La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal especializada en la adquisición fraudulenta de vehículos de alta gama utilizando identidades suplantadas y documentación falsificada. La operación se ha saldado con 30 detenidos y la recuperación de 28 coches valorados en más de 1,2 millones de euros, que posteriormente eran revendidos en distintos países europeos por debajo de su precio real.
La investigación comenzó tras la alerta de una entidad financiera que detectó irregularidades en varias operaciones de financiación. A partir de ahí, los agentes descubrieron una estructura perfectamente organizada que utilizaba datos personales robados para solicitar créditos y comprar coches de lujo.
El grupo estaba dirigido por una pareja asentada en Madrid. Él se encargaba de reclutar a personas en situación vulnerable, especialmente sin hogar o con adicciones, a quienes ofrecían hasta 1.000 euros por participar en el fraude. Estas personas actuaban como “compradores” de los vehículos en concesionarios oficiales.
Para reforzar la apariencia de legalidad, la red proporcionaba ropa elegante y alojamiento en hoteles a los implicados antes de acudir a recoger los coches, simulando así un perfil solvente ante los vendedores.
Uno de los elementos clave de la trama, que operaba desde Ciempozuelos, era la falsificación documental. Los cabecillas disponían de un laboratorio en su vivienda donde elaboraban documentos con un alto nivel de sofisticación, incluyendo DNI, nóminas y certificados laborales.
Los datos utilizados pertenecían a víctimas reales, aunque modificaban direcciones para interceptar la correspondencia de las financieras y evitar sospechas. Además, los implicados utilizaban teléfonos móviles desechables a través de los cuales recibían instrucciones precisas sobre cómo actuar durante la compra.
Durante las operaciones en concesionarios, los líderes supervisaban todo el proceso desde las inmediaciones, realizando tareas de vigilancia para detectar posibles movimientos policiales. Esta coordinación permitía ejecutar las estafas con rapidez y minimizar riesgos.
En el operativo se llevó a cabo un registro en un local de Madrid, donde se incautaron 33 teléfonos móviles, cuatro ordenadores, unos 30 documentos falsos y más de 40.000 euros en efectivo y joyas.
Las detenciones se produjeron principalmente en Madrid (23 arrestos), aunque también hubo actuaciones en Lleida, Albacete, Plasencia, Guadalajara y en Francia. Todos los implicados han sido puestos a disposición judicial por delitos de estafa, falsedad documental, usurpación de identidad, apropiación indebida y pertenencia a organización criminal.