Opinión

¿Qué está pasando aquí?

Sara Medialdea | Jueves 10 de enero de 2008
Desde hace aproximadamente un mes, Madrid está viviendo en carnes propias una ola de asaltos muy violentos, espectaculares y alarmantes. Grandes almacenes y centros repletos de personas han sido atacados mediante el uso de la fuerza más bruta, y en ocasiones acompañándose de grandes vehículos que sus conductores empotraban sobre los locales a atracar. Situaciones de gran tensión que generan una enorme inquietud entre la población.

Primero fue el Ikea de Vallecas, donde los ladrones entraron con su vehículo hasta la misma caja central, y a golpe de pistola se llevaron la recaudación. Pocos días después, un asalto similar en el centro comercial Plenilunio de la carretera A-2; una semana después, en la boutique Chanel de la calle Ortega y Gasset, calle y comercio llenos de público en plena fiebre consumista navideña. No son los únicos: ha habido ayer mismo una acción similar en el centro comercial H2Ocio de Rivas-Vaciamadrid; un atraco con rehenes en Vallecas; hay grandes almacenes con bolardos abatibles frente a sus escaparates, que suben por las noches para evitar este nuevo “modus operandi” de estrellar el coche y llevarse lo que pillen. Y tiendas de nuevos barrios que han optado por situar bancos de hormigón que actúen como barreras, con esa misma finalidad.

Dicen quienes saben de esto – los responsables policiales-, que en Madrid podrían estar funcionando una docena de bandas especializadas, causantes de este tipo de delitos que tanta preocupación despiertan entre los ciudadanos. Y aunque la delegada del Gobierno en Madrid se empeñe en asegurar que los datos son tozudos y que no existe sensación de inseguridad en la ciudad, quienes caminamos por sus calles, viajamos en sus transportes públicos y entramos en sus centros comerciales no podemos evitar un estremecimiento cada vez que se conoce un nuevo asalto.

Cierto que la labor policial se deja sentir: no hace ni 48 horas se destapaba una operación que acabó con una de estas bandas, presunta responsable de varios centenares de robos a viviendas –cuando sus moradores estaban dentro- en toda España, decenas de ellos cometidos en la capital. Pero queda mucho por hacer; en nuestra tierra parecen haber anidado auténticos profesionales del delito, especialistas armados y muy bien organizados, que cometen un tipo de asaltos con tintes de película de acción. Una clase de violencia que hasta hace poco desconocíamos en este país, y que llena de intranquilidad a la ciudadanía.

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