Madrid se volcó con la visita del Papa León XIV desde su llegada a la capital el pasado sábado. Días frenéticos, con una intensa -intensísima- agenda. Calles engalanadas, dispositivos sin precedentes en materia de movilidad y seguridad y, sobre todo, una sociedad completamente entregada al Santo Padre, llenando cada acto y cada rincón de la ciudad para, al menos, verlo a bordo de su carismático papamóvil. El resultado, un evento histórico, que queda ya grabado en la retina de todos y cada uno de los asistentes. También, claro, en los anales de historia de la ciudad y, por extensión, de toda la región.
Tras despedir a Su Santidad desde el Aeropuerto de Barajas, desde donde partió hacia Barcelona para continuar su particular gira por el país, la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha comparecido ante los medios de comunicación desde la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. El objetivo, hacer balance y, muy especialmente, agradecer el trabajo de todos los que han hecho posible que las jornadas transcurriesen con normalidad, sin incidentes reseñables.
De los propios madrileños a los "cientos de miles de personas que han venido de todos los rincones del mundo", que han "llenado las calles de alegría y celebración" en "sana convivencia", pasando, por supuesto, por la colaboración entre administraciones, incluyendo Interior, para el despliegue de todo tipo de servidores públicos, incluyendo Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con más de 10.000 agentes desplegados sin contar los recursos municipales, personal sanitario y de emergencias o responsables del transporte colectivo. Fundamentales estos últimos para garantizar desplazamientos de un punto a otro de la ciudad en un contexto cuanto menos complejo.
Uno de los elementos clave en la receta desplegada tanto por el Ayuntamiento como por la propia Comunidad a fin de favorecer la conectividad y evitar atascos, la apuesta por el transporte público. Por un lado, la gratuidad de autobuses de la EMT y BiciMad. Por otro el refuerzo de autobuses interurbanos, con más de 200 vehículos de refuerzo, y Metro, con picos de hasta 55 convoyes adicionales.
Así, la estancia del Papa en Madrid ha terminado por saldarse con un total de 5,6 millones de usuarios en el suburbano y hasta 85.000 validaciones con tarjeta bancaria en los mismos tornos, una vía de pago puesta en marcha por la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de Jorge Rodrigo desde el pasado 1 de junio. Su papel, en palabras de la propia Díaz Ayuso, "esencial".
Por estaciones, el sábado destacó especialmente Nuevos Ministerios, con más de 55.000 entradas, un 50 por ciento más de lo habitual, con incrementos superiores al 200 por ciento en las últimas horas del servicio. También aumentaron significativamente Gregorio Marañón y República Argentina. El domingo, las de mayor volumen fueron Goya, cerca de 30.000; Alonso Martínez, más de 20.000, y Príncipe de Vergara, que superó 15.000, llegando en algunos casos a duplicar la afluencia habitual.
Más allá del transporte la presidenta ha querido también destacar durante su intervención el empleo de hasta 18 centros educativos para el alojamiento de peregrinos. Se trata, en concreto, de una quincena de institutos y tres colegios públicos los que finalmente fueron puestos a disposición. Por otro lado, el impacto total de la visita papal estimado por Sol, 120 millones de euros.
"Ha sido un verdadero honor y un privilegio ser la puerta de entrada del Santo Padre a España (...) Aquí seguirá como siempre Madrid, su casa para alzar la mirada y seguir siendo cruce de caminos, un gran lugar en el mundo para estar y celebrar la vida", ha zanjado, al hilo, Isabel Díaz Ayuso.
Ha sido un honor y un privilegio ver a este Madrid alegre y vivo abrir la puerta al Papa en España.
Gracias a todos los que han dado todo lo mejor de sí mismos en estos días.
Madrid ha sido coordinación, celebración, seguridad, respeto, orden y belleza. pic.twitter.com/343j1Lnmp7