La disputa sobre si cerrar o no el parque de El Retiro cuando se registran condiciones meteorológicas adversas ha sido durante meses un tema recurrente en el debate público madrileño. Ahora, el Ayuntamiento busca rebajar tensiones con una modificación del protocolo que regula su clausura en episodios de viento.
El Consistorio ha decidido actualziar los criterios técnicos que determinan el cierre del parque, ampliando el umbral de rachas de viento necesario para activas las alertas. En concreto, la alerta naranja pasará de activarse en rachas de entre 45 y 60 km/h, frente al rango anterior de 40 a 55. Por su parte, la alerta roja (que implica el cierre total del parque) se activará a partir de los 60 km/h, en lugar de los 55 establecidos hasta ahora.
Según fuente municipales, este ajuste permitirá reducir el número de cierres sin comprometer la seguridad de los visitantes. La medida se adoptará formalmente en la próxima Junta de Gobierno municipal prevista para este jueves, 7 de mayo.
"El parque del Retiro se abrirá un 20% de días más de los que se abre actualmente o, dicho de otra manera, se reducirá en un 20% el número de días que a lo largo del año se va a cerrar el parque del Retiro", ha anunciado esta mañana el propio alcalde, José Luis Martínez-Almeida, durante la presentación del nuevo plan de economía circular que el Ayuntamiento va a desarrollar en este corazón verde de la ciudad.
La decisión se basa en un análisis estadístico de datos recopilados desde 2014, que ha revelado que factores como la temperatura máxima o la humedad del suelo tienen menos influencia de la prevista en la caída de ramas y árboles durante episodios de viento. Estos elementos sí se tenían más en cuenta en el protocolo aprobado en 2019.
Almeida se ha mostrado "consciente" de que los madrileños han recibido con cierta "incomprensión" el protocolo de parques; causa por la que se ha comprometido a trabajar en este nuevo protocolo que "permitiera flexibilizar y acomodarnos a las circunstancias concurrentes en cada momento".
No obstante, el Ayuntamiento ha querido resaltar que el cierre total del parque ha sido una medida poco frecuente en los últimos años. Entre 2020 y 2025, el Retiro solo permaneció clausurado por alerta roja un uno por ciento del tiempo. Sin embargo, es en ese breve periodo cuando se concentró el 38 por ciento de las caídas de los árboles y ramas, lo que "refuerza" la importancia de mantener criterios de seguridad estrictos en situaciones extremas.
Precisamente, el alcalde ha señalado que en los días en los que el parque estuvo cerrado en 2025 cayeron un total de 65 árboles y más de 430 ramas que podrían haber provocado graves lesiones físicas, si no la muerte, a los visitantes del Retiro: "Nosotros entendemos que hay que garantizar la seguridad de las personas pero es cierto que los madrileños también tienen que tener la posibilidad de disfrutar del parque del Retiro y superar esa situación de incomprensión que había hacia la aplicación del protocolo en determinadas circunstancias".
Con este cambio en el protocolo, el Consistorio madrileño pretende encontrar un equilibrio entre la prevención de riesgos y el acceso a uno de los espacios verdes más emblemáticos de la capital, recduciendo así sus jornadas de cierre.