión de Cultura.
La protesta de los estudiantes llega después de que el Ayuntamiento comunicara su intención de recuperar el edificio de Escuelas Aguirre, protegido como Bien de Interés Cultural, y concediera a Casa Árabe de plazo hasta el 1 de septiembre para abandonarlo.
Martínez-Almeida ha defendido la decisión como un "ejercicio de responsabilidad", alegando el estado de conservación del inmueble y aludiendo tanto a la gestión desarrollada por la anterior directora general, Irene Lozano, como a las conclusiones del Tribunal de Cuentas sobre la situación económica del consorcio. El alcalde ha asegurado además que espera no tener que recurrir a un desalojo forzoso si la institución abandona el edificio en el plazo establecido y ha expresado la disposición municipal a colaborar para que encuentre otra sede, aunque ha descartado ceder un nuevo edificio de titularidad municipal.
El Tribunal de Cuentas advirtió en su informe de una "situación financiera crítica" que comprometía la viabilidad de Casa Árabe como instrumento de diplomacia pública. Tras la publicación de ese documento, la Comunidad de Madrid anunció su salida del consorcio por considerar que la credibilidad de la institución había quedado dañada. En la actualidad, la dirección de Casa Árabe está en manos del diplomático Miguel Moro.