Transportes

La revolución tecnológica de la Línea 6 tropieza con la accesibilidad a falta de la llegada de los nuevos trenes

Mamparas de seguridad en Metro (Foto: Eduardo Diéguez).
Marta Gómez | Jueves 18 de junio de 2026

Hace apenas unos días se viralizó en redes sociales un vídeo grabado en la estación de Príncipe Pío en el que un tren de la Línea 6 se detenía varios metros antes de la posición prevista. La escena llamó la atención porque las puertas del convoy no coincidían con los espacios habilitados en el andén para acceder al tren, obligando a algunos viajeros a hacer maniobras para subir al vagón mientras otros optaban por esperar al siguiente convoy.

Esos espacios vacíos, forman parte de la transformación de la Línea 6 de Metro de Madrid, que culminará en 2027 con su automatización. En ellos se instalarán las futuras puertas de andén que acompañarán a los nuevos trenes sin conductor y que permitirán encapsular la vía, mejorando la seguridad y evitando, entre otras situaciones, posibles caídas a las vías. Por ahora, sólo se han colocado las estructuras y las puertas de emergencia que formarán parte de ese sistema, mientras los huecos permanecen abiertos para permitir el acceso de los viajeros a los trenes actuales.

La tecnología puntera de Metro de Madrid funciona...
No me quiero imaginar lo que pasará en unos meses, cuando los trenes no lleven conductor y ciertos perfiles de 1,50 x 75, quieran entrar o salir de los trenes...
Línea 6, Príncipe Pío... pic.twitter.com/s50SYfXnIR

— Rick Deckard (@deckard75351) June 15, 2026 // // ]]>

Aunque el incidente viralizado parece responder a un fallo puntual en la parada del convoy (una situación que desaparecerá cuando la conducción automática garantice una alineación precisa entre tren y andén), el episodio ha vuelto a poner sobre la mesa otro problema que afecta actualmente a la Línea 6 y que tardará más tiempo en resolverse: las dificultades de accesibilidad derivadas de la separación existente entre el tren y el andén para las personas con movilidad reducida.

Una barrera para las personas con movilidad reducida

La Comunidad de Madrid anunció en febrero de 2024 la conversión de la Línea 6 en la primera línea automática de toda la red. La circular, utilizada por más de 116 millones de viajeros al año, incorporará nuevos trenes sin conductor, puertas automáticas en los andenes y sistemas de control avanzados con el objetivo de aumentar la capacidad, mejorar la regularidad del servicio y reducir los tiempos de espera.

Dentro de este proceso, el pasado 27 de enero comenzaron a instalarse las primeras puertas de andén, cuyos trabajos arrancaron en la estación de Legazpi y continuarán progresivamente hasta culminar en 2027 con la llegada de los nuevos convoyes. Sin embargo, la implantación de estos elementos para la automatización del sistema han tenido una consecuencia inesperada para algunos usuarios con movilidad reducida.

Aeme Morillas, persona usuaria de Metro de Madrid, denuncia que actualmente existe una separación entre el tren y el andén que dificulta el acceso a personas que utilizan silla de ruedas, andadores, muletas o bastones. "En algunos tipos de metro hay unas rampitas que salen del propio vagón para salvar el hueco que se crea entre coche y andén porque las muletas, los bastones, los andadores y las ruedas delanteras de las sillas de ruedas se pueden colar perfectamente por ahí. De hecho, es lo que suele pasar", explica.

Un pequeño hueco entre el andén y el tren.

Según relata, el problema aparece en aquellas estaciones donde ya se están instalando las futuras puertas de andén. En uno de sus desplazamientos por la Línea 6, Morillas observó cómo el maquinista descendía del tren y pensó que iba a facilitar el acceso a los viajeros con movilidad reducida (como en otras ocasiones). Sin embargo, la explicación fue otra. "Por lo que me dijo el conductor del metro, no se puede abrir esa rampa. Y en el andén no hay nada instalado de momento que salve ese hueco", recuerda.

Una situación que, según esta persona usuaria, fue reconocida también por el director de Explotación Ferroviaria de Metro de Madrid en una respuesta publicada en redes sociales, donde admitió que el problema persistiría hasta que concluyera la instalación completa del nuevo sistema. "Eso es ilegal. Ninguna administración pública puede tomar medidas en ningún ámbito que generen una barrera (falta de accesibilidad universal)". denuncia.

Morillas sostiene que esta situación genera una nueva barrera de accesibilidad y recuerda que la legislación vigente obliga a las administraciones públicas a garantizar la accesibilidad universal y a evitar medidas que supongan una desventaja para las personas con discapacidad. La persona usuaria afirma que está a la espera de que el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid le conceda la justicia gratuita para iniciar un procedimiento contencioso-administrativo contra Metro de Madrid y solicitar medidas cautelares.

"La Ley General de Discapacidad obliga a garantizar accesibilidad universal (artículo 5), prohíbe obstaculizar el acceso (artículo 7.2) y considera discriminación indirecta cualquier medida que genere desventaja (artículo 6.2). Y el artículo 2 de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana obliga a evitar la generación de nuevas barreras urbanísticas y arquitectónicas", apunta Morillas.

Metro defiende que la situación es temporal

Fuentes de Metro consultadas por este diario explican que las rampas desplegables instaladas en algunos trenes se han retirado porque "ya no son necesarias y pueden dañar las propias pisaderas de las puertas".

La compañía recuerda que durante los últimos meses se han ejecutado obras para elevar la cota de los andenes y alinearlos con los trenes, una actuación incluida dentro del proceso de automatización de la línea. De hecho, la Comunidad de Madrid adjudicó una inversión de ocho millones de euros para adaptar los andenes de las 28 estaciones y eliminar el desnivel existente entre convoy y plataforma, mejorando tanto la seguridad como la accesibilidad.

Estación de Príncipe Pío con las puertas acristaladas instaladas.

No obstante, Metro reconoce que aún queda pendiente la instalación de un elemento clave para completar esa adaptación: el denominado gap filler, un sistema diseñado para reducir la distancia horizontal entre el tren y el andén. "Está prevista la colocación de un gap filler que reducirá aún más el hueco existente", explican desde la compañía.

Además, las mismas fuentes añaden que los futuros trenes automáticos serán ligeramente más anchos que los actuales, lo que también contribuirá a minimizar la separación. "Se está fabricando y se colocará con las puertas automáticas. Ha sido un trabajo concienzudo de definición porque cada estación es diferente y, una vez congelado el diseño, se lanza la fabricación", añaden.

Mejoras futuras, pero obstáculos presentes

La transformación de la Línea 6 contempla importantes avances en materia de accesibilidad. Además de la adaptación de andenes, se instalarán pavimentos podotáctiles para personas con discapacidad visual, sistemas de megafonía adaptados, superficies antideslizantes, señalización en braille y nuevos elementos de apoyo en estaciones de la red.

Sin embargo, mientras no entren en servicio los nuevos trenes ni se complete la instalación del gap filler, el espacio existente entre el convoy y el andén seguirá representando una dificultad para parte de los usuarios con movilidad reducida.

La modernización de la línea más utilizada de Metro de Madrid promete una red más eficiente, segura y accesible. Pero durante esta fase de transición, algunas de las medidas llamadas a mejorar la accesibilidad han dejado al descubierto carencias que todavía esperan una solución definitiva, dejando de lado a las personas más vulnerables en movilidad.

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