Esperanza fue la presidenta fundadora de la Asociación de Cronistas Madrileños ACROMA, la cual tengo el honor actualmente de presidir y que engloba a cronistas de la Villa de Madrid, así como a los cronistas de aquellas villas donde han reconocido una figura necesaria para que no se difumine la historia local.
Conocí personalmente a Esperanza en el Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales RAECO que se celebró hace unos años en Sigüenza y desde entonces percibí en ella cercanía y un interés mútuo en dejar reflejado aquello que no sale en los grandes libros de Historia y permanece escondido en las mentes de nuestros mayores.
La historia de los pueblos está directamente relacionada con la labor investigadora de los cronistas. La proyección de pueblos y ciudades, de los acontecimientos presentes y pasados, es realizada en en innumerables casos , al amor y desinteresada labor de estas personas.
El nombramiento de un Cronista Oficial en una ciudad o en un pueblo se realiza por cada Gobierno local y su principal característica es ser honorífico y gratuito.
Esperanza ha sido pionera y maestra para muchos de nosotros y su pérdida deja un espacio difícil de rellenar.
Hace años, el fallecido Cronista de la Villa, Constantino Mediavilla me definió esta figura y su nombramiento con una sola palabra... honor.
Nadie muere mientras no sea olvidado y nadie olvidará a Esperanza por toda su labor.
Descanse en paz.