Política

La política madrileña responde al documental de Red Eléctrica

Díaz Ayuso, esta mañana en la sede de la Agencia de Seguridad y Emergencias ASEM 112, donde preside la reunión del comité de dirección del PLATERCAM. (Foto: Comunidad de Madrid).

UN AÑO DESPUÉS DEL APAGÓN

Fernando Rodríguez | Martes 28 de abril de 2026

El pasado 28 de abril de 2025 al mediodía, Madrid -junto a prácticamente la totalidad de España- se fundió a negro. Un "apagón", o "cero eléctrico", según para quien, que dio un vuelco de 180 grados a la vida tal y como la conocemos. Sin luz, ni Internet. Y, por ende, sin telecomunicaciones. Nada de teléfono móvil, redes sociales o televisión. Por momentos, tan solo cabía agarrarse a la radio analógica. Vuelta, así, a los primeros compases del siglo XX.

Tampoco funcionaba el Metro, principal alternativa en lo que a transporte urbano de pasajeros se refiere. Por carretera, para coches, motos o bicicletas particulares, VTCs, y autobuses públicos, más de lo mismo. Es decir, grandes complicaciones. Sin semáforos, la tragedia era inminente.

Al mismo tiempo, los hospitales y centros de salud, que en muchos casos carecían de generadores propios para alimentar su compleja infraestructura, se encontraban a medio gas. De fondo, luces y sirenas policiales. También de ambulancias y bomberos, pendientes de las múltiples emergencias que se iban produciendo. Pero, si por algo se caracterizó esta fecha fue por el desconcierto. Total incertidumbre. ¿Qué iba a pasar? ¿Podría reestablecerse el servicio? ¿Cuánto duraría? Era, como canta La La Love You, lo más parecido al "fin del mundo".

En el ámbito laboral, buena parte de los trabajos se encontraban, del mismo modo, bloqueados. Inutilizados y sin posibilidad alguna de producir. O, en el mejor de los casos, muy limitados. Un aparente caos, al menos en las primeras horas, que, rompiendo con todos los moldes, contrastaba con las imagen de las terrazas, llenas de madrileños a medida que avanzaba la tarde, disfrutando del sol primaveral tras una jornada laboral interrumpida o, directamente, caída en saco roto. Celebraban su tiempo libre, fruto del escenario sobrevenido, con una cerveza en la mano.

Otra alarma, la seguridad. Y es que, aprovechando la oscuridad -y el anonimato que esta trae consigo-, se especulaba con la posibilidad de que terminasen por producirse todo tipo de actos vandálicos, incluyendo asaltos y saqueos masivos a comercios y otros muchos establecimientos. Nada más lejos de la realidad. Fue, de hecho, en propias palabras de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que operan en la capital, una noche "tranquila".

Desde entonces, ríos y ríos de tinta al respecto. Periodísticos, por supuesto. Pero, y muy especialmente, políticos. Frente a las explicaciones del organismo responsable a escala nacional, Red Eléctrica, que en el día de ayer se servía de la particular efeméride para publicar un documental, un "ejercicio de memoria y reconocimiento", con su versión de los ocurrido, las fuerzas conservadoras, Partido Popular y Vox, continúan mostrándose muy críticas con la deriva del Gobierno de España en materia energética.

El mensaje que pretende trasladar la compañía, dependiente del Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), se resumen en que se trataba de un "día normal". Pura cotidianeidad. Imposible, en consecuencia, predecir lo que estaba a punto de ocurrir. Un episodio que, al hilo, tildan de "inédito", "imprevisible" y "de origen multifactorial".

"Aquel lunes de primavera arrancó como un día normal, con una programación de restricciones técnicas correcta y conforme a la normativa vigente. Pero a las 12:33 horas el sistema se fue a cero. De inmediato, el operador del sistema (OS) activó los planes de reposición con un objetivo claro: restablecer el servicio en el menor tiempo posible", exponen en el comunicado que acompaña al documental. Un relato, claro, alineado con la versión expuesta en los últimos meses por La Moncloa.

Y añaden orgullosos: "En una carrera contrarreloj, los equipos de Red Eléctrica ejecutaron miles de decisiones técnicas para recomponer un puzle de enorme complejidad: más de 7.000 maniobras telemáticas hasta recuperar el suministro. Detrás de cada una hubo profesionales entrenados, coordinación milimétrica y una templanza trabajada durante años. El resultado fue una reposición que, pese a su dificultad, se culminó en tiempo récord".



"Red Eléctrica no falló"


La conclusión, al menos bajo su prisma, que "Red Eléctrica no falló", lo que vendría constatado por los "informes oficiales". El origen del apagón, por tanto, sería más bien "multifactorial", motivado fundamentalmente por "dos oscilaciones críticas para el sistema: la primera, de naturaleza forzada, con origen en una planta ubicada en Badajoz; y la segunda, inter-área, posiblemente desencadenada por la primera".

En paralelo, se destaca asimismo como "causa raíz" la "desconexión de un volumen significativo de instalaciones fotovoltaicas de pequeño tamaño -las de autoconsumo doméstico- durante los fenómenos oscilatorios que contribuyó al aumento de tensiones". A ello se unió, para más inri, "nueve desconexiones incorrectas de generación, aún estando la tensión de la red de transporte dentro de los márgenes establecidos". Por último, se pudo comprobar que "varias unidades de generación convencionales no alcanzaron el mínimo requerido en la normativa de control de tensión".


Crítica política


Lejos de comprar el relato oficial, para el PP madrileño el "colapso" del año pasado fue todo un "golpe de realidad" que deja a las claras la "precaria situación de nuestro sistema eléctrico". Los motivos, "evidentes", y lo que es aún más grave, "predecibles". "Se priorizó una agenda ideológica por encima de la seguridad del suministro (...). El fanatismo verde estaba comprometiendo el sistema energético de una forma irresponsable", argumentan fuentes consultadas por Madridiario.

Mismas voces cargan también contra la falta de "transparencia" del Ejecutivo central. Un hecho, advierten, que deja la puerta abierta a potenciales nuevos apagones en el futuro próximo. "La intención del Gobierno de Pedro Sánchez nunca ha sido informar con transparencia sobre las causas del apagón, depurar responsabilidades y reparar daños, sino ocultar información crucial que podría evitar que España se vuelva a fundir a negro. Un año después, seguimos sin saber qué ocurrió, cómo ocurrió y por qué ocurrió. Nuestro sistema eléctrico está vendido, porque sin conocer las causas es imposible prevenir. Estamos expuestos a un nuevo apagón", insisten.

Y, para colmo, lamentan, "-Sánchez- sigue con su plan de cerrar las centrales nucleares, que son las que mejor garantizan la seguridad del suministro, evitan depender de los combustibles fósiles, bajan el precio de la electricidad y luchan contra el cambio climático".

Por ello, sumado a otros debes como "la falta de redes de conexiones y almacenamiento", "los posibles casos de corrupción en la obtención de autorizaciones como el Caso Forestalia", la cada vez "mayor dependencia del gas ruso" o la "ocupación de terrenos de cultivo con macropantas solares", síntomas inequívocos de la "falsa transición ecológica" y "una política energética fracasada", desde la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, comandada por Carlos Novillo, exigen el "cese inmediato" de la ministra del ramo, Sara Aagesen, junto a la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor.

Misma línea en Vox. Los de José Antonio Fúster e Isabel Pérez Moñino no dudan un ápice en criticar con suma dureza el "fanatismo climático" de la política energética impulsada desde La Moncloa.

"Un año del apagón y Sánchez todavía no ha dimitido. España tiene un modelo energético ideologizado, mal planificado y cada vez más frágil. No se puede gobernar desde el fanatismo climático, cerrar las nucleares, encarecer la energía y destruir la soberanía energética. Cuando el fanatismo sustituye a la gestión, los españoles están en peligro" porque "afecta a las familias, a los comercios, a la industria, al empleo y a la competitividad de nuestra economía. Hace falta una política energética basada en el sentido común, con expertos y con soberanía energética real. No puede depender de consignas ideológicas ni de amigos que tienen que colocar los ministros de turno" resumen tajantes en conversaciones con este digital.



"Un año del apagón y Sánchez todavía no ha dimitido"


Y señalan asimismo a las autoridades supranacionales: "Mientras tanto, desde la Unión Europea piden a los ciudadanos que reduzcan su consumo en lugar de impulsar de verdad la soberanía energética, apostar por recursos propios, por la energía nuclear y por reducir la dependencia de terceros países. Es hora de acabar con las políticas que piden sacrificios a la gente mientras renuncian a garantizar suministros suficientes para España".


Defensa a ultranza de las renovables


Frente a tales acusaciones, en Red Eléctrica tienen claro el papel trascendental que juegan en el actual mix energético las renovables. "El panel de expertos también reconoce la necesidad de que las energías renovables hubieran contribuido al control dinámico de tensión, algo que no era posible el día del incidente al no estar aprobada aún la normativa que habilitaba a ello. Aun así, Red Eléctrica operó el sistema acertadamente y reaccionó a todas las incidencias que fueron surgiendo ese día haciendo un uso adecuado de las herramientas disponibles", replican.

Aunque desde el PSOE-M prefieren "no hacer ninguna valoración" hasta que exista un "informe definitivo" que atestigue lo que verdaderamente ocurrió hace un año, quienes sí han optado por alinearse con la defensa de las energías renovables son los responsables de Más Madrid. Tanto es así que para la diputada Paz Serra estas son "clave" a fin de prevenir potenciales apagones.

"Los informes dejan claras dos cosas. La primera: las renovables son clave para que no se vuelva a repetir. Y la segunda: necesitamos mejores controles sobre las grandes centrales de ciclo combinado, para que cumplan su papel en el control de la tensión. No se puede culpar del apagón a las renovables cuando el problema fue que no se estaban utilizando todas sus capacidades. De hecho, las modificaciones reglamentarias llevadas a cabo en este año demuestran que las renovables desempeñan un papel clave en el control local de la tensión, y que son fundamentales, no solo para tener energía limpia, barata y autóctona, sino también para asegurar un mejor control de la red", sentencia sin titubeos la representante progresista.

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