Educación

Saturación en los centros de Educación Especial: crece la demanda y faltan recursos

CEE Vicente Ferrer (Foto: Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes).
Carlota Vergara | Viernes 03 de abril de 2026

La red pública de centros de Educación Especial en la Comunidad de Madrid atraviesa un momento de fuerte presión debido al incremento sostenido de la demanda. Este crecimiento, cada vez más acusado, viene acompañado además de una mayor complejidad en los perfiles del alumnado, lo que está poniendo en evidencia las limitaciones de unas infraestructuras que ya resultan insuficientes. Así lo denuncian desde la FAPA Francisco Giner de los Ríos, junto a numerosas familias que conviven a diario con esta realidad en los centros educativos.

En este contexto, el Gobierno regional ha anunciado la construcción de tres nuevos centros en El Escorial, Móstoles y Villaverde. Una iniciativa que contribuirá a aliviar parcialmente la presión existente, aunque, según advierten las familias, no resuelve las carencias estructurales ni las necesidades de mejora de las instalaciones actuales.

El crecimiento de los alumnos con necesidades educativas especiales es una de las claves para entender la saturación. En el curso 2023-2024, el total de alumnado en esta modalidad alcanzó los 6.298 alumnos, lo que supone un incremento del 21,2 por ciento en diez años. Este aumento ha sido especialmente significativo en los centros públicos, donde el número de estudiantes ha crecido un 39,2 por ciento, pasando de 2.608 a 3.631, mientras que los centros concertados apenas han experimentado variaciones. A ello se suma un incremento notable en etapas como Educación Infantil, donde el alumnado ha crecido un 50 por ciento en cinco años.

A pesar de este crecimiento, el modelo educativo sigue apostando, en la mayoría de los casos, por la inclusión en centros ordinarios. En el curso 2022-2023, el 83,3 por ciento de los 37.691 alumnos con necesidades educativas especiales estaban escolarizados en esta modalidad, frente al 16,7 por ciento que lo hacía en centros o unidades de educación especial. Desde la FAPA han insistido en que los centros específicos siguen siendo imprescindibles para atender a los casos de mayor complejidad.

Saturación de los centros

Sin embargo, la capacidad de estos centros específicos se ha visto ampliamente superada en los últimos años. Según la organización educativa, muchos de ellos se encuentran funcionando por encima de su ratio, llegando a duplicar su capacidad. Esta coyuntura, además de afectar a la calidad educativa, obliga a desplazar a alumnos a centros alejados de sus domicilios o a permanecer en aulas específicas en centros ordinarios.

María del Mar Castro López, madre de un alumno del CEE Sor Juana Inés de la Cruz en Fuenlabrada, ha explicado que la situación es “preocupante”. “El colegio está saturado, se está convirtiendo en un centro asistencial y está dejando de ser un colegio de educación especial”, ha manifestado.

Una realidad similar han trasladado desde el CEE Vicente Ferrer de San Sebastián de los Reyes. María Asunción Cisneros Santacruz, madre de un alumno del centro, ha detallado que “el colegio fue hecho para albergar como 100 alumnos”. Sin embargo, en algunos momentos han atendido a 180. Aunque la cifra actual se ha reducido ligeramente hasta los 167 alumnos, sigue siendo muy superior a la capacidad inicial.

Falta de personal no docente

Cisneros ha subrayado que el número de alumnos no es el único motivo de preocupación, la diversidad y complejidad de las necesidad del alumnado también son una prioridad. “A veces no es el número lo que cuenta, sino el tipo de discapacidad”, ha explicado Castro a Madridiario.

“Varios niños con necesidades de un recurso individual se ven obligados a compartirlo con otros niños y eso termina generando una sensación de abandono”

En este sentido, la falta de personal especializado es otro de los problemas estructurales apuntado por las familias. En muchos centros profesionales como logopedas, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales no están disponibles en la medida necesaria. “Hay muchos niños con distintas patologías que requieren de un profesional diferente, no todo vale para todos, y aun así falta personal”, ha asegurado Castro, que también ha destacado la dificultad de mantener una atención individualizada cuando los recursos son escasos. “Varios niños con necesidades de un recurso individual se ven obligados a compartirlo con otros niños y eso termina generando una sensación de inatención y de abandono”, ha afirmado Castro. Cisneros ha detallado que, aunque su hijo recibe atención dentro del centro, "le estoy llevando a un fisio fuera” porque considera que la intervención escolar es insuficiente.

La necesidad de un equipo especializado en salud mental también ha sido una reclamación de ambos centros. Tanto en Fuenlabrada como en San Sebastián de los Reyes, las familias han coincidido en señalar un aumento de los casos con dificultades emocionales y de conducta que requieren una atención específica. “A veces se altera el funcionamiento de la clase debido a desregulaciones emocionales o crisis de algún alumno”, ha relatado Mar.

“Estamos viendo un aumento de problemas de salud mental que es muy complicado de gestionar”, ha comentado Cisneros, insistiendo en la necesidad de incorporar perfiles especializados como psicólogos, integradores sociales o terapeutas ocupacionales.

Centros que se quedan pequeños

Asimismo, las limitaciones también han afectado a las infraestructuras. El aumento del alumnado ha obligado a muchos centros a reorganizar sus espacios. Mar ha descrito cómo en su centro “se han ido dividiendo las aulas poniendo muros”, lo que ha reducido el tamaño de los espacios y ha eliminado áreas como la biblioteca o salas específicas. La falta de espacio también impide la creación de entornos necesarios para determinados perfiles, como salas de regulación sensorial para alumnado con trastorno del espectro autista.

En el CEE Vicente Ferrer, la masificación ha tenido consecuencias similares. La necesidad de adaptar el centro a un número de alumnos muy superior al previsto ha obligado a utilizar espacios comunes como aulas y a reorganizar servicios básicos como el comedor, donde se han tenido que establecer varios turnos para dar cabida a todos los estudiantes.

“No es por el equipo docente, que es maravilloso, es por la falta de recursos”

El impacto de esta realidad se ha extendido a toda la comunidad educativa. En el alumnado, se ha traducido en situaciones de desmotivación o rechazo al colegio. “Se siente que no se le hace caso”, ha comentado Mar respecto a su hijo. Desde el CEE Sor Juana Inés, también han asegurado que los profesores y el personal de los centros se encuentran desbordados. “Hay mucha frustración y desgaste”, han confirmado. “No es por el equipo docente, que es maravilloso, es por la falta de recursos”, ha resumido Castro.

Por su parte, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha defendido la solidez del modelo actual y su compromiso con estos centros. “La Comunidad de Madrid tiene un compromiso absoluto con los centros de Educación Especial, que constituyen un recurso educativo sólido y eficaz dentro del sistema educativo de la región”. Además, han destacado que las instalaciones educativas cuentan con “profesionales y perfiles muy especializados”. En la misma línea, han subrayado que “la ratio media en estos centros se sitúa por debajo de los siete alumnos por aula”.

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