Cultura y ocio en Madrid: planes y agenda

El hip hop pinteño se cuela en la élite mundial

(Foto: Imagen cedida por Escuela de Baila Montse Sánchez de Pinto).
Marta Gómez | Domingo 10 de agosto de 2025

En la pista central del Mullet Arena de Phoenix (Arizona), donde normalmente rugen los patines del hockey sobre hielo, el público rugía de otra forma. Una música estruendosa lo llenaba todo. Luces, gritos, nervios, banderas. Y en medio del escenario, con tan solo entre 9 y 12 años, los Big Naughty Thunders, el equipo junior de la Escuela de Baile Montse Sánchez de Pinto (Madrid), conseguían una gran hazaña al convertirse en el primer grupo de baile español en clasificarse para una final mundial en esta categoría y acabar quintos del mundo.

El sueño se hizo realidad el pasado 2 de agosto. En pie de guerra y a ritmo de poppin, locking, waacking y break, estos pequeños demostraron al mundo que la danza urbana en España tiene acento pinteño. Y lo hicieron tras superar una durísima selección entre 47 países, y destacar por encima de potencias como China, Italia o México. Solo Australia y tres grupos japoneses lograron colocarse por delante. "Es el primer grupo español en esa categoría que se coloca en una quinta posición", destaca Montse Sánchez.

Un año de oro para unos niños imparables

“Este año ha sido redondo”, resume Montse Sánchez, fundadora de la escuela que lleva su nombre. Y no exagera. En los once campeonatos nacionales e internacionales a los que se han presentado, los Big Naughty Thunders han quedado primeros en todos. Impecables. Imparables. “Otros años han tenido podios, pero este... este ha sido arrasador”, recalca con emoción.

Laia Núñez, Zoe del Pozo Copete, Adrián Chávez, Alma Oceda, Carla Téllez, Leyre Nonidez, Darío Sánchez, Mateo Barba y Álex Garrido dan vida a Big Naughty Thunders, un equipo que late al ritmo que marca su alma mater: Domingo Cortés, su profesor y coreógrafo. Exigente, entregado y siempre a su lado, ha guiado a estos jóvenes talentos en la emocionante aventura de representar a España, y en especial al municipio madrileño de Pinto, en el campeonato mundial de danza urbana.

Big Naughty Thunders

Y es que, más allá de la hazaña, hay algo que también marca la diferencia: el espíritu. Los Naughty no son solo un equipo, son una familia. Todos los grupos de la escuela llevan ese sello, ese apodo que es sinónimo de energía traviesa, de talento sin freno, de identidad compartida: “Cada escuela nombra a sus grupos con un nombre y luego los alumnos eligen un apodo. Esto ayuda a que seas reconocido. Nosotros ya somos reconocidos como la familia Naughty”, afirma.

Tres grupos en la cima: también brillan los más pequeños

En esta aventura el equipo junior no estuvo solo. Junto a los Big Naughty Thunders viajaron otros dos equipos de la escuela: Cool Bos pero de Chill, en la categoría minicrew, y Big Naughty Legacy, en la categoría megacrew.

Ambos equipos lograron colarse entre los diez mejores del mundo, superando también la fase preliminar y las semifinales. En su caso, una caída penalizó su clasificación final, pero se mantuvieron en el top 10. “Nos penalizan todo: desde un cordón desatado hasta una caída. Pero aún así estamos muy orgullosos. Estar en la final ya es un logro gigantesco”, explica Montse Sánchez.

Cada bailarín, cada paso, cada segundo en el escenario cuenta. Los jurados, más de veinte personas evaluando aspectos técnicos, artísticos y escénicos, no perdonan ni el más mínimo fallo.

Ritmo frenético de ensayos y flamenco

Los días en Phoenix transcurren a un ritmo frenético: los niños apenas tienen un respiro entre ensayos programados, pruebas de escenario y más sesiones de entrenamiento por la tarde. Aunque la ciudad ofrece atractivos como un inmenso parque acuático, lo cierto es que solo los que no pasan a la final tienen tiempo para disfrutarlo. Para quienes siguen adelante, esos dos días "libres" se convierten en una nueva etapa de preparación intensiva. Pero más allá de la presión, lo que permanece es la convivencia: compartir pabellón con equipos de todo el mundo, conversar en los momentos de descanso, intercambiar experiencias y forjar amistades que sobreviven al viaje. En esos ratos surgen las tertulias entre países, las risas, los móviles que se llenan de nuevos contactos y las promesas de volver a encontrarse. Todos quieren ganar, sí, pero lo que se llevan de verdad, además de los logros, es un recuerdo imborrable y, a veces, incluso un amigo para toda la vida.

Equipo de la escuela.

Este año, además, la Escuela Montse Sánchez dejó otra huella única: por primera vez, España estuvo representada en la presentación de países con una pieza de flamenco. La propia Montse Sánchez, profesora de flamenco en su escuela, subió al escenario con algunas alumnas para rendir homenaje a las raíces españolas. “Solo diez países pueden hacerlo, y lo logramos. Les gustó la idea de representar a España bailando flamenco. Fue emocionante

Una escuela nacida en plena crisis… y con hambre de mundo

La historia de la Escuela de Baile Montse Sánchez comienza en 2008, en plena crisis económica. Una apuesta arriesgada, en palabras de su fundadora, que empezó con dos aulas humildes y la ilusión de enseñar danza en Pinto. “Abrimos con una sala de 15 metros y otra de 50. Hoy tenemos cinco aulas de 100 y una de 240 metros. Somos 700 metros cuadrados de pasión por el baile”.

El carácter competitivo no llegó de golpe. Fue una evolución natural, impulsada por la profesionalización del urban dance en España y la visión internacional del equipo docente. Domingo Cortés, formado en escuelas míticas de Los Ángeles como Millennium, empezó a empujar a sus alumnos hacia la competición. Primero en circuitos locales (Pinto, Getafe, Alcorcón, Fuenlabrada), después en la escena nacional (Badalona, Valencia, Barcelona) y, finalmente, al Mundial de Phoenix, pasando antes por talent shows televisivos como Got Talent España.

Desde hace cuatro años participan en este campeonato mundial, enfrentándose a lo más potente de países como Corea, Nueva Zelanda, Japón, Filipinas, Australia o EE. UU. En su primer año, ya fueron octavos. Ahora han superado su propia marca con ese quinto puesto histórico. Y no piensan detenerse, su próxima meta es alcanzar un pódium: “Nos da igual un tercer o primer puesto”, apunta la directora de la academia.

La Escuela de Baile Montse Sánchez no para. Ni quiere parar. Desde su pequeña sede en Pinto hasta los escenarios más imponentes del mundo, han demostrado que la pasión, la formación y el trabajo en equipo pueden romper cualquier techo. Ahora, solo queda conquistar el podio en el próximo campeonato mundial.

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