El Atlético de Madrid certificó este martes su pase a las semifinales de la Liga de Campeones de la UEFA tras caer por 1-2 ante el FC Barcelona en el Metropolitano, un resultado insuficiente para los azulgrana, que pagaron el 0-2 encajado en la ida.
El conjunto rojiblanco firmó un ejercicio de resistencia para hacer valer su ventaja global en una eliminatoria de máxima tensión, en la que el equipo visitante rozó la remontada pero se quedó a las puertas.
El encuentro estuvo marcado por las protestas del Barcelona hacia la actuación del colegiado Clément Turpin, foco de las críticas tras varias acciones polémicas. Desde el entorno azulgrana se cuestionó el criterio arbitral, especialmente en jugadas clave que pudieron cambiar el rumbo del partido.
Uno de los más contundentes fue Raphinha, que, pese a no jugar por lesión, expresó su malestar tras el encuentro al calificarlo como un “partido robado” y criticar la permisividad con el juego físico del Atlético. Sus palabras encontraron rápida respuesta en el portero rojiblanco Juan Musso, quien rechazó las acusaciones y defendió la superioridad de su equipo en la ida.
Entre las jugadas más discutidas destacó la expulsión de Eric García en el tramo final, que dejó al Barça con diez jugadores en su intento de forzar la prórroga. El exárbitro Eduardo Iturralde González consideró correcta la decisión, al tratarse de una acción de último recurso.
También fueron objeto de reclamación un choque entre Fermín López y Musso dentro del área, así como una posible falta de Marcos Llorente sobre Dani Olmo, acciones que, según el análisis arbitral, no fueron punibles. Por su parte, una acción de Gavi fue sancionada con tarjeta amarilla.
La eliminación dejó un profundo malestar en el entorno azulgrana. El exdirectivo Toni Freixa criticó con dureza la competición en redes sociales, mientras que el técnico Hansi Flick optó por un discurso más contenido, evitando entrar de lleno en la polémica arbitral.
Con este resultado, el Atlético avanza a semifinales tras una eliminatoria en la que supo gestionar su ventaja, mientras que el Barcelona vuelve a despedirse de Europa entre protestas y frustración.