Ya son 200 los pisos vacíos incorporados al parque de vivienda en alquiler asequible a través del programa ReViVa del Ayuntamiento de Madrid. La iniciativa, gestionada por la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS Madrid), se basa en la cesión temporal en usufructo de viviendas privadas que permanecían desocupadas, garantizando a los propietarios el cobro de una renta estable y a los inquilinos, precios por debajo del mercado.
Durante una visita a una de las últimas viviendas incorporadas al programa, situada en el distrito de Arganzuela, el delegado de Políticas de Vivienda y presidente de EMVS Madrid, Álvaro González, ha recordado que ReViVa permite “recuperar las viviendas vacías y ponerlas en circulación como alquiler asequible”, con un modelo que beneficia a ambas partes. Entre los principales atractivos del programa destaca que la empresa municipal asume la reforma de los inmuebles y la financia sin intereses, con anticipos de hasta 45.000 euros.
Según informa el Consistorio, la vivienda visitada en Arganzuela, construida en 1961 y con tres dormitorios, ha sido objeto de una reforma integral que ha mantenido su distribución original, al tiempo que ha mejorado su eficiencia energética y sostenibilidad. EMVS Madrid también ha dotado el inmueble de electrodomésticos sin coste para la propiedad, completando así su adecuación para su entrada en el circuito de alquiler asequible.
Desde el momento de la cesión, el Ayuntamiento se encarga de todos los trámites administrativos y jurídicos, así como de los gastos habituales del inmueble, como la comunidad de propietarios, el seguro del hogar, las reparaciones ordinarias o el IBI. También asume los costes derivados de la cesión, incluida la plusvalía y la inscripción en el Registro de la Propiedad, lo que permite a los propietarios despreocuparse por completo de la gestión del alquiler.
En los casos en los que la vivienda necesita obras, EMVS Madrid adelanta el coste de la reforma, que se va descontando de forma progresiva de la renta mensual según la duración del contrato, que oscila entre cinco y diez años. Hasta ahora, todas las viviendas incorporadas al programa han sido reformadas, un 65 por ciento de manera integral, un 27 por ciento con reformas parciales y un 8 por ciento con actuaciones puntuales.
Para convertirse en inquilino de una de estas viviendas, los ingresos deben ser de hasta 5,5 veces el IPREM, lo que equivale a un máximo de 63.800 euros brutos anuales. Los alquileres se sitúan entre un 15 y un 20 por ciento por debajo de los precios de mercado y nunca superan el 30 por ciento de los ingresos del hogar. Los adjudicatarios suelen ser habitualmente parejas sin hijos, de entre 35 y 40 años, con rentas cercanas a los 30.000 euros anuales y que afrontan alquileres inferiores a 800 euros al mes.