En plena calle Serrano, a la altura del número 23, se incorpora este año a la colección Meninas Madrid Gallery una pieza singular: FarmaMenina, la primera menina dedicada a un colectivo profesional impulsada por un colegio profesional, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Diseñada por el artista Antonio Azzato, se ha convertido en un símbolo visible del papel que desempeñan los farmacéuticos en la salud y en la vida cotidiana de los madrileños.
Para el COFM, esta obra representa mucho más que una figura escultórica en una de las arterias principales de la capital. Su presidente, Manuel Martínez del Peral, lo explica: "La pregunta es: ¿sabes dónde empieza tu salud?. Con esta idea, el colegio busca recordar que el ámbito farmacéutico no se reduce solo a la oficina de farmacia, sino que abarca la industria farmacéutica, la distribución y los hospitales, donde hay farmacéuticos hospitalarios".
Martínez del Peral subraya que la profesión tiene un alcance decisivo en el sistema sanitario madrileño y que, precisamente por ello, querían "visibilizar con acciones como esta" la amplitud del trabajo que realizan. La menina sirve así como reconocimiento y como punto de unión entre tradición, ciudad y profesión.
El autor de la obra concibe cada menina como un lienzo listo para transmitir mensajes. En este caso, el objetivo era claro: "Transmitir la importancia del sector farmacéutico dentro del sector salud".
A su alrededor pueden verse elementos que representan la cadena profesional, desde símbolos sanitarios hasta ambulancias y guiños al trabajo diario de una farmacéutica. Azzato explica que el diseño se desarrolló "en coordinación con el Colegio de Farmacéuticos, quienes son realmente los creadores del diseño".
Entre los elementos predominantes figura el icónico color verde: "Refleja la forma de las farmacias", indica el Azzato. Su aspiración es que la pieza se convierta en otro símbolo madrileño reconocible: "Se integra todo de una manera icónica para que esta menina sea el reflejo de lo que es Madrid: una ciudad que te abraza y que integra a todos los sectores que participan en ella".
La instalación de FarmaMenina también ha recibido el respaldo de la administración regional. Para Pilar Jiménez, directora general de Inspección y Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, la pieza "ilustra perfectamente lo que es nuestra ciudad, nuestra cultura".
Destaca la importancia de que el colegio farmacéutico tenga un espacio propio dentro de esta exhibición pública: "Representar al colegio con una menina que les identifique es muy importante". La obra, afirma, "muestra todo el viaje y la relevancia que tiene el farmacéutico en el ámbito asistencial", recordando a los ciudadanos la diversidad de funciones que desempeña el sector.
Jiménez añade que la pandemia reforzó la visibilidad del colectivo: "Siempre lo hemos tenido en cuenta, pero en la época de la Covid el farmacéutico a pie de calle fue un símbolo".
Para Rocío Vázquez, especialista en Farmacia Hospitalaria en Hospital de Getafe y vicepresidenta de la Sociedad Madrileña de Farmaceuticos de Hospital, la menina representa la cohesión del colectivo. Considera que el COFM desempeña un papel fundamental a la hora de "alinear todos los ámbitos de la farmacia para que podamos ser una pieza clave en la coordinación asistencial".
Vázquez recuerda que los farmacéuticos "siempre han estado participando de manera muy activa en la vida de las ciudades», y que el sector ha sabido modernizarse para responder a las nuevas necesidades sociales. A su juicio, FarmaMenina materializa precisamente esa historia y esa evolución: una profesión que se adapta, avanza y acompaña a la ciudadanía.