Al ritmo solemne de los compases de la Guardia de los Alabarderos entraba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de todos los premiados, en el patio de crital del Palacio de Cibeles. Bajo la enorme bóvada acistalada y en pleno día de San Isidro, la capital celebraba uno de sus actos más simbólicos, la entrega de Medallas de la ciudad y de Honor, una ceremonia en la que Madrid quiso reonocerse así misma a través de quienes representan su cultura, su ciencia, su deporte, su empresa y su identidad más castiza.
Entre los invitados se encontraba los miembros de la corporación municipal y numerosas autoridades de la Comunidad de Madrid, encabezadas por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente del Senado Pedro Rollán. Tampoco faltaron antiguos alcaldes de la capital como Alberto Ruiz-Gallardón o Ana Botella, además de la expresidenta regional Esperanza Aguirre. Entre el público también se dejaron ver el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, y el máximo dirigente del Real Madrid, Florentino Pérez.
La ceremonia disntiguió este año a personalidades, empresas e instituciones que representan algunos de los rostros más conocidos o destacos de Madrid. Entre las Medallas de la ciudad figuraron nombre tan vinculados el alma castiza de la ciudad como Amadeo Lázaro Catalina, fundador de Casa Amadeo Los Caracoles, o la histórica firma Capas Seseña, referente de la artesanía tradional madrileña. También fueron reocnocidos Apramp por su labor contra la trata y la explotación sexual, Cortafiel, la presidenta de Prosegur, Helena Revoredo Delvecchio, la escritora Paloma Sánchez-Garnica, la periodista Paula Quinteros, el jurista Antonio Garrigues Walker y la Escuela de Tauromaquia José Cubero 'Yiyo'.
El deporte también tuvo sus protagonistas especiales con las distinciones de Elisa Aguilar, presidenta de la Federación de Baloncesto y exjugadora de la selección española, el capitán rojiblanco Koke Resurrección y la leyenda del baloncesto Sergio Llull.
Durante la entrega de las Medallas intervinieron algunos de los galardonados, como la presidenta de Apramp, Rocío Mora, quien reinvidicó las cuatro décadas de trabajo de la asociación "para visibilizar una realidad invisible". "No podemos hacer este trabajo solas", afirmó, antes de dedicar el reconocimiento "a todas las mujeres que con valentía vuelven a los lugares donde fueron esclavizadas para decir: 'yo he salido, tú también'".
También tomó la palabra la escritora Paloma Sánchez-Garniza, que agradeció el reocnocimeinto "como escritora y como madrileña de corazón nacida en Chamberí". "Madrid es una historia que nunca termina y para quienes viviemos de las palabras supone un privilegio inigualable. Madrid es cultura en cada esquina", ha manifestado la autora, que puso en valor la diversidad de las trayectorias reocnocidas durante la ceremonia y la aportación de todos los premiados a la ciudad.
Tras la entraga de medallas, el músico Rubén Pozo puso la banda sonora al acto interpretado el tema 'Madrid' de su antigua banda Pereza, antes de dar paso a las Medallas de Honor de la ciudad.
La primera de las medallas de Honor recayó en el empresario Valentín Díez Morodo, presidente de la Fundación Casa de México en España, por fortalecer los vínculos culturales y empresariales entre ambos países. El galardonado aprovechó su intervención para elogiar a la ciudad de Madrid, asegurando que "no es solo una ciudad amigable por su historia y su cultura" sino que es "un espacio de encuentro, diálogo y fraternidad" y reivindicarlas raíces compartidas entre México y España y el legado de tantas familias que cruzaron el Atlántido "para encontrar oportunidades".
Otra de las Medallas de honor fue para el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid, uno de los investigadores españoles más reconocidos internacionalmente y fundador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas."Esta villa ha sido mi lugar de inspiración. Soy madrileño por los cuatro costados", presumía de su linaje castizo. Del mismo modo, Barbacid reconoció que este reconocimiento "no era una meta sino un impulso" para su carrera y prometia seguir investigando y defendiendo la excelencia científica de Madrid.
La tercera y última medalla distinguió a la saga artística de los Guillén Cuervo. Sobre el escenario, Fernando Guillén Cuervo recordó que le galardón "pone en valor a la familia y la continuidad de los valores" que les había inculcado sus padres a través del arte, mientras que Cayetana Guillén Cuervo confesó que era "de las cosas más bonitas" que les habían ocurrido. "Madrid es la ciudad más bonita del mundo", apuntaba emocionada, recordando además que su madre, Gemma Cuervo, que falleció hace unos meses, llegó a conocer la noticia del reconocimeinto "en el último día que tuvo conocimiento y le hizo profundamente feliz".
El encargado de cerrar el acto fue el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que reivindicó a Madrid como "lugar de concordia" en un momento de incertidumbre internacional. El regidor defendió la capital como "punto de encuentro de todos los españoles" y aseguró que Madrid "nunca ha respondido levantando muros, sino apelando a la empatía y a la solidaridad”. Almeida también apeló a la “responsabilidad de acoger a todos, representar a todos y servir a todos", antes de lanzar vivas a Madrid, San Isidro, el Rey y España.
La ceremonia concluyó con un giro contemporáneo a la tradición madrileña. DJ Nano cerró la mañana reinterpretando en clave electrónica el clásico chotis 'Madrid, Madrid, Madrid', de Agustín Lara, junto a otras versiones dedicadas a la capital.