El cierre parcial de la Línea 10 de Metro de Madrid, entre Nuevos Ministerios y Cuzco, ha provocado en su primer mes sin servicio una caída del 18,67 por ciento en el número medio de viajeros en días laborables en el conjunto de la línea. Al mismo tiempo, las otras dos líneas que dan servicio a la zona norte de la capital, la L1 y la L9, han registrado incrementos superiores al 7 por ciento.
El corte, que se mantendrá hasta diciembre, afecta a las estaciones de Nuevos Ministerios, Santiago Bernabéu y Cuzco. La interrupción tiene un impacto directo en la movilidad del eje del Paseo de la Castellana, una zona con alta concentración de oficinas, actividad empresarial, nodos de transporte como Plaza de Castilla y equipamientos de gran afluencia como el estadio del Real Madrid.
Para cubrir el tramo cerrado, se ha puesto en marcha un servicio especial gratuito de autobús de la Empresa Municipal de Transportes, la línea S10, que conecta en superficie el intercambiador de Plaza de Castilla con Nuevos Ministerios. Esta línea realiza paradas en el entorno de las estaciones afectadas y transporta una media de 34.000 viajeros diarios en días laborables.
Durante sus primeros días de funcionamiento, entre el 28 de marzo y el 6 de abril, periodo que incluyó la Semana Santa, el servicio especial alcanzó los 181.000 usuarios, según el balance trasladado por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.
Además de este servicio sustitutivo, se han reforzado varias líneas de autobús de la EMT que circulan por el eje de la Castellana, como la 27, entre Embajadores y Plaza de Castilla, y la 147, entre Callao y Barrio del Pilar. También se ha reforzado el servicio en las líneas de Metro que cubren la zona, especialmente la L1, entre Pinar de Chamartín y Valdecarros, y la L9, entre Paco de Lucía y Arganda del Rey.
Entre el 28 de marzo y el 28 de abril, primer mes completo de corte, Metro de Madrid contabilizó 63.541.806 entradas en el conjunto de la red. La Línea 1 fue la más utilizada, con 10.059.897 entradas, lo que representa el 15,83 por ciento del total, según los datos provisionales facilitados por Metro.
La L1 es una de las principales conexiones norte-sur de la capital. Une Pinar de Chamartín con Valdecarros, cuenta con 33 estaciones y enlaza con buena parte de la red de Metro, Cercanías, la almendra central y estaciones ferroviarias clave como Atocha y Chamartín.
Por su parte, la Línea 9, que atraviesa Madrid de norte a sureste y conecta también con Rivas-Vaciamadrid y Arganda del Rey, registró 4.568.672 entradas, el 7,19 por ciento del total de la red. La Línea 10, que además de la capital presta servicio a municipios como Alcorcón, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, cerró ese periodo con 6.421.958 entradas, equivalentes al 10,10 por ciento del total.
Los datos provisionales de Metro reflejan que, en un día laborable medio, la L10 ha pasado de 326.668 entradas antes del corte a 265.680 después, lo que supone una pérdida estimada de 60.988 viajeros diarios y una bajada del 18,67%.
En sentido contrario, la L1 y la L9 son las líneas que más han crecido durante este periodo. La L1 ha aumentado un 7,97 por ciento, al pasar de 354.807 entradas medias diarias a 383.078, con un incremento estimado de 28.271 usuarios. La L9 ha subido un 7,29 por ciento, desde 183.672 hasta 197.070 entradas, lo que supone 13.399 viajeros más.
También destacan los incrementos registrados en la Línea 8, entre Nuevos Ministerios y Aeropuerto T4, con una subida del 7,04 por ciento, y en la Línea 11, entre Plaza Elíptica y La Fortuna, con un aumento del 3,54 por ciento. En cambio, además de la L10, han perdido usuarios la Línea 7, con una caída del 2,04 por ciento, y la Línea 4, con un descenso del 0,77 por ciento.
El desplazamiento de viajeros hacia otras alternativas ha generado quejas, sobre todo entre usuarios de la Línea 1, donde se han producido aglomeraciones habituales en hora punta.
El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, pidió disculpas esta semana a los afectados durante su intervención en los Desayunos Madrid, organizados por Europa Press. Rodrigo admitió que “las obras hay que sufrirlas”, aunque defendió que este tipo de actuaciones permiten mejorar la ciudad y la calidad de vida de los madrileños.
El consejero explicó que los trabajos terminarán en diciembre, aunque la Comunidad de Madrid quiere acelerar los plazos. También señaló que, si fuera necesario, se ampliaría el número de autobuses del servicio alternativo S10, en coordinación con el Ayuntamiento de Madrid.
Rodrigo subrayó que cualquier obra de infraestructura genera molestias, pero defendió la necesidad de ejecutarlas para no quedarse atrás en la mejora del transporte público. Según explicó, la actuación cuenta con una inversión superior a los 60 millones de euros y permitirá construir una estación más segura, accesible y adaptada al volumen de usuarios que se desplazan hasta la zona del estadio.
La nueva estación, que pasará a llamarse Bernabéu, será completamente accesible y contará con 12 ascensores panorámicos y 24 escaleras mecánicas conectadas directamente con los andenes. La previsión es que esté finalizada en el primer trimestre de 2027.
El proyecto permitirá triplicar el espacio disponible, al pasar de 4.843 metros cuadrados a más de 12.400. También se sustituirán los actuales pasillos por un gran vestíbulo desde el que se podrán ver los niveles intermedios y los andenes, que ampliarán su capacidad.
La reforma busca mejorar la respuesta de la estación ante grandes volúmenes de pasajeros, especialmente en días de partido y eventos en el estadio Santiago Bernabéu. Además, incorporará nuevos acabados arquitectónicos, tornos de entrada 4.0 y máquinas de venta de títulos de última generación.
La estación mantiene una relación histórica con el estadio del Real Madrid. Fue inaugurada en 1982 con el nombre de Lima y en 1998 adoptó la denominación de Santiago Bernabéu. Cuando entre en funcionamiento tras la reforma, coincidirá con el 80 aniversario del estadio y los 125 años del Real Madrid.