Hace 20 años que no se celebran elecciones a la presidencia del Real Madrid. La inercia de la época más dorada de la historia moderna del club –con seis Champions entre 2014 y 2024, tres de ellas seguidas–, sumado a los restrictivos requisitos que imponen los Estatutos para presentar candidatura, han librado a Florentino Pérez de la necesidad de defender su trono frente a otros competidores.
Hasta ahora. Este domingo 7 de junio, después de dos temporadas seguidas sin ganar ningún título importante, los socios acudirán a las urnas –esta vez, en el pabellón de baloncesto de la ciudad deportiva de Valdebebas– para decidir si mantienen su confianza en el que ha sido el presidente más exitoso de la historia del club o si apuestan por el ‘fin de ciclo’ de la mano del empresario alicantino Enrique Riquelme.
Los malos resultados deportivos de los últimos dos años han coincidido –causa o consecuencia– con una concatenación de episodios de inestabilidad en vestuario, banquillo y despachos. Ecosistema que precipitó que Florentino Pérez anunciara de forma inesperada un adelanto de elecciones en aquella rocambolesca rueda de prensa en la que llegó incluso a desafiar al propio Riquelme –“un empresario con acento mexicano”– cuando era un desconocido para el madridista medio.
El alicantino, fundador y dueño del Grupo Cox, aceptó el reto y la Junta Electoral del club aprobó su propuesta al comprobar que cumplía con los requisitos necesarios. Los más relevantes, el aval del 15 por ciento del presupuesto del club (187 millones de euros) y la antigüedad de más de 20 años como socio del Madrid.
Desde entonces, tanto Riquelme como Florentino han copado redes sociales, periódicos, radios y programas de televisión para presentar y convencer a los socios con sus candidaturas. Más allá de los anuncios ‘bomba’ de uno y otro; ambos han desplegado estrategias muy reconocibles.
Por un lado, el aspirante, con un discurso muy dirigido al socio –al que considera que el club no trata como debe– y crítico con el supuesto plan de “privatización” que planea su oponente. Por otro, el defensor, con un señalamiento constante a “los hijos y sobrinos” de la época “más siniestra” del club –en referencia a Ramón Calderón– y el recordatorio de su legado en forma de títulos, fichajes y modernización.
Después de varias semanas centrados en las cuestiones sociales, económicas y de funcionamiento del club, los candidatos empezaron a soltar la artillería, la ‘chicha’, los anuncios que pueden funcionar como golpe de efecto de cara a las elecciones.
Riquelme, con la promesa –firmada ante notario– de fichar a Erling Haaland en caso de salir presidente, y la voluntad de traer al también citizen Rodri Hernández y de convencer a Jürgen Klopp para dirigir al equipo. Florentino, con el regreso de Mourinho al banquillo blanco y un As bajo la manga guardado para después de las elecciones: el próximo martes, según dijo, ofrecerá a un club de Champions 150 millones de euros –sería la compra más cara de la historia del club– por un supercrack que juega del centro del campo hacia delante, que no es Michael Olise y que no juega en la Premier League de Inglaterra.
Además de los anuncios ‘bomba’, Riquelme ha confiado la construcción deportiva a leyendas del Real Madrid (Raúl González, Fernando Hierro, Iker Casillas y Vicente del Bosque), y Florentino ha cerrado los fichajes de Ibrahima Konaté, central del Liverpool, y Denzel Dumfries, lateral derecho del Inter de Milán.
“¿Qué te da ser socio del Real Madrid? ¿Poder comprarte la camiseta oficial con un 15 por ciento de descuento?”. Esta frase podría servir como resumen de las críticas que Riquelme ha señalado en el trato de la actual dirección del club al socio madridista. El difícil acceso a las entradas o la imposibilidad de incluir un acompañante a los desplazamientos fuera de casa han sido sólo algunos de los ejemplos que ha puesto para prometer “devolver al socio el peso que merece”. Todo, además, con la no “privatización” del club como condición de posibilidad.
“La mayor transformación por y para el socio en la historia del Real Madrid”
Y como pieza central de su proyecto, la denominada Ciudad del Socio: un complejo social, deportivo y familiar de más de 745.000 metros cuadrados que se levantaría junto a la actual Ciudad Deportiva de Valdebebas.
Riquelme presentó esta actuación como “la mayor transformación por y para el socio en la historia del Real Madrid” y la concibió como un espacio de encuentro para socios, familias y peñas. El recinto incluiría instalaciones deportivas, zonas de restauración, espacios de trabajo compartido, auditorios y áreas para eventos, además de un nuevo pabellón que permitiría trasladar la celebración de conciertos fuera del Santiago Bernabéu y generar nuevas fuentes de ingresos para la entidad.
El anuncio de la Ciudad del Socio –como el del fichaje de Haaland– suscita una incógnita: ¿Con qué dinero? Una pregunta que entronca con otra de las medidas que anuncia Riquelme: la profesionalización del club a todos los niveles: sin duplicidades, amiguismos o ineficiencias, con su consecuente recuperación de presupuesto.
En el apartado económico, Florentino Pérez mantiene la misma estrategia discursiva que en el deportivo: su legado. Reivindica la fortaleza financiera del Real Madrid y recalca su posición de liderazgo internacional, como “el club más valioso del mundo” por quinto año consecutivo según Forbes.
"Si quisiera quedarme con el club, ya lo habría hecho”
En respuesta a las críticas de “privatización”, asegura que seguirá “blindando” al Real Madrid frente a amenazas externas e internas, pero defiende la idea de someter a referéndum la venta de un porcentaje del club (por el momento, entre un 5 y un 10 por ciento). “Es una tontería. Yo quiero que los socios sean dueños del club. Que el patrimonio pase íntegro al socio. Mi ilusión es esa, que los dueños económicos sean de los 100.000 socios. Si quisiera quedarme con el club, ya lo habría hecho”, asegura al mismo tiempo.
En materia de gestión, durante la presentación de su candidatura anunció medidas para combatir la reventa de entradas, mejorar el acceso de los socios no abonados y avanzó la adquisición de nuevos terrenos para desarrollar un gran complejo social vinculado al club.
Frente a la Ciudad del Socio de Riquelme, el presidente también puso el foco en varios proyectos estratégicos de futuro, entre ellos la conversión de la Ciudad Deportiva en un distrito tecnológico y el denominado “estadio infinito”, una iniciativa orientada a ampliar las experiencias digitales para los aficionados.
Estas elecciones, que son las primeras en el club desde las celebradas en 2006, ponen al socio en la encrucijada: o seguir confiando en el hombre que ha conducido al Real Madrid a la gloria, o renovar una directiva que, para algunos, ha perdido el contacto con la realidad.
Las probabilidades de que Florentino pierda las elecciones parecen mínimas, pero no es descartable que Enrique Riquelme, apenas un desconocido hace un mes, sea capaz de arañar un porcentaje reseñable de los votos.
Las urnas permanecerán abiertas de 9:00 a 20:00 horas en la ciudad deportiva del Real Madrid, en Valdebebas,