Pan, sushi, bollos, empanadas o platos precocinados del supermercado, como pasta y albóndigas, con sus respectivos envases de plástico. Todo "podrido", bañado además por el agua de lluvia. Y, para redondear el festín, latas de refresco o cerveza y alguna que otra colilla.
Afortunadamente no se trata del menú de ningún restaurante, sino la dantesca escena, que tiene poco de gastronómica, con la que los vecinos de la calle de Altamirano, en el popular barrio de Argüelles, perteneciente al distrito madrileño de Moncloa-Aravaca, conviven desde hace semanas al pie de sus viviendas y negocios. En concreto, en los alcorques de los árboles más próximos a la intersección con la transitada calle Princesa.
"Es asqueroso"
"Cada día nos encontramos con algo diferente. Algunas veces es pan podrido, de color verde, con mucho moho. Otras sushi. También hemos visto macarrones, albóndigas... Es asqueroso, la verdad. En los 31 años que llevo en el barrio jamás había visto cosa igual", relata con suma preocupación en conversaciones con Madridiario la responsable de una de las tiendas más próximas a la zona cero de los curiosos vertidos.
Alarmada por el fenómeno, que se repite cada día desde hace semanas, la misma comerciante optó incluso por colocar diversos carteles alertando a la comunidad del riesgo que entraña arrojar comida en la vía pública, además de suponer una falta administrativa. Aunque sea con la "buena intención" de alimentar a los animales callejeros. Y, claro, más aún si esta se encuentra en más que evidente mal estado.
El primero de estos anuncios fue retirado apenas unos días después de situarlo, "aunque no se quien se lo pudo llevar, por qué o para qué exactamente". Sin embargo, esto en ningún caso hizo cejar en su empeño a la combativa comerciante que pronto situó el segundo, aún en liza.
"Lo dejan todo cagado y huele fatal"
La presencia de estos residuos orgánicos, para más inri, no tardaría en atraer a nuevos -y desagradables- vecinos: las palomas. "Es curioso, porque por la mañana no las ves. Vienen siempre por la tarde. Lo picotean y después se quedan por aquí, en el alfeizar de las ventanas. Lo dejan todo cagado. Huele fatal. Yo lo limpio porque tengo que adecentar la entrada de la tienda. También por civismo, pero no todos lo hacen...", apostilla la misma trabajadora.
Por el momento, las ratas y las cucarachas aún no se han dejado ver pero, de la mano de la subida de las temperaturas propia de la primavera, los afectados temen que, como ya ocurriese el verano pasado, estas "plagas" vuelvan a manifestarse más pronto que tarde.
"El verano pasado fue cuando empezamos a notar que aparecía comida en los alcorques de los árboles. Siempre en esta zona, la más próxima a la calle Princesa. Al principio era solo sushi y parecía en buen estado, pero ya ves ahora... Aún no hemos visto ratas este año, pero el pasado sí. Y, de seguir así, no tardarán en aparecer", lamenta Nagore, otro vecina del barrio consultada por este digital.
"Las ratas no tardarán en aparecer de nuevo"
Aunque ya existían precedentes del fenómeno, la identidad del incívico responsable continúa siendo un completo misterio para la vecindad. Entre los rumores más extendidos, fruto de supuestos testigos, la posibilidad de que se trate de "una señora mayor" que "tiene que vivir en alguno de los portales cercanos" porque "siempre actúa por aquí, en la misma zona", y que, a tenor de los acontecimientos, "no parece estar demasiado bien de la cabeza".
"Algunos -vecinos- dicen que la han visto y que es una señora mayor. Me da mucho rabia porque nunca la he podido pillar in fraganti. Y eso que, o tiene mucha habilidad o debe de tardar un buen rato en tirarlo todo. Ya ves que lo hace en varios árboles... Además, debe hacerlo siempre por la noche o a primera hora de la mañana, porque cuando llego para abrir la tienda ya está todo sucio", remata la tendera.
Puesto que "no vamos a estar aquí haciendo guardia", la vecindad reclama ahora a las autoridades un mayor celo en la limpieza viaria y, si es posible, que se identifique y sancione a al responsable de la reincidente infracción.
Pese al interés de Madridiario por obtener una valoración a cargo del área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid, la administración competente en la materia, no ha sido posible recabar respuesta alguna al respecto.