En uno de los asaltos, los sospechosos llegaron a emplear violencia al ser sorprendidos por el propietario de una de las naves. En otro de los episodios causaron daños valorados en 12.000 euros por la sustracción de cableado de cobre.
Para pasar desapercibidos, los presuntos ladrones utilizaban vestimenta laboral (chalecos reflectantes amarillos y pantalones de trabajo) y complementos como gorras o mascarillas para dificultar su identificación. Posteriormente, vendían el material robado en centros de gestión de residuos metálicos usando identidades falsas.
La investigación, desarrollada por agentes del Puesto Principal de Collado Villalba, culminó con la detención de los cinco integrantes del grupo y la intervención de tres vehículos. Además, se realizaron inspecciones en varios establecimientos de residuos metálicos situados en localidades del sur de Madrid.