Cartas al director

Los profesionales del odio

Redacción | Jueves 18 de junio de 2026
Sr. Director:
Nuestro sistema político se basa en una competencia atroz entre partidos por la disputa de votos que garanticen el acceso al gobierno y esto degenera en una necesidad de desarrollar odio entre los votantes dirigido hacia los rivales políticos. Probablemente como profesionales que son, ni siquiera se crean ellos mismos, los motivos de odio que nos intentan inculcar, sino que se trate simplemente de dinero.
La técnica pasa por convencernos de que ellos son como nosotros, piensan como nosotros, tienen nuestros mismos intereses y que los otros partidos nos van a perjudicar a nosotros y a los nuestros.
Especialmente sangrante es ver cómo se usan esos estímulos de odio para enfrentar a ciudadanos de las distintas zonas del país. Convencer a la gente de su región de que ellos, al ser de la tierra, son los que pueden defender bien los intereses de la comarca y para ello nada mejor que fomentar las diferencias desde todos los ámbitos a los que tiene acceso la clase política regional, como medios de comunicación públicos, educación y organismos oficiales. Es decir que usan todos sus medios gubernamentales para acentuar las diferencias y así poder crear la ilusión de un enemigo externo que quiere perjudicar los intereses locales, con el objetivo de asegurar votos.
En resumen, los políticos nos están incitando a que nos odiemos entre nosotros, con el objetivo de ganarse la vida profesionalmente con ello, aparte claro está, de poder tener acceso a oportunidades de corrupción.
Ingenuidades aparte, es así y no veo ninguna forma de que lo podamos evitar. Lo único que se me ocurre, al margen de intentar ser inmunes a la verborrea política, es apoyar a capa y espada, la independencia del poder judicial, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y de los medios de comunicación. Porque de la auténtica neutralidad de estas tres instituciones, depende cualquier verdadera democracia y porque son los únicos que pueden, por lo menos, intentar impedir que nos roben demasiado.
Miguel Ángel Castro Catalán