Las criptomonedas no son solo un valor refugio óptimo para la inversión. Al menos, no en la actualidad: el 19 % de los españoles que poseen criptomonedas las utiliza para pagar bienes y servicios cotidianos.
No es, ni mucho menos, un dato que represente a la mayoría de compradores de divisas digitales, pero sí una cifra suficiente como para hablar de un cambio de tendencia, especialmente en el caso de ciertos perfiles concretos que se mueven por unas motivaciones específicas y unos patrones de gasto que se repiten.
Una de las principales características de la criptomoneda respecto a otros métodos de inversión es que el activo sirve tanto para acumular patrimonio como para operar en el día a día con otro tipo de divisa.
En ese sentido, muchos jóvenes de entre 25 y 39 años ya usan las criptomonedas para realizar según qué compras. Estos datos, facilitados por el Banco Central Europeo, destacan que, detrás de esta primera franja, están los inversores de entre 18 y 24 años.
La explicación es sencilla: son las personas que mejor se manejan con la tecnología, están familiarizadas con el pago contactless y no tienen dificultades para integrar esta moneda como método de pago. Las tarjetas cripto son, sin duda, una herramienta más que permite gastar bitcoin frente al gasto en euros.
Existen tantas motivaciones como usuarios e inversores que usan sus criptomonedas en el día a día. En general, existen tres claves esenciales que justifican por qué hay gente que prefiere comprar con bitcoin.
Poco a poco, el abanico de opciones para comprar con bitcoin ha ido aumentando, especialmente en el último lustro.
A nadie sorprende que el sector de la tecnología y la electrónica sea el que lidera en este punto. Después, se posicionan las compras relacionadas con los viajes y el alojamiento online. Le siguen las adquisiciones en entretenimiento digital y juegos, así como pagos de comida fuera de casa.
Otro de los ámbitos en los que el pago con criptomonedas funciona muy bien es el de las suscripciones online y las compras digitales. La facilidad de trabajar con esta divisa hace que cada vez se lleve más cuota de compra respecto a los métodos de pago tradicionales.
El gran triunfo de las criptomonedas respecto a 2024 es que se han convertido en algo tangible, útil. No ya solo como valor refugio para inversiones, sino como instrumento económico para el día a día.
El hecho de que la acreditación MiCA haya entrado en vigor favorece mucho esta situación: permite que los inversores no sientan que están entrando en un terreno desconocido, sino que se acercan a otra forma de manejar su economía.
La conclusión de estos dos escenarios es evidente: la cripto ha dejado de ser solo un mecanismo de inversión por acumulación para convertirse en un sistema de pago. De hecho, un alto porcentaje de los usuarios activan la tarjeta antes de un año invirtiendo en esta divisa digital.
Los motivos principales para dudar sobre el uso de la criptomoneda como herramienta de pago son:
Lo que está claro es que el español que gasta cripto no es un early adopter radical. Es alguien con bitcoin parado que ha encontrado una forma práctica de usarlo sin renunciar al control de sus finanzas principales. Ese perfil es el que está creciendo.