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De Lavapiés a Tetuán: un proyecto de fútbol inclusivo comienza a crecer en otro barrio de Madrid

(Foto: Dragones de Tetuán).
Carlota Vergara | Domingo 22 de marzo de 2026

En un distrito de más de 160.000 habitantes y con apenas dos espacios accesibles para jugar al fútbol sala, un grupo de familias ha puesto en marcha un proyecto deportivo. Dragones de Tetuán ha comenzado a dar sus primeros pasos; con el objetivo de ofrecer un lugar donde jugar sin la presión que a menudo rodea al fútbol y donde el deporte funcione también como herramienta educativa y comunitaria.

La iniciativa ha surgido impulsada por Anna Serra, que durante años vivió en Lavapiés y conoce de cerca la experiencia de Dragones de Lavapiés, el club deportivo que desde 2014 ha convertido el fútbol en una espacio para la convivencia e inclusión en este barrio del centro de Madrid. Tras mudarse a Tetuán, Serra ha trasladado a este periódico la necesidad de replicar ese modelo a su nuevo entorno.

El origen concreto de Dragones de Tetuán ha nacido del propio interés de los menores por jugar al fútbol juntos. En los campamentos de verano del centro educativo Madrid Active School los niños “pedían montar un equipo de fútbol”. Sin embargo, las familias no parecían convencidas, pues vinculaban este deporte con situaciones “escabrosas”. Entre los padres se comentaba la alta incidencia de “situaciones racistas”, “la escasa presencia de niñas” o “la excesiva competitividad” que a veces domina en los equipos infantiles. Bajo este contexto, la idea de Dragones Tetuán ha apostado por un “fútbol más respetuoso”.

“Nos dimos cuenta del poder que tenía el fútbol para atraer y también para motivar a los niños”

El proyecto ha comenzado con un grupo pequeño, formado por once niños y niñas de entre 5 a 11 años. La cuota mensual se ha fijado en torno a los 25 euros, con la intención de mantener el acceso lo más abierto posible a las familias. La idea es que el equipo funcione con un entrenador deportivo y por el momento, con una figura de acompañamiento vinculada al colegio, que intervendrá en “la resolución de conflictos” y el fomento de “la comunicación no violenta”.

Doce años de fútbol comunitario en Lavapiés

Según Dolores Galindo, presidenta del proyecto de Lavapiés, la idea nació hace doce años dentro de un grupo de familias que querían convertir la diversidad del barrio en una experiencia positiva para los niños. “No se trataba solo de necesidades deportivas, que también, pero también era una necesidad nuestra de apreciar la diversidad”, ha manifestado la dirigente. “Veíamos que en muchos aspectos, incluso en las escuelas, se veía como algo negativo y nosotros queríamos que fuera algo que fuera positivo”, ha explicado Galindo.

En este sentido, el fútbol apareció como una herramienta para reunir a los niños del barrio. “Nada más poner un cártel, vinieron 80 niños y además, de diversos lugares”, ha recordado Galindo. “Nos dimos cuenta del poder que tenía el fútbol para atraer y también para motivar a los niños”, ha señalado. En su primer año el club ya había formado cinco equipos.

En uno de los primeros partidos en competición municipal, un equipo de Dragones Lavapiés sufrió un incidente racista. “Nos vimos envueltos en insultos racistas”, ha recordado Galindo. “Fue un choque tan grande que dijimos, si nos quedamos en el fútbol, si nos quedamos haciendo esta actividad, es para cambiarlo”, ha asegurado Galindo. Desde ese momento, la iniciativa asumió una dimensión social más explícita, organizando partidos contra el racismo, colaborando con organizaciones internacionales o impulsando iniciativas educativas vinculadas al deporte.

Más adelante llegó otro de los momentos claves para el movimiento asociativo. El Ayuntamiento les permitió utilizar un solar en la calle Embajadores para entrenamientos y partidos. Para su presidenta, este espacio se convirtió en un auténtico punto de encuentro para el barrio. “Ese lugar se convierte en un lugar seguro para las mujeres y para todo el colectivo LGTBI”, ha detallado.

“Ese lugar se convierte en un lugar seguro para las mujeres y para todo el colectivo LGTBI”

Con el paso del tiempo, el proyecto ha seguido creciendo y diversificándose. Dragones de Lavapiés reúne a 600 deportistas, 400 menores y 200 adultos. Entre las últimas iniciativas, se encuentran equipos formados por personas refugiadas o por personas con alguno de sus miembros amputados.

Compromiso colectivo

Gran parte del funcionamiento del club se sostiene gracias al trabajo voluntario. En torno a 40 personas colaboran como entrenadores, coordinadores o acompañantes educativos. “Cada vez más tenemos entrenadores que tienen formación como educadores”, ha apuntado Galindo, que considera que esa mezcla entre deporte y educación es fundamental para el modelo del club. Otro elemento central del proyecto ha sido su política de precios. “Nuestras tarifas son las más bajas de Madrid”, ha explicado la presidenta. “Paga quien puede y pagan 15 euros mensuales”, ha trasladado.

Uno de los equipos de Dragones de Lavapiés

Otro de los rasgos que define la filosofía de Dragones es el protagonismo que se le otorga a los propios niños dentro del proyecto. “Los propios niños siempre han sido muy protagonistas”, ha afirmado Galindo. “Creemos que los niños tienen que ser protagonistas de su comunicación y que tienen que contar las cosas que les pasan”, ha contado la portavoz.

En este contexto, la aparición de Dragones Tetuán representa una nueva etapa dentro de la historia del proyecto. Por primera vez, un grupo de familias ha decidido intentar replicar el modelo en otro barrio de Madrid. “Yo creo que hay que intentarlo y además, ahora ya sabiendo que ha funcionado aquí, pues es otra confianza la que se puede tener”, ha concluido Galindo.

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