“La inteligencia artificial ha venido, se ha colado y ha ocupado un espacio enorme en la educación, pero todavía no hemos hecho una reflexión serena sobre cuál debe ser su lugar en la escuela”. Con esta advertencia, el secretario regional de Escuelas Católicas de Madrid (ECM), Emilio Díaz, inauguró la III Asamblea de Titulares, Directores y Administradores de la organización, un encuentro que reunió a cerca de 400 responsables educativos en el Colegio Sagrado Corazón y que sirvió para analizar los grandes desafíos que afronta actualmente la escuela concertada.
Durante la jornada, Escuelas Católicas de Madrid aprovechó la presencia del viceconsejero de Educación de la Comunidad de Madrid, José Carlos Fernández Borreguero, para trasladar a la Administración autonómica la necesidad de impulsar una “hoja de ruta” que permita fortalecer el modelo educativo concertado.
“Necesitamos urgentemente dos intervenciones: incrementar la dotación económica y, por supuesto, respetar la autonomía de los centros”, reclamó el presidente de ECM, Miguel Ángel Fraile, quien defendió una evolución “sin prisa, pero sin pausa” hacia una escuela concertada “más autónoma, con más calidad, más equidad y más recursos”.
Las reivindicaciones llegaron acompañadas de un reconocimiento explícito al reciente anuncio del Gobierno regional de incrementar en un 70 por ciento la dotación de orientación en los centros concertados de Primaria. Una medida que la organización considera especialmente relevante ante el aumento de los problemas de convivencia, bienestar emocional y salud mental detectados en las aulas.
Sin embargo, ECM insistió en que el refuerzo de recursos no debe implicar una pérdida de autonomía organizativa. “Queremos que se mejore la financiación, pero que se mantenga el modelo actual de orientación”, defendieron desde la organización.
Por su parte, el viceconsejero de Educación reiteró el compromiso de la Comunidad de Madrid con la libertad de enseñanza y destacó medidas como el incremento presupuestario destinado a la concertada o la ampliación de los conciertos educativos de 10 a 14 años, una iniciativa que, según afirmó, aporta mayor estabilidad jurídica a los centros.
Tanto Fernández Borreguero como Emilio Díaz coincidieron en destacar la importancia de mantener una “comunicación fluida” entre la Administración y el sector educativo para seguir avanzando en futuras mejoras.
Más allá de las cuestiones económicas y organizativas, la inteligencia artificial centró buena parte de la reflexión pedagógica de la asamblea. El consultor en calidad educativa y transformación digital Carles Suero advirtió de que esta tecnología está modificando profundamente la forma de enseñar y de relacionarse dentro de las aulas.
Coincidiendo con la reciente publicación de la encíclica 'Magnifica Humanitas' del Papa León XIV, centrada en el impacto ético y humano de la inteligencia artificial, Suero defendió que las estrategias educativas deben sustentarse en criterios claros y prudentes.
“La Inteligencia Artificial es consecuencia de la Inteligencia Humana y carece de la dignidad y de la libertad propias de la persona, pero es evidente que está cambiando la forma en la que nos relacionamos y, por tanto, la forma de educar”, explicó.
En este sentido, apostó por priorizar usos pedagógicos que tengan “sentido humanizador” y reclamó prudencia para evitar riesgos derivados de una implantación precipitada de estas herramientas.
La asamblea también sirvió para visibilizar otras preocupaciones crecientes entre los equipos directivos de los centros concertados. Sor María Ángeles López, directora del colegio La Inmaculada Marillac, alertó del aumento de alumnos con problemas de salud mental, ansiedad o falta de sentido vital. “Nos estamos encontrando alumnos con depresiones y situaciones que hace unos años no se producían”, afirmó.
La directora denunció además el exceso de burocracia que soportan actualmente los departamentos de orientación y reclamó más tiempo para el acompañamiento personal de los estudiantes. “Nos pasamos la vida rellenando protocolos y documentos cuando ese tiempo deberíamos dedicarlo a escuchar y acompañar”, lamentó.
Otro de los temas destacados fue la preparación de la visita del Papa a Madrid, un acontecimiento que, según Miguel Ángel Fraile, la escuela católica vive “con alegría y esperanza”. Numerosos colegios abrirán sus instalaciones para acoger a miles de jóvenes llegados de diferentes diócesis españolas durante los actos previstos en torno a la vigilia y la misa del Corpus. “Para la Escuela Católica es un momento de ser confirmados en la fe y en nuestra misión educativa”, añadió.
Durante la jornada también se abordaron cuestiones relacionadas con la financiación europea a través del Programa Horizon, las novedades jurídico-laborales para el próximo curso, el bilingüismo y el programa BEDA, así como las negociaciones del VIII convenio colectivo de la enseñanza concertada.
Escuelas Católicas de Madrid representa actualmente a cerca de 340 centros educativos de la Comunidad de Madrid, con más de 223.000 alumnos y alrededor de 18.600 profesionales. La organización agrupa al 69 por ciento de la oferta concertada madrileña y reivindica una educación “accesible, equitativa, plural y de calidad”.
La III Asamblea concluyó con un mensaje de optimismo y determinación ante los desafíos del futuro educativo. Un cierre de curso marcado por la reflexión sobre la inteligencia artificial, la preocupación por la salud emocional de los jóvenes y la reivindicación de mayores recursos para una escuela concertada que busca seguir ganando autonomía y capacidad de respuesta ante los cambios sociales y tecnológicos.