Opinión

Federico García Lorca: a 128 años de su nacimiento

Francisco Naranjo Llanos | Viernes 05 de junio de 2026

Se le vio, caminando entre fusiles,

por una calle larga,

salir al campo frío,

aún con estrellas de la madrugada.

Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

no osó mirarle la cara.

Todos cerraron los ojos;

rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico

—sangre en la frente y plomo en las entrañas—

… Que fue en Granada el crimen

sabed —¡pobre Granada! —, en su Granada.

(Fragmento de El crimen fue en Granada, de Antonio Machado, dedicado a García Lorca tras su asesinato por los golpistas franquistas hace ya casi noventa años).

Federico García Lorca nació en la localidad granadina de Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898. Poeta, dramaturgo y prosista excepcional, está considerado uno de los escritores más populares, importantes e influyentes de la literatura española contemporánea. Fue asesinado en la madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, apenas un mes después del golpe de Estado fascista contra el Gobierno legítimo de la República, golpe que daría origen a la larga y cruel dictadura franquista.

Lorca fue una de las primeras víctimas ilustres de aquella barbarie. Su compromiso con la libertad, su cercanía al pueblo y su condición de homosexual lo convirtieron en objetivo de los verdugos franquistas. Nunca ocultó su apoyo a la República legalmente elegida por el pueblo español, ni tampoco su forma de entender la vida y el arte desde la libertad más profunda.

Recuerdo aquí que CCOO de Madrid editaba, en los comienzos de este siglo, una agenda anual destinada a sus miles de delegadas y delegados sindicales. Por aquel entonces el responsable de comunicación de esa estructura sindical era el que esto escribe. Cada año estaba dedicada a un tema, un personaje o un

acontecimiento histórico relevante: dedicamos agenda a Rafael Alberti, Cervantes y El Quijote, los Abogados de Atocha, el nacimiento de CCOO, el Medio Ambiente, Miguel Hernández, Marcelino Camacho y tantas otras referencias de la memoria democrática y cultural de nuestro país.

En 2011, con motivo del 75 aniversario del asesinato de Federico García Lorca, la agenda correspondiente al año 2012 estuvo dedicada íntegramente a su figura. Fue un homenaje merecido a uno de los grandes creadores universales de nuestra literatura. Porque Lorca no fue solo un intelectual brillante: fue también un poeta profundamente ligado al pueblo, a sus emociones, a sus tragedias y esperanzas.

Sus poemas y su teatro poseen la fuerza de lo popular y la belleza de lo eterno. Muchas de sus obras pasaron a formar parte del imaginario colectivo y continúan plenamente vivas hoy en día. Ahí están Mariana Pineda, Yerma, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba. Y también versos que permanecen grabados en la memoria popular: “El lagarto está llorando, la lagarta está llorando”; “Yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido”; o “Yo me subí a un pino verde por ver si la divisaba”.

Su obra Poeta en Nueva York sigue siendo una referencia imprescindible de la poesía contemporánea, al igual que su teatro, representado con pasión por las Misiones Pedagógicas de la República, que llevaron la cultura a pueblos y aldeas de toda España. Y todavía hoy Lorca continúa llenando escenarios, emocionando generaciones y retratando esa España profunda, contradictoria, culta y desgarrada que él supo comprender como pocos.

Junto a Salvador Dalí y Luis Buñuel formó uno de los tríos intelectuales y artísticos más brillantes de su tiempo. También mantuvo amistad con figuras como Severo Ochoa, Miguel de Unamuno o Manuel de Falla, entre otros muchos nombres fundamentales de la cultura y la ciencia españolas. Todos ellos coincidieron en la Residencia de Estudiantes, aquel extraordinario foco de pensamiento y creatividad que el franquismo intentó borrar poco después.

Son muchas las razones por las que CCOO de Madrid quiso rendirle aquel homenaje. Porque Lorca representa el compromiso del artista con la libertad, la cultura y la dignidad humana. Aquella agenda hacía un recorrido por su vida y su obra, pero también acercaba al Lorca más humano, al poeta cercano a la clase trabajadora madrileña y a quienes soñaban con una sociedad más justa.

Quiero aprovechar también estas líneas para recordar y agradecer el magnífico trabajo realizado entonces por las compañeras y compañeros de Comunicación de CCOO de Madrid, responsables de aquella hermosa publicación dedicada a Federico. Y recordar igualmente unas palabras de Pilar Blanco —directora durante diez años del periódico Madrid Sindical, fallecida en 2007— cuando definía a su poeta favorito: “Fue un poeta con una sensibilidad inmensa, enamorado del sonido de las fuentes, del perfume del azahar y del canto de la zambra de su Granada natal”.

Federico sigue derramando cada día, desde “su balcón abierto”, una poesía que no envejece, que continúa interpelándonos y que, quizás hoy más que nunca, sigue plenamente vigente.

Dejamos aquí un pequeño ejemplo de su canto a la libertad en Mariana Pineda:

Amas la libertad por encima de todo,

pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,

que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.

¡No se puede comprar el corazón de nadie!

Ahora, en estas fechas de 2026, se cumplen 128 años de su nacimiento y casi 90 de su asesinato. Sin embargo, el prestigio universal de Federico García Lorca permanece intacto. Más aún: su figura, su obra y sus valores son hoy incluso más admirados y necesarios.

Nota: Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros (Granada) y fue fusilado en agosto de 1936, en un paraje entre Víznar y Alfacar, durante los primeros días de la Guerra Civil española.