De la batalla política a la judicial. El presunto caso de acoso sexual y laboral a una exconcejala de Móstoles por parte del propio alcalde, Manuel Bautista, vive este viernes su segundo capítulo.
Primero con la intención de la supuesta afectada de denunciar ante los tribunales de Justicia al primer edil. También, aunque en este caso ante el Supremo, a la Comunidad de Madrid, fruto de la filtración a los medios de comunicación de correos electrónicos que incluyen sus datos personales. Después, siguiendo el principio universal de acción-reacción, con una nueva comparecencia a cargo del secretario general de los Populares madrileños, Alfonso Serrano, quien meses atrás se reuniese con la exconcejala para atender el asunto en nombre del partido.
Como ya hiciese en el día de ayer, el líder de los Populares madrileños ha vuelto a defender el pretendido acoso sexual "nunca ocurrió" pues así se lo habría trasladado la propia afectada: "Le pregunté si había habido algo más y me dijo que no". Por ende, tampoco habrían existido "presiones" de ningún tipo para tratar de "tapar" el caso. Una acusación que pesa tanto sobre sus hombros como sobre los de la vicepresidenta de la Asamblea de Vallecas, Ana Millán, por su papel como mediadores.
En consecuencia, ha anunciado Serrano, el Partido Popular madrileño evaluará la toma de acciones legales contra todo aquel que les acuse de intentar "ocultar" o "encubrir" un delito "tan grave" como puede ser el de acoso sexual. Y es que "hasta el último mail, antes de su renuncia, ella siempre alegó conflicto laboral". Una vez incluido en la ecuación la vertiente "sexual", ha justificado a renglón seguido, la cuestión pasaría a competer al Comité de Garantías nacional, lo que eximiría a la formación regional de responsabilidad alguna al respecto.
"Le pregunté si había habido algo más y me dijo que no"
"Si realmente hubiera denunciado una situación de acoso sexual, el partido no le hubiera ofrecido una reunión con el secretario general o la vicesecretaria de Organización, sino que se la hubiera derivado a los órganos internos que el PP tiene en esas competencias", ha argumentado. Principio que, sumado a las grabaciones -sin permiso ni advertencia- "trozeadas" de los encuentros, le hace pensar que la supuesta victima actuó, en realidad, "de mala fe": "Si algún miembro del partido me presenta pruebas de algo así, yo mismo le acompaño a denunciar al juzgado".
El objetivo de la trama, siempre a ojos de Serrano, no sería otro que "prefabricar pruebas y coartadas" para hacer frente a una "vendetta política" en el seno de "un grupo municipal", el del PP en Móstoles. En paralelo, y "junto a un medio de comunicación" -en referencia a El País, el primero en publicar el asunto-, también "construir un caso" para "dar presunción de veracidad" a la denunciante antes incluso de investigar lo ocurrido.
Todo, claro, con el telón de fondo de la cita electoral del próximo domingo en Aragón y, para más inri, de la mano de la comparecencia de Francisco Salazar, también acusado de acoso sexual, aunque en este caso en el entorno del Partido Socialista, de este mismo jueves ante el Senado. "Sorprende que a cuatro días de las elecciones de Aragón, se filtre este caso que pretende tapar el desastre electoral del PSOE en dicha comunidad, con una candidata -Pilar Alegría- que, ésta sí, es encubridora de un presunto acosador sexual como es Paco Salazar", ha sentenciado.