Real Madrid y Atlético de Madrid se esforzaron en verano en reforzar sus plantillas tras una decepcionante temporada, siendo dos de los grandes animadores europeos del pasado mercado de fichajes estival, especialmente si no tomamos en consideración los equipos de la liga inglesa, que hace varias temporadas que manejan unos presupuestos inasumibles para la mayoría de equipos del resto de competiciones nacionales, y la liga española no es una excepción.
Por poner un poco de contexto, el Real Madrid buscó cerrar algunos refuerzos antes del Mundial de Clubes, caso de Dean Huijsen y de Tren Alexander-Arnold, mientras que el Atlético de Madrid quiso evitar pagar sobrecostes para disponer de fichajes que ya casi tenía hechos, como Johnny Cardoso y Álex Baena, y que acabarían llegando semanas después, por lo que sólo acordó la continuidad de Lenglet con el Barcelona. Es posible que esos partidos adicionales en Estados Unidos ayudaran a acelerar algo el proceso de adaptación de los jugadores que ya estaban bajo las órdenes de Xabi Alonso.
Dado que ninguno de los dos equipos reforzó su portería, que están perennemente salvaguardadas por Thibaut Courtois y Jan Oblak, saltamos a la línea de retaguardia, que ambos reforzaron buscando tapar carencias que a muchos les resultaban evidentes. El Real Madrid incorporó a los mencionados Alexander-Arnold y Huijsen antes del Mundial de Clubes y a Álvaro Carreras después del mencionado torneo. El Atlético de Madrid cerró al mencionado Lenglet, que ya estuvo cedido en el equipo la campaña pasada, a Matteo Ruggeri y a David Hancko, que ya estuvo muy cerca de unirse al proyecto rojiblanco el verano anterior.
En esta línea, la más reforzada, seguramente salgan ganando los fichajes blancos, aunque no está tan claro, o, por lo menos, hay muchos matices. Entre los dos equipos, el fichaje que mejor ha salido a día de hoy es el de David Hancko por el Atleti. El central eslovaco ha demostrado ser un jugador del máximo nivel y ha aterrizado de pie en los esquemas de Simeone, incluso logrando algún gol. Es el jugador que más encandila hasta ahora, de los numerosos fichajes rojiblancos.
El madridista Dean Huijsen le sigue, seguramente de bastante cerca. Y es que el internacional español ha llenado un vacío descomunal del Madrid en eje de la zaga, que en los últimos años se había convertido en un problema grave por las lesiones de Alaba y Militao. La salida de balón que Huijsen le da al Madrid es de las mejores del mundo, aunque ha tenido errores serios es defensa, donde aún peca de cierta bisoñez. No hay demasiadas dudas de que es un central de época.
Álvaro Carreras tiene que ser el tercero en discordia. El lateral gallego fue un avión en el inicio de temporada del Real Madrid, tanto en ataque como en defensa, pero su nivel desde que el Madrid cayó goleado ante el Atlético ha sido muy bajo. Carreras no parece haber superado aún su mal día en el Metropolitano, pero tampoco se duda de que es un jugador para muchos años en el Bernabéu.
Se podría argumentar que Matteo Ruggeri también es un fichaje de futuro para el Atlético de Madrid, pero el ex de Atalanta no ha acabado de demostrar en ningún momento el excelente nivel que tuvo en Italia la temporada pasada. Algo parecido sucede con Trent, que no es un fichaje de futuro, pero que no encandila en el Madrid. El inglés es un lateral con un pie excelso, pero con unas carencias defensivas que asustan a sus propios aficionados. De Lenglet, no hay nada nuevo, es un jugador aseado con errores de bulto mucho más frecuentes de lo deseable, y que sigue lejos de lo que prometía en Sevilla y en sus primeros años en el Barça.
Cuesta decidir si Mastantuono caería en esta línea o en la delantera, ya que el talentoso mediapunta argentino está jugando de una posición algo parecida a lo que sería un extremo derecho. En cualquier caso, el más rutilante de los fichajes blancos, por ahora está decepcionando, y la causa, precisamente, está en la indefinición de su rol. Sus características no son ni de extremo, ni de medio centro, que son las dos mayores carencias del Madrid de centro del campo hacia adelante.
Mastantuono es un media punta más clásico y le está costando adaptarse a los esquemas de un Xabi que no lo pidió, pero que sabe que tiene una joya entre manos. Su fichaje responde más a un movimiento de club, de impedir que uno de los grandes talentos de Sudamérica, y muy madridista, aterrizara en el PSG, que lo tenía hecho, y su fichaje pasara a ser casi inaccesible. Es un tipo de fichaje que cada vez se verá más por parte de clubes como Madrid, Barça y Atleti, y que los blancos se arrepienten de no haber hecho cuando Vitinha estaba en los Wolves y se lo llevó el equipo parisino.
Tampoco los centrocampistas recién llegados al Atlético han brillado como se esperaba; Johnny Cardoso, un cinco que también le habría venido bien al Madrid, se lesionó al inicio de curso y aún no ha vuelto, mientras que Álex Baena ha mostrado chispazos, pero aún no logra ser de forma regular el jugador que brilló, y que fue de los mejores asistentes europeos, en Villarreal. Aunque los movimientos realizados por la secretaría técnica rojiblanca en verano sí parece que van a mejorar sensiblemente el nivel de la medular atlética, por lo que habría que determinar que en esta línea el Atleti se movió mejor.
Si incluimos a Mastantuono en el centro del campo, el Madrid no reforzó la delantera, por lo que no ‘competiría’ en esta línea, que tan bien le funciona con el descomunal talento que ya poseía, algo parecido a lo que sucede en el Atlético, que tiene en Julián Álvarez a su faro ofensivo tanto como el Madrid lo tiene en Kylian Mbappé. Los de Simeone sí que trajeron jugadores en esta línea, a pesar de todo, ya que Correa dejó el equipo y los minutos de Griezmann tienen que seguir bajando este curso. Llegaron Raspadori, un atacante versátil e intenso, pero poco goleador y Nico González, que llegó cedido a última hora y que puede jugar en ambas bandas. Ambos han tenido buenos momentos, aunque nadie espera de ellos que vayan a ser titulares indiscutibles en el Atlético.