Unos 300.000 estudiantes se presentarán este curso 2025-2026 a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Los primeros en examinarse serán los alumnos de la Comunidad de Madrid, que comenzarán las pruebas este lunes 2 de junio y las finalizarán el jueves 4 de junio.
La conocida tradicionalmente como Selectividad llega un año más marcada por los nervios, las dudas sobre el futuro académico y la presión acumulada durante 2º de Bachillerato. Para muchos estudiantes, sin embargo, el examen no es el único foco de tensión: el propio curso ha supuesto un desgaste intenso.
Es el caso de Andra Caramizaru, estudiante de Bachillerato de Ciencias Sociales, que considera que la PAU se vive con más miedo del que merece en comparación con el año académico previo.
“Creo que nos han metido demasiado miedo con la PAU cuando, personalmente, pienso que Bachillerato es un mayor calvario", explica. "Me parece muchísimo más duro, porque hay más temario en poco tiempo”.
Andra reconoce que la experiencia depende en parte del profesorado y del entorno. “He tenido algunos profesores estupendos y otros que, en lugar de adaptarse a los alumnos para que pudiéramos entender su asignatura, hacían que fuéramos nosotros quienes tuviéramos que acostumbrarnos a su forma de enseñar, aunque no lo entendiésemos”, señala.
Aun así, destaca que el apoyo de sus amigos ha sido fundamental. “La compañía en Bachillerato influye un montón", defiende. "Tener el apoyo de mis amigos ha sido clave para poder sobrellevarlo”.
"Ha sido, sin duda, el peor año de todos. Es agobio, miedo e incertidumbre"
A su juicio, el problema no está solo en la prueba, sino en el sistema educativo y en el peso emocional que se deposita sobre los alumnos. “Si van a dejarlo tal y como está, por lo menos deberían priorizar Bachillerato y no meter tanto miedo con la PAU, porque la media de Bachillerato sigue siendo el 60 por ciento de la nota de corte”, recuerda.
Andra resume 2º de Bachillerato como un año especialmente duro. “Ha sido, sin duda, el peor año de todos. Es agobio, miedo e incertidumbre. Muchas veces piensas en tirar la toalla porque crees que todos tus esfuerzos no han servido de nada si no has sacado la nota que necesitas, y acabas pensando que no vales para nada”, lamenta. “Aunque soy estudiosa y sé organizarme, he tenido momentos en los que decía que iba a dejarlo porque me sentía tonta. El sistema necesita un cambio”, añade.
Junto a ese sentimiento de presión, también hay estudiantes que afrontan los exámenes con una mezcla de tranquilidad y nervios. Cristina Muñoz, alumna de Bachillerato de Ciencias Sociales, asegura que llega a la PAU relativamente calmada, aunque con alguna asignatura atravesada.
Empezó a estudiar el martes anterior a las pruebas y reconoce que, aunque está tranquila, “nervios hay, quieras o no”. Su objetivo podría ser estudiar Psicología, aunque todavía valora otras opciones. “Lo haré si consigo entrar, aunque tengo que mirar más alternativas", comenta. "En general hay muchos nervios, pero hay que intentar mantener la tranquilidad”.
Para otros alumnos, la PAU no es necesariamente la puerta directa a la universidad, sino un paso más dentro de su itinerario formativo. Laura Mª Feliz, estudiante de Bachillerato de Artes, quiere acceder después a una FP de grado superior de Animación en Arte.
“Elegí estudiar animación porque desde pequeña siempre me ha gustado escribir historias de géneros diferentes y compartirlas con otras personas, aunque la mayoría acaban siendo de fantasía”, explica.
Laura lleva preparando la prueba unas dos semanas y media y asegura que, en general, la lleva bien. Ha centrado su estudio en Filosofía y Lengua, las asignaturas que considera más complicadas dentro de su modalidad.
“Los otros tres exámenes que voy a hacer son Diseño, Técnicas y Dibujo. Las dos primeras tienen algo de teoría, pero lo que más cuenta es el diseño o la serie pictórica que hay que realizar", detalla.
"En general hay muchos nervios, pero hay que intentar mantener la tranquilidad”
Su principal inquietud está en Lengua, especialmente por la amplitud del temario. “Me encuentro algo nerviosa, no por el formato del examen, sino por no saber qué me puede entrar en pruebas como Lengua. La teoría, sobre todo en literatura, es mucha”, reconoce.
La convocatoria ordinaria de la PAU se celebrará los días 2, 3 y 4 de junio en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Comunidad Foral de Navarra, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, País Vasco y Región de Murcia.
En Canarias, las pruebas se desarrollarán también esos días y se prolongarán hasta el 5 de junio. En Castilla-La Mancha tendrán lugar los días 8, 9 y 10 de junio, mientras que en Cataluña se celebrarán el 9, 10 y 11 de junio.
La convocatoria extraordinaria se realizará en la mayoría de comunidades los días 30 de junio, 1 y 2 de julio. Será así en Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, Canarias, La Rioja, País Vasco y Región de Murcia.
Asturias celebrará la extraordinaria los días 6, 7 y 8 de julio; Castilla-La Mancha, los días 29 y 30 de junio y 1 de julio; Navarra, los días 24, 25 y 26 de junio; y Cataluña será la única comunidad que la mantendrá en septiembre, los días 2, 3 y 4.
PAU de este curso estará también marcada por el refuerzo de las medidas para evitar copias mediante dispositivos electrónicos y herramientas de Inteligencia Artificial.
Varias universidades han decidido aplicar sistemas de rastreo de redes y frecuencias, así como controles aleatorios para detectar dispositivos no permitidos.
En la Universidad de Murcia, tras las pruebas piloto del año pasado, se generalizará este sistema en todas las sedes. Además, los estudiantes no podrán utilizar relojes, gafas ni bolígrafos inteligentes durante los exámenes.
En Galicia, los detectores se utilizan desde 2019 y seguirán presentes este curso, según la Comisión Interuniversitaria de la región. También en Cataluña se podrán realizar controles aleatorios con detectores de dispositivos electrónicos para garantizar el correcto desarrollo de las pruebas. Los móviles, relojes inteligentes y cualquier otro dispositivo deberán permanecer apagados y guardados en las mochilas.
La Universidad de Zaragoza instalará igualmente detectores de radiofrecuencia como elemento disuasorio. Desde la institución señalan que los métodos para copiar son cada vez más sofisticados y que la vigilancia debe adaptarse a los nuevos tiempos.
Mientras las universidades refuerzan los controles, los estudiantes afrontan los últimos días antes de la prueba entre repasos, incertidumbre y expectativas. Para algunos, la PAU será la culminación de un año de presión; para otros, una oportunidad para abrir la puerta a la universidad, a la FP o a nuevos caminos académicos.
En todos los casos, el examen vuelve a concentrar en apenas unos días buena parte de las tensiones acumuladas durante todo el Bachillerato.