Opinión

Los hemipléjicos de Ayuso

Nino Olmeda | Lunes 15 de septiembre de 2025

Estuve todo el verano esperando alguna intervención de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, sobre la situación de la sanidad pública para conocer si las listas de espera en Atención Primaria y en las consultas de especialidades habían mejorado. Mi interés es particular porque acudir a mi Centro de Salud La Paz, en Rivas Vaciamadrid, o a las consultas de traumatología o neurología en el Hospital del Sureste, en Arganda, es una carrera en la que el final, la cita, se alarga en el tiempo.
Lo primero que me encontré fue una arremetida de Ayuso contra la izquierda y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la que criticó la “forma hemipléjica de ver la vida” del pensamiento progresista.

No entendí nada. No aclaró si mis citas médicas seguirían siendo un ‘vuelva usted mañana’. Tomé hierbaluisa, con propiedades relajantes, para entender lo que había escuchado y que me produjo tensión. Antes de reflexionar sobre este dislate que habían escrito los asesores para no aclarar nada y crear confusión, y que ella leyó como si fuese una genialidad, consulté con un buen amigo de la derecha civilizada, Jesús Pedroche, expresidente de la Asamblea de Madrid, quien me dijo que le parece incorrecto y una ‘boutade’. Recordó una anécdota de tiempos atrás. Dijo que acudió a un acto del gran economista Emilio Ontiveros, ya fallecido, en el que habló de la esclerosis de la economía en ese momento. No le gustó el uso de términos médicos para referirse a situaciones políticas o financieras. Se lo hizo saber a Ontiveros, a través de una carta, y la respuesta fue clara. Se disculpó por el mal uso de su frase y aceptó la crítica de Pedroche.

Ayuso debería saber, y también los que le escriben los discursos, que los términos médicos describen condiciones de salud complejas y específicas. Utilizarlos en un contexto político es una simplificación excesiva y una distorsión de su significado real. Estas metáforas no ofrecen un análisis riguroso de la situación política.
El uso de estas palabras puede ser una estrategia para generar una respuesta emocional negativa en la audiencia. Al asociar una situación política con una enfermedad, se busca evocar sentimientos de miedo, repulsión o lástima, en lugar de fomentar un debate racional basado en hechos.

Respecto a la hemiplejia, supongo que ella, y los intelectuales que le escriben lo que dice, sabe que es un trastorno del paciente en el que la mitad del cuerpo está paralizada. Sabiendo esto, ¿qué significa la izquierda hemipléjica? Es difícil saberlo teniendo en cuenta que los asesores son los mismos del ‘me gusta la fruta’ para explicar qué fue lo que dijo cuando en sus labios se leía hijo de puta refiriéndose a Pedro Sánchez.

Utilizar términos como ‘pensamiento hemipléjico' es una forma de lenguaje que, si bien puede parecer ingeniosa, en realidad es perjudicial para el debate político. Por un lado, es impreciso; la hemiplejia es una condición médica compleja que no puede equipararse a problemas políticos. Por otro lado, y más importante, este tipo de lenguaje estigmatiza a quienes padecen estas enfermedades, trivializando su sufrimiento y asociando estas condiciones con connotaciones negativas.

Además, este tipo de lenguaje demuestra una falta de empatía hacia las personas afectadas por enfermedades. En lugar de buscar soluciones constructivas, se recurre a un lenguaje que puede ser hiriente y deshumanizador.

Ayuso, y los que escriben para ella, al usar metáforas médicas, evita abordar los problemas reales y complejos de la política. Se centran en el espectáculo del lenguaje en lugar de proponer soluciones concretas y basadas en evidencia.

Este tipo de lenguaje puede aumentar la polarización política. Crea una división artificial entre "sanos" y "enfermos", "normales" y "anormales", dificultando el diálogo y la búsqueda de consensos.

No es mucho animar a Ayuso a usar un lenguaje que describa las situaciones políticas de manera clara y precisa, sin recurrir a metáforas médicas. Le vendría bien promover un debate centrado en las causas y soluciones de los problemas políticos, en lugar de en etiquetas despectivas.

Me ha molestado bastante, como persona progresista y de izquierdas, escuchar como una presidenta, por muy de derechas que sea, recurre a la discapacidad para atacar a quien considere conveniente. La diversidad funcional nos hace diferentes, pero no gilipollas a la hora de entender aquellos que persiguen el titular propagandístico en vez de solucionar los problemas de las personas. Yo sigo pendiente de conocer las soluciones del PP de Ayuso a los graves problemas de la Atención Primaria en la Comunidad de Madrid. A mí también me gusta la fruta, pero no los insultos de los que tienen en la cabeza volver atrás en el tiempo y, además, carecen de la valentía para llamar hijos de puta en la cara a todos lo que rechazan su discurso retrógrado.