Los nombres de José María Portell; Luis Espinal; Juantxu Rodríguez; Jordi Pujol; Luis Valtueña; José Luis López de Lacalle; Miguel Gil Moreno; Santiago Oleaga; Julio Fuentes; José Luis Percebal; Julio Anguita Parrado; José Couso; Ricardo Ortega; David Beriain y Roberto Fraile se pueden leer en la nueva escultura instalada por el Ayuntamiento de Madrid en homenaje a los profesionales de la información que han perdido la vida por defender la libertad de expresión durante el ejercicio del periodismo.
Estos 15 profesionales comparten la triste nómina de periodistas y reporteros gráficos que han muerto de manera violenta mientras trabajaban en distintos lugares del mundo desde la llegada de la democracia en España. Este miércoles han sido recordados durante la inauguración de este monumento ubicado frente a la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en la calle Juan Bravo, en el distrito de Salamanca.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asistido al acto junto a la concejala del distrito, Cayetana Hernández de la Riva, el creador de la obra, Daniel Canogar, y la presidenta de la APM, María Rey.
Durante la inauguración, Almeida ha subrayado la importancia de recordar a quienes ejercieron el periodismo en condiciones extremas. En palabras del alcalde, estos profesionales “son un antídoto contra aquellos que quieren destruir la convivencia y la democracia”. Además, ha destacado que la capital debía rendir tributo a quienes perdieron la vida “por preservar nuestros derechos”.
El regidor ha definido la escultura como “una antorcha por la libertad”, destacando su valor simbólico como recordatorio permanente del papel esencial que desempeñan los medios de comunicación en una sociedad democrática.
La obra diseñada por Daniel Canogar representa un prisma lumínico de seis metros de altura y un metro de ancho. Su estructura combina vidrio y tecnología LED, generando una animación cromática en constante cambio que aporta dinamismo al conjunto.
Uno de los elementos más significativos de este monumento dedicado a los caídos por la libertad de expresión es la proyección continua de los nombres de los periodistas homenajeados, que aparecen en la pantalla integrada en la escultura. Además, está orientado de forma simbólica hacia la sede de la APM, reforzando su vínculo con la profesión periodística.
La anécdota del acto la ha protagonizado una paloma que ha defecado sobre la cabeza del alcalde durante la intervención, justo cuando todos los ojos estaban posados sobre él. "No podía pasar otra cosa que una paloma tuviera la feliz ocurrencia, en este momento, de aterrizar sobre el corte de pelo que me hice ayer", ha bromeado Almeida.
El regidor ha afrontado el momento incómodo con humor y ha añadido: "Veis cuando digo que el periodismo es una profesión de riesgo, es que hasta los que no somos periodistas corremos el riesgo, estando con vosotros, de que nos suceda cualquier cosa".