Con tan solo 26 años, Jorge Velarde ha finalizado el Grado en Derecho en la Universidad Villanueva en tiempo récord. Dos años han sido suficientes para este joven (la mitad del tiempo habitual), durante los cuales ha cosechado 23 matrículas de honor, según ha confirmado la propia Universidad Villanueva, que asegura recordarlo “con mucho cariño”.
Velarde, que comenzó sus estudios de Derecho tras abandonar la carrera de Medicina en quinto curso, tenía un objetivo claro en su mente: aprovechar el tiempo al máximo.
El joven cuenta que, al haber invertido varios años en la carrera de Medicina, buscaba finalizar la de Derecho en el menor tiempo posible, por lo que tuvo que cursar varios cursos en un mismo año. Después de muchas gestiones y trámites, en la Universidad Villanueva le fue posible iniciar su propósito.
En su primer año, Jorge cursó todo primero, todo segundo y algunas asignaturas de tercero. “Fue una locura. Las asignaturas de primero y segundo me coincidían constantemente”, recuerda. “Para poder seguir el ritmo, elaboraba esquemas con el mayor número de detalles posibles, estudiaba durante el verano y entre cuatrimestres. Lo que me salvó fue la organización” afirma.
"Lo que me salvó fue la organización"
Durante el segundo año, la exigencia se volvió aún mayor, ya que el ahora jurista cursó las asignaturas restantes de tercero, todo cuarto, el trabajo de fin de grado y las prácticas curriculares en un mismo curso. “El último cuatrimestre fue probablemente el más duro. Por las mañanas tenía prácticas, por las tardes clase y el TFG lo escribía de madrugada, pero gracias al apoyo de mis tutoras, salió adelante”.
Pese a la intensidad del programa, Velarde asegura haber descubierto su verdadera vocación: “Entré pensando que como mínimo, acabaría con el título en Derecho, pero acabé enamorándome de la carrera. Me encanta el Derecho, creo que tiene potencial real para cambiar las cosas”.
Me encanta el Derecho, creo que tiene potencial real para cambiar las cosas
Aun así, reconoce que la exigencia del programa tuvo su coste. “Siento que, si lo hubiera estudiado en un orden lógico, me hubiera gustado incluso más”. En ocasiones cursar asignaturas avanzadas antes que las básicas le supuso algún que otro quebradero de cabeza. “Muchas veces los profesores daban por hecho que ya sabías ciertas cosas, y yo iba corriendo detrás del temario para ponerme al día por mi cuenta”. A pesar de todo, segura que fue una experiencia “muy enriquecedora”.
Ahora, tras su paso por Villanueva, Jorge inicia una nueva etapa aún más exigente: un doble Máster de Acceso a la Abogacía y en Derecho Penal Económico en el Centro de Estudios Garrigues, además de un Máster oficial en Derechos Humanos en le Universitat Oberta de Catalunya, con la mirada puesta en comenzar el doctorado en 2026. “Soy consciente de que va a ser duro, pero después de estos dos años sé que es posible, lo que me motiva a seguir avanzando”.
Soy consciente de que va a ser duro, pero después de estos dos años sé que es posible
El caso de Jorge no solo llama la atención por sus cifras (finalizar una carrera en la mitad de tiempo y logrando 23 matrículas de honor), sino porque es un ejemplo del potencial que puede desplegar el talento joven cuando hay motivación y vocación reales. Encontrar la pasión, contar con apoyo y un entorno en el que desarrollarse, sumado al esfuerzo y la organización no solo pueden ser las claves del éxito, también permiten revelar capacidades que a menudo permanecen ocultas.