Tras marcar un prefijo de teléfono gallego nos recibe Roberto Verino con la serenidad de quien ha atravesado cuatro décadas de carrera y aún conserva la ilusión intacta de un aprendiz: ”Bueno, pues estoy a tu disposición, así que cuando quieras empezamos”. La excusa de esta llamada es la presentación de su colección Otoño-Invierno 2025, en el marco de la celebración de la Semana de la Moda, aunque más adelante quedará claro que la conversación va más allá de prendas. Un diseñador dispuesto a hablar de moda como disciplina inseparable de su manera de entender la vida, la ética y la autenticidad.
Su propuesta para esta temporada se enmarca bajo el concepto Undressed, una declaración de principìos. “No desaprovechar esa especie de entusiasmo que había en los años 90”, ha señalado el artista repleto de convencimiento. En este sentido, aunque el punto de partida podría parecer un ejercicio de nostalgia, es en realidad “la energía que sigue siendo clave a la hora de vestir. Vestir con sentido, con la sensibilidad de que la belleza no te quite la susceptibilidad.”
La conversación se desplaza hacia uno de los asuntos que más preocupan a cualquier creador en la actualidad: la sostenibilidad. En una etapa en la que la moda rápida domina el mercado, Verino defiende un enfoque radicalmente opuesto. “Yo creo que abordo la moda de una manera ética y cierta. Siempre he trabajado con materias de calidad, con diseños sencillos, atemporales, que permitan a las personas hacer una inversión cuando compran su ropa. Eso convierte su armario en un armario emocional” , ha detallado el diseñador. Frente a la lógica de usar y tirar, Verino ha recordado uno de los ejemplos más claros: “Que haya prendas que cuesten más en la tintorería que comprarlas nuevas evidencia que estamos ante un ejercicio perverso de la moda que no se puede sostener”.
“Que haya prendas que cuesten más en la tintorería que comprarlas nuevas evidencia que estamos ante un ejercicio perverso de la moda"
De este modo, sus palabras dibujan una idea que poco tiene que ver con la carrera por la tendencia. “Lo de estar a la última es imposible, porque tú estás a la última hoy, mañana ya no”. Esa especie de ironía siempre la he evitado. Aunque parezca que voy en contra de los intereses de la industria, voy a favor del consumidor. Hay que darle soluciones, quererlo, cuidarlo”, ha recalcado el artista.
Esa visión también ha transformado su manera de entender la elegancia. Ya no se trata de un canon externo, sino de un proceso personalizado.“La moda es una evolución, y yo siempre he creído que la evolución es más inteligente que la revolución. Lo que hemos hecho es mejorar continuamente, aprovechar las nuevas tecnologías para reducir despilfarros, ajustar stocks y convertir la compra en inversión más que en gasto. Para mí, la elegancia verdadera es la individual. Lo importante es sacar esa luz interior al exterior, ser auténtico y sentirse bien cada mañana cuando uno se mira al espejo antes de salir al trabajo”, ha afirmado Verino con la seguridad de alguien con verdadera vocación.
"Siempre he creído que la evolución es más inteligente que la revolución"
Mientras en calidad de entrevistadora me preguntó sobre la complejidad de compaginar el equilibrio entre minimalismo y rebeldía, Verino coincide en que “nunca es sencillo.Intento ser coherente y buscar ese equilibrio. Pero eso no quiere decir que no tenga momentos de euforia que generan planteamientos menos esperados. Porque si no, los armarios se vuelven reiterativos. Tiene que haber siempre una pizca de creatividad que se salte algunas reglas, aunque sea dentro de la coherencia”, ha asegurado el autor de la nueva colección Undressed.
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Ha garantizado que cada colección es una historia personal y cuando pregunto, casi sin dejar espacio a la respuesta anterior, cuál ha sido el momento más decisivo de su carrera, Verino duda. Es imposible resumir cuatro décadas de trayectoria en una anécdota. Prefiere hablar de un proceso continuo, con luces y sombras. “Uno se ha encontrado con muchas dificultades en el camino, no voy a negarlas. Afortunadamente las hemos superado. De los errores también se aprende mucho, es donde más se aprende, te diría yo. Y yo sigo con esa ilusión de niño. Aunque tengo muchos años, todavía quiero seguir aprendiendo y haciendo cosas. Mi ilusión sigue intacta”.
"Jamás me jubilaré. Nunca”
Ese entusiasmo hace que la jubilación no forme parte de sus planes. Se ríe cuando me escucha. “Esa palabra no entra en mi vocabulario. Me retiraré con las botas puestas. Porque si algo me hace sentir bien es el trabajo de cada día, al que pongo mucha pasión. Jamás me jubilaré. Nunca”, ha atestiguado.
El encuentro, que se acerca a su final, provoca el planteamiento de una cuestión inevitable: cómo espera que el público reciba esta nueva colección. Verino responde con cautela aunque también con la confianza de quien conoce a su público desde hace mucho tiempo. “Uno confía en haber hecho los deberes, en haber entendido el mensaje que transmiten los consumidores y en que la respuesta sea la más acertada. Estoy contento, porque veo que se superan las condiciones una detrás de otra, que los consumidores agradecen la coherencia entre lo que digo y lo que hago, y que se sienten únicos. Eso me da muchas expectativas”, ha comentado ilusionado.
Madrid, ha concluido el consolidado diseñador, es el escenario ideal para ese estreno, que persigue la búsqueda por conectar al diseñador con el público. “Lo de ‘De Madrid al cielo’ nunca fue tan cierto”. Una frase que sintetiza la filosofía de Verino, mezcla de arraigo y proyección, de fidelidad a unos valores pero con voluntad de seguir avanzando. El inconformismo de los noventa reinterpretado desde la madurez de un aprendiz incansable, un creador que no piensa en la retirada y como alguien que cree que la moda no consiste en retirarse sino en mostrarse. “Lo importante es que cada persona saque su luz interior. Que se sienta auténtica, que se sienta bien. Ahí está la verdadera elegancia”, ha concluido.