La inmobiliaria catalana Espígul ha inaugurado oficialmente su nueva sede en la calle Castelló, en pleno barrio de Salamanca, consolidando así su desembarco en la capital española. Con más de 35 años de trayectoria en el sector, el grupo refuerza su expansión nacional con un ambicioso proyecto que combina intermediación de alto nivel, promoción propia y construcción.
“Somos una empresa 365: somos constructora, somos promotora, somos inmobiliaria”, ha afirmado Pere Espígul, CEO y fundador del grupo, durante la rueda de prensa de presentación de la sede en la capital. “Empezamos como constructora en el año 84, hicimos la primera promoción en el año 89 y hasta el día de hoy”.
El origen del grupo se sitúa en Girona, donde comenzó su actividad en el barrio de Taialà antes de extenderse progresivamente por toda la provincia. “El primer sitio que salimos de la ciudad de Girona fue Olot y a partir de aquí fue como una mancha de aceite”, ha recordado Espígul.
La compañía ha atravesado varias crisis inmobiliarias, incluida la de 2007, que el propio CEO ha definido como “la tercera guerra mundial” del sector. “Resistimos, aguantamos la empresa, aguantamos los trabajadores y nos replegamos otra vez en donde habíamos nacido”, ha explicado. Desde ese punto, retomaron la expansión hacia la Costa Brava, Barcelona y el Maresme, hasta consolidar seis oficinas y un equipo de unas 200 personas.
En la actualidad, el grupo gestiona en torno a 1.000 activos en comercialización, entre promociones propias y producto de terceros.
El salto a Madrid responde a una estrategia de diversificación territorial y consolidación empresarial. Guillem López, director territorial, ha explicado que la expansión nace de tres factores clave: “Diversificación del riesgo, consolidación y crecimiento y know-how”.
Sobre el contexto catalán, López fue claro: “No queremos ir para atrás, solo queremos ir para adelante”. Añadió que la incertidumbre política y las restricciones urbanísticas han complicado la promoción en Cataluña: “Vemos incertidumbre, no sabemos hacia dónde va. Intentamos leerlo, pero es complicado”.
“Tenemos clarísimo que es la principal comunidad autónoma que está atrayendo empresas"
En este sentido, Madrid se presenta como un entorno favorable. “Tenemos clarísimo que es la principal comunidad autónoma que está atrayendo empresas y que está haciendo las cosas bien para que compañías como la nuestra tengan atracción para moverse, trasladarse e invertir aquí”, ha subrayado.
La nueva oficina, ubicada en una de las calles más cotizadas del barrio de Salamanca, simboliza la apuesta por el segmento prime. Adrián Peña, director comercial en Madrid, ha destacado el carácter ambicioso del proyecto: “No somos una inmobiliaria más. No estamos en una calle escondida. Estamos apostando por una de las calles más prestigiosas de Madrid”.
Peña no ha dudado en fijar metas concretas: “El objetivo está claro: en pocos años consolidarnos como top 5 mejores inmobiliarias en Madrid y que no me tiemble la voz al decirlo”. Recordó además que hace apenas un año no existía sede en la capital: “Estábamos sentados en una mesa y decía que íbamos a conseguir uno de los mejores locales en Madrid, un gran equipo comercial y una inauguración a la altura. A día de hoy ya se ha cumplido”.
Madrid se ha consolidado como uno de los mercados inmobiliarios más atractivos de Europa, especialmente en el segmento de lujo. Barrios como Salamanca, Chamberí, Retiro o Chamartín concentran buena parte de la demanda de vivienda exclusiva, mientras que zonas residenciales como La Moraleja o Aravaca atraen a compradores que buscan espacio y privacidad.
En este contexto, Espígul apuesta inicialmente por viviendas unifamiliares de alto valor. “Yo creo que vamos a empezar haciendo casas superiores a un millón de euros”, ha señalado Pere Espígul.
Guillem López ha concretado la estrategia: “La idea es empezar invirtiendo en casas de entre un millón y un millón y medio. Es el proyecto más viable o más cercano que vemos”. No obstante, la compañía no descarta otras tipologías: “Somos capaces de hacer todo tipo de producto. Nuestra empresa es muy diversa en este sentido”, añadió el CEO.
“Somos capaces de hacer todo tipo de producto. Nuestra empresa es muy diversa”
El grupo combina promociones que van desde los 250.000 euros hasta propiedades de 4 o 5 millones de euros, dependiendo de la ubicación. En Cataluña han desarrollado tanto vivienda protegida como proyectos de alto standing en entornos prime vinculados a campos de golf o zonas costeras exclusivas.
Uno de los principales elementos diferenciadores del grupo es su estructura integral. “Siempre nos gusta decir que somos un grupo porque defendemos las tres ramas: promoción, construcción e inmobiliaria”, explicó López.
Este modelo permite controlar todo el proceso, desde la adquisición del suelo hasta la comercialización final. A día de hoy, en Madrid, la empresa busca activamente suelo para su primera promoción propia, con el objetivo de cerrar operaciones en el próximo año y entregar su primer proyecto en un plazo aproximado de 18 a 20 meses. “Vamos a ver si encontramos el solar”, ha expresado Pere Espígul. “Si encontramos un solar y los comerciales lo ven claro, lo vamos a hacer”.
Aunque la compañía contempla futuras expansiones hacia el arco mediterráneo —Valencia, Málaga o Baleares—, la prioridad inmediata es consolidar Madrid. “No nos queremos emocionar. Nos gusta ir piano piano”, ha afirmado el CEO. Y añadió una máxima empresarial que resume la filosofía del grupo: “Sin prisas, pero sin pausas. Hay que hacer las cosas bien hechas”.
Tras más de tres décadas de trayectoria y habiendo superado ciclos de gran volatilidad, Espígul llega a Madrid con una propuesta que combina experiencia, músculo promotor y una clara vocación de posicionarse entre los referentes del mercado inmobiliario de lujo en la capital.