Madrid volverá a apagar parte de su skyline este sábado, 28 de marzo, con motivo de La Hora del Planeta, una iniciativa impulsada por la organización WWF que busca concienciar sobre la crisis climática a través de un gesto simbólico: apagar las luces durante una hora.
Entre las 20:30 y las 21:30 horas, algunos de los espacios más representativos de la capital, como el Palacio Real de Madrid, la Puerta de Alcalá o la fachada del Palacio de Cibeles, quedarán en penumbra, sumándose a un gesto global que se replica en cientos de ciudades de todo el mundo.
La iniciativa nació en 2007 en Sídney y desde entonces se ha convertido en la mayor acción colectiva en defensa del medio ambiente. Cada año, millones de personas, instituciones y empresas participan en este apagón simbólico que pretende llamar la atención sobre problemas como el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad o la crisis energética.
En su edición de 2026, la campaña refuerza su mensaje en torno a la urgencia climática y la necesidad de acelerar cambios estructurales, tanto a nivel político como en los hábitos cotidianos de la ciudadanía.
Más allá del apagón, la capital ha ido incorporando en los últimos años actividades paralelas de carácter educativo y cultural, con el objetivo de implicar a la ciudadanía de forma más activa.
Algunas instituciones culturales y espacios municipales organizan durante estos días:
Aunque la programación concreta puede variar cada año, el objetivo común es convertir el apagón en una experiencia participativa, más allá de su carácter simbólico.
Uno de los ejes culturales de esta edición en Madrid lo protagoniza el Museo del Prado, que ha presentado, en colaboración con WWF, una pieza audiovisual inspirada en Las Meninas.
La propuesta toma como referencia la célebre obra de Diego Velázquez para trasladar un mensaje de implicación colectiva frente al cambio climático. A través de un recorrido visual por la pintura, el audiovisual subraya cómo cada elemento —cada trazo— resulta esencial dentro del conjunto, estableciendo un paralelismo directo con el lema de este año: 'Cada gesto cuenta'.
Algunas instituciones culturales y espacios municipales se suman a la iniciativa
Con esta iniciativa, difundida esta semana, la pinacoteca refuerza la idea de que las acciones individuales adquieren una dimensión decisiva cuando forman parte de un esfuerzo compartido, alineándose con el espíritu de La Hora del Planeta.
Madrid se encuentra entre las ciudades españolas con mayor implicación institucional en esta iniciativa. En ediciones anteriores, cientos de municipios del país se han adherido al movimiento, apagando edificios públicos, monumentos y alumbrado ornamental.
El mensaje gira en torno a la urgencia climática y la necesidad de acelerar cambios estructurales
El consistorio madrileño invita a los ciudadanos a sumarse desde sus hogares, apagando luces y desconectando aparatos eléctricos durante esa hora. También se anima a compartir la experiencia en redes sociales para amplificar el alcance del mensaje.
Aunque el gesto de apagar la luz dura solo 60 minutos, los organizadores insisten en que el verdadero impacto de La Hora del Planeta reside en su capacidad para generar cambios a largo plazo.
La iniciativa busca recordar que la lucha contra el cambio climático no depende únicamente de grandes decisiones políticas, sino también de acciones cotidianas, como el ahorro energético, el uso de transporte sostenible o la reducción del consumo.
En una ciudad como Madrid, donde los retos ambientales incluyen la calidad del aire, el consumo energético o la adaptación al cambio climático, este tipo de campañas adquiere un valor añadido como herramienta de concienciación colectiva.