Madrid

La colonia Molinos de Viento entra en el Plan Regenera para recuperar su espacio público

Colonia Molinos de Viento incluida en el Plan Regenera (Foto: Ayuntamiento de Madrid).
Ángela Beato | Lunes 16 de marzo de 2026

En el corazón del barrio de Ambroz, en el distrito de Vicálvaro, hay espacios que durante décadas han estado ahí sin terminar de encontrar su lugar. Pasillos entre bloques, pequeños descampados convertidos en atajos, zonas que nacieron para ser punto de encuentro en la colonia Molinos de Viento y acabaron diluyéndose entre el paso del tiempo y la falta de mantenimiento. Ahora, ese paisaje cotidiano empieza a prepararse para un cambio.

El Ayuntamiento de Madrid ha presentado el plan de acción de la Unidad de Regeneración Molinos de Viento, una intervención incluida en el programa municipal Plan Regenera Madrid que busca revitalizar barrios consolidados de la ciudad. El delegado de Políticas de Vivienda y presidente de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), Álvaro González, ha recorrido la zona este lunes junto al concejal del distrito, Ángel Ramos, para explicar sobre el terreno el alcance de las actuaciones.

Un barrio con historia y con margen para mejorar

Molinos de Viento no es un barrio cualquiera. Sus edificios, levantados en los años 60, superan ya las seis décadas de vida. En ellos viven hoy 2.227 personas repartidas en 936 viviendas, en un espacio urbano de algo más de 51.000 metros cuadrados.

Durante la visita, González ha destacado un rasgo que define el carácter del lugar: los espacios interbloque. “El barrio tiene algo muy valioso como son los espacios interbloque, recorridos interiores y pequeñas áreas abiertas que en su día se pensaron como lugares comunes para los vecinos”, ha señalado.

Sin embargo, muchos de esos lugares nunca llegaron a funcionar como se imaginó. Con el paso del tiempo han aparecido aceras estrechas, pavimentos deteriorados, iluminación insuficiente o itinerarios incómodos que dificultan la vida diaria de quienes pasan por allí.

“En el recorrido hemos podido comprobar algunos de los problemas que afectan al barrio: dificultades para moverse con un carrito o una silla de ruedas, recorridos poco cómodos o zonas con iluminación insuficiente que generan sensación de inseguridad”, ha explicado el delegado.

Regularizar esos espacios

Uno de los aspectos clave del plan es regularizar jurídicamente esos suelos entre edificios, lo que permitirá actuar en ellos por primera vez. Hasta ahora, su situación administrativa impedía que el Ayuntamiento interviniera de forma directa. La idea es sencilla pero ambiciosa: convertir esos huecos sin uso definido en lugares habitables, conectados entre sí y pensados para el día a día de los vecinos.

El proyecto prevé crear itinerarios peatonales continuos y accesibles, mejorar la iluminación nocturna y reorganizar el aparcamiento en superficie. A todo ello se sumará más arbolado y vegetación, una medida clave para reducir las llamadas islas de calor y generar zonas de sombra en un barrio donde el verde escasea.

La transformación no se plantea solo desde el punto de vista estético. También busca mejorar la movilidad y la vida cotidiana: caminar por el barrio, cruzarlo con un carrito de bebé o desplazarse en silla de ruedas debería ser más sencillo cuando las actuaciones estén completadas.

Uno de los focos de la intervención será el entorno del CEIP Vicálvaro, un lugar donde cada mañana confluyen familias, escolares y vecinos. Allí se prevé reducir la velocidad del tráfico, mejorar los accesos peatonales y crear zonas de espera para las familias. El espacio también contará con aparcabicis y nuevo mobiliario urbano, con la idea de convertirlo en un entorno más seguro y amable para los niños.

Un plan que mira a los barrios de toda la vida

Molinos de Viento forma parte de una estrategia más amplia. El Plan Regenera Madrid actúa sobre los barrios construidos antes de 1985 y abarca más de 85 kilómetros cuadrados de tejido urbano, cerca del 60 por ciento de la ciudad. En términos potenciales, las actuaciones podrían beneficiar a 1,2 millones de viviendas y a unos 2,6 millones de madrileños.

La filosofía del programa combina tres dimensiones: social, ambiental y funcional. No se trata solo de arreglar calles o colocar bancos nuevos, sino de reconstruir la vida de barrio, mejorar la convivencia y hacer más habitables los entornos donde viven miles de personas.

Para quienes llevan años caminando por estas calles de la colonia, el cambio no será inmediato. Las intervenciones llegarán de forma progresiva. Pero la intención es clara: recuperar espacios que un día se pensaron para los vecinos y devolverles su sentido original.

Entre bloques de ladrillo con más de medio siglo de historia, Molinos de Viento podría empezar a transformarse en algo que, quizá, siempre quiso ser: un barrio pensado para caminarlo, encontrarse y quedarse.


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