Este martes, Francisco Martín Aguirre, delegado del Gobierno en Madrid, ha visitado el barrio de Hortaleza tras recibir la voz de alarma de Emilia Lozano, responsable de la organización Somos Acogida.
Esta asociación ha denunciado la situación que viven los menores migrantes y jóvenes extutelados, así como la falta de recursos y acompañamiento cuando se acercan a la mayoría de edad.
Lozano ha explicado que “los chicos están muy mal” y ha señalado en las inmediaciones del Parque Isabel Clara Eugenia que algunos “están durmiendo allí” y “otros por las calles” después de salir de los centros por la mañana.
Según ha explicado la portavoz, muchos de los jóvenes pasan el día fuera sin alternativas y regresan por la noche, mientras que los que ya son mayores de edad quedan excluidos del sistema. También ha insistido en los problemas de la alimentación y el trato por parte de los vigilantes en los centros. “La comida es muy mala, pero el trato es inhumano”.
Uno de los elementos que más preocupa a la agrupación es la salida del sistema al cumplir los 18 años. Lozano ha subrayado que muchos migrantes se quedan en la calle sin recursos ni programas de acompañamiento.
“Cuando cumplen 18 les ponen en la calle”, ha lamentado. En ese momento, la red de apoyo recae en organizaciones sociales y vecinales que no tienen la capacidad suficiente para atender todos los casos.
“Nosotros acogemos a los que podemos”, han manifestado desde Somos Acogida, que ofrece apoyo básico, orientación, formación y alternativas habitacionales temporales.
Niokhor, joven de casi 18 años de origen senegalés, ha trasladado que su situación está marcada por la incertidumbre administrativa y por la cercanía de su mayoría de edad, que le obligará a abandonar el centro de menores de Casa de Campo.
“Estamos esperando un papel también. Estamos a un año y ocho meses esperando”, ha explicado. Esta espera supone que Niokhor no pueda trabajar. “Tenemos que trabajar también porque es una necesidad. Estamos aquí por algo, por un futuro”, ha afirmado. “12 meses esperando, sin trabajo, sin nada”, ha resumido. Niokhor ya dispone de pasaporte, pero el documento sigue en manos de la fiscalía sin que se haya resuelto su expediente.
“Tenemos que trabajar también porque es una necesidad. Estamos aquí por algo, por un futuro”
El objetivo del joven es formarse y trabajar. “Quiero ser un buen cocinero”, ha detallado. También ha expresado su voluntad de ayudar a otros jóvenes en el futuro. “Siempre van a llegar chicos también de África y quiero ser una persona que pueda hacer algo por ellos cuando ellos lleguen”, ha señalado.
Niokhor llegó con 16 años desde Senegal, desde un pueblo a dos horas de la capital. “Por un futuro. Por mi familia. Soy una esperanza de mi familia”, ha contado.
Su intención es poder trabajar y enviar dinero a sus familiares, que permanecen en su país de origen. “Hay una cultura que está en nosotros. Tenemos que estar para nuestra familia”, ha comunicado el joven.
Bajo este contexto, el papel de organizaciones como Somos Acogida adquiere una relevancia clave para los jóvenes como Niokhor. El joven de Senegal ha asegurado que el apoyo recibido ha sido fundamental, tanto a nivel material como emocional.
“Mentalmente, con la ropa. Siempre que llegamos con problemas, ellos nos ayudan mucho”, ha explicado. “Cuando Emilia habla con nosotros, puede tomar dos horas de su tiempo. La conozco hace dos meses y me parece que hace 20 años que vivo con ella”, ha destacado.
“La conozco hace dos meses y me parece que hace 20 años que vivo con ella”
Las denuncias de Somos Acogida no se limitan a la falta de recursos tras la mayoría de edad. Lozano también ha puesto el foco en las condiciones dentro de los centros: episodios de violencia, de castigos y de situaciones de hacinamiento.
“Esto es la punta del iceberg”, ha subrayado.
Según ha explicado, hay centros donde el número de menores supera ampliamente la capacidad prevista. También ha cuestionado la falta de alternativas educativas.
Ha insistido en que las clases agrupan a un número elevado de alumnos con niveles muy diferentes, lo que limita el aprendizaje. A su juicio, esta falta de formación tiene consecuencias directas en el futuro de los jóvenes, que llegan a la mayoría de edad sin herramientas suficientes para acceder al mercado laboral.
Francisco Martín ha reconocido la gravedad de la situación y ha puesto el acento en la falta de programas de transición a la vida adulta, que incluyen a “apenas un tercio” de los jóvenes que salen de los centros al cumplir la mayoría de edad.
“Creo que son absolutamente insuficientes las medidas para esa transición a la vida adulta”, ha añadido.
El delegado ha subrayado que la responsabilidad de la tutela de menores corresponde a la Comunidad de Madrid. “No hay derecho a que nos encontremos con chavales de 18 años abandonados en la calle”, ha manifestado.
“Creo que son absolutamente insuficientes las medidas para esa transición a la vida adulta”
También ha incidido en la necesidad de mejorar las condiciones dentro de los centros y de dotar de más recursos a los trabajadores que atienden a los menores. “Hacen falta más recursos, mejores recursos para atender como se debe a los menores”, ha concluido.