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Los Dragones de Lavapiés: del sinhogarismo a representar a España en el Mundial de Fútbol Calle

Jugadores de Fútbol Calle de Lavapiés (Foto: Instagram Dragones de Lavapiés).

Lavapiés, cantera de fútbol e integración

Marta Gómez | Sábado 23 de agosto de 2025

Ricardo Torres todavía no se cree que vaya a vestir la camiseta de España en un Mundial de fútbol. Él no es futbolista profesional ni aparece en las quinielas deportivas, pero su historia es de esas que recuerdan el verdadero poder del deporte. Ricardo ha pasado de no tener ilusión por nada a ser uno de los ocho seleccionados de los Dragones de Lavapiés, equipo que viajará a Oslo (Noruega) para disputar la Copa Mundial de Fútbol Calle (Homeless World Cup) entre el 23 y el 30 de agosto.

“Yo dormía en el parque de Manuel Becerra. Un día pasé por Lavapiés y vi a unos chavales jugando al fútbol. Me acerqué y me invitaron a participar. Al principio dudé porque estaba en muy malas condiciones higiénicas, pero finalmente decidí probar suerte. Me recibieron con los brazos abiertos y eso me salvó. Ya estaba pensando en desaparecer, después de todo lo que me había pasado. Pero los Dragones me dieron una oportunidad”, confiesa Ricardo.

"Me recibieron con los brazos abiertos"

Lo que para otros es un simple entrenamiento, para él es un salvavidas. Ricardo llevaba años arrastrando una vida difícil: “He dormido durante dos años y medio en la calle y es muy duro. He trabajado mientras vivía en la calle, pero los horarios de las personas sin hogar son difíciles de compaginar con cualquier empleo. En un albergue al menos sabes que vas a tener una cama, pero es una vida durísima”. El fútbol se convirtió en su “único refugio”. “Era la única forma de tener paz en mi cabeza”, asegura.

El proyecto de los Dragones de Lavapiés le dio mucho más que un balón. El equipo le proporcionó la ropa deportiva necesaria, pero sobre todo un espacio de pertenencia. Y, poco a poco, la confianza en sí mismo. Hoy vive en un albergue y acaba de conseguir un trabajo de conserje y su meta es poder ahorrar para poder tener su propia casa en el futuro.

Hace unos meses le llegó la noticia: estaba seleccionado para representar a España en el Mundial de Fútbol Calle. Ricardo no se esperaba que él estuviera entre los elegidos porque “no se encontraba en el nivel”, por eso su alegría era aún mayor. “Era cumplir un sueño que tenía desde niño. Salir de España para jugar al fútbol. Estoy nervioso, con entusiasmo... todavía no me lo creo. Quiero divertirme, conocer gente y a intentar ganar la Copa, aunque va a ser muy complicado”, afirma.

Junto a Ricardo, Zahra, Sangoule, Jorge, Genrri, Luis, Sebastián y Sandra serán los jugadores que representarán a España en la Copa Mundial de Fútbol Calle. Una selección que se decidió más allá del talento deportivo, teniendo en cuenta el recorrido personal de cada participante dentro del proyecto. El club buscó a quienes habían demostrado constancia en los entrenamientos, compromiso con el grupo y una evolución en sus vidas gracias al fútbol. “No hemos elegido a los que mejor juegan, sino a quienes el fútbol les ha servido como motor de cambio”, expone la presidenta del club, Dolores Galindo.

Equipo de Fútbol Calle de Dragones de Lavapiés

El equipo reúne cada semana a unas 25 personas que entrenan bajo la dirección de dos entrenadores en Embajadores 18 y solo ocho de ellos viajaran a Oslo. “En cuanto empezamos a decir que íbamos a participar, vimos como los entrenamientos que ya de por sí eran regulares tenían una mayor regularidad. Se ha notado un montón en el ambiente y en los ánimos de los jugadores”, defiende Galindo.

¿Cómo se juega al Fútbol Calle?

El Mundial de Fútbol Calle no se disputa con las mismas reglas que el fútbol profesional. El objetivo no es replicar las grandes ligas, sino crear un formato ágil, dinámico y accesible que favorezca la participación y el espectáculo.

Cada partido se juega en un campo reducido, similar a una pista de fútbol sala, con porterías pequeñas. Los encuentros son cortos e intensos, se diputan en dos tiempos de siete minutos cada uno, separados por un breve descanso, lo que significa que no hay margen para la relajación y que cada jugada cuenta para llevarse el partido. Además, el balón nunca sale fuera del campo, ya que las vayas forman parte también del juego.

Se juega en dos tiempos de siete minutos y el balón no puede salir del campo

Juegan cuatro jugadores (tres en el campo y un portero), aunque las rotaciones son infinitas. “Cuando nos cansamos pedimos el cambio voluntariamente”, dice Ricardo. No existen posiciones fijas, todos los jugadores deben atacar y defender, de modo que la colaboración y la solidaridad en el esfuerzo colectivo son más importantes que la individualidad.

Participar en este torneo internacional genera un impacto “bastante importante” en la sociedad, según la presidenta del club. “Es cuando la gente ve a las personas sin hogar cuando puede cambiar su situación. A las personas que se les tiende una mano puede cambiar su situación y pueden reincorporarse a la sociedad y creo que esa es la idea”, apunta.

¿Cómo surgió el proyecto?

Todo empezó en 2021, cuando se disputó en Madrid una competición mundial del Fútbol Calle. Eso sí, en versión reducida, debido a la pandemia del coronavirus. Fue en este momento cuando los Dragones de Lavapies acudieron con un equipo mixto formado por hombres y mujeres. La experiencia fue un punto de inflexión y a raíz de este torneo, el club decidió mantener su equipo de forma permanente.

Para la presidenta, Dolores Galindo, aquel paso de formar un equipo de gente sinhogar fue natural dentro de la filosofía del club. “Nos dimos cuenta de que este formato encajaba perfectamente con lo que somos: un espacio donde cualquiera puede encontrar su sitio independientemente de su situación personal”, recuerda. De esta manera, el Fútbol Calle se convirtió en una herramienta para llegar a las personas en riesgo de exclusión social, ofreciéndoles no solo la posibilidad de competir y entrenar, sino un espacio de confianza y comunidad.

“Cuando tienes las personas, tienes el proyecto”

Cuando se celebró la competición en Madrid, el club descubrió que el Fútbol Calle era una modalidad “muy atractiva” y, sobre todo, cercana a la esencia de los Dragones: un fútbol capaz de ilusionar a personas que habían perdido la esperanza. La idea de organizar un equipo propio surgió entonces, aunque no fue un reto sencillo, ya que la realidad de las personas sin hogar suele ser “muy diversa y compleja”. En ese momento apareció Miguel Buzeta, entrenador y trabajador social con experiencia en los inicios de la Homeless Word Cup hace dos décadas, a quién abrieron las puertas de sus entrenamientos para que apostara sus conocimientos y liderara el proyecto. Más tarde se sumó Javier Almagro, que llegaba de trabajar con refugiados en Tailandia, lo que permitió reforzar el capital humano necesario para liderar el proyecto. Como resume la presidenta: “Cuando tienes las personas, tienes el proyecto”.

“Queríamos que nuestro club reflejara el barrio en el que vivimos. En Lavapiés nadie debería quedarse atrás. El fútbol tiene la capacidad de incluir a quien la sociedad muchas veces excluye. Esta iniciativa no nació aquí: empezó en Escocia hace dos décadas y ha crecido hasta convertirse en un movimiento mundial apoyado por la FIFA. Nosotros vimos que podíamos adaptarlo a nuestra realidad y dar una motivación a personas que han pasado por situaciones muy difíciles”, manifiesta.

Entrenamientos semanales, acompañamiento personal y un fuerte sentido de pertenencia han consolidado este equipo como mucho más que un conjunto deportivo.

Además del conjunto de Fútbol Calle, los Dragones de Lavapies cuenta con otros equipos que reflejan su espíritu inclusivo. El club cuenta con equipos d eniños y niñas, de mujeres, de personas migrantes, de refugiados e incluso de jugadores con diversidad funcional. Para Galindo, esta puridad es la esencia de la entidad: “Queremos que todo el mundo tenga un espacio donde jugar, aprender y sentirse parte de algo. Que seamos capaces de entender que todas las personas forman parte de la misma sociedad y que todos somos importantes y necesarios, aunque a veces el valor de las personas se olvida. Esa es la verdadera victoria de los Dragones”.

Una competición con resúmenes diarios y partidos en streaming que ayudan a la visibilidad

Para la comunidad de más de seiscientas personas que forman parte de los Dragones de Lavapiés, contar con un equipo de Fútbol Calle supone mucho más que una oportunidad deportiva. Como explica su presidenta, “tener esta sección dentro del club nos ayuda a dar la voy y visibilidad a las realidades que muchas veces permanecen ocultas”. La participación en el Mundial de Oslo, con partidos emitidos en streaming y resúmenes diarios accesibles desde cualquier lugar, permitirá que la historia de los Dragones viaje más allá del barrio. “Es una ocasión única para mostrar lo que hacemos y demostrar que el fútbol puede ser una herramienta de transformación social”, concluye Galindo.

Además, seguro que los diferentes equipos del club están pendientes de la actuación de Ricardo, Zahra, Sangoule, Jorge, Genrri, Luis, Sebastián y Sandra en la Copa Mundial de Fútbol Calle y les darán sus ánimos desde Madrid.

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