En 2025 las pensiones contributivas en España han subido un 2,8%, con un incremento adicional anual que continuará hasta 2050, según la última reforma de las pensiones. Como resultado, la pensión máxima de jubilación ha quedado fijada este año en 3.267,60.
Esta cifra representa un incremento respecto al año anterior. Pero, ¿de cuánto es la subida en general? Las pensiones medias aumentarán en torno a 500 euros anuales. La cuantía de la pensión puede variar, ya que tributan como rendimientos de trabajo y están sujetas a retenciones del IRPF según el importe total anual de la pensión y la situación personal y familiar del contribuyente.
El pensionista debe incluir su pensión en la declaración de la renta si se superan ciertos límites, como si ingresa más de 22.000 euros o si recibe más de 15.000 de dos pagadores. En el caso de las pensiones máximas de jubilación, la cuantía neta está alrededor de los 2.600 euros mensuales.
Con unas proyecciones que apuntan a nuevas subidas en las cuantías y en un contexto de aumento de la esperanza de vida y de envejecimiento de la población, las pensiones públicas, máximas y mínimas, suponen un gran desafío.
España ha alcanzado un nuevo récord en gasto en pensiones por el aumento de las pensiones máximas. Este dato refleja un máximo histórico en las pensiones de jubilación que llega precisamente en un momento de presión demográfica y envejecimiento. La pensión media de jubilación se sitúa ya en 1.503 euros al mes, mientras las máximas están en 3.267,60 euros mensuales.
Se trata de una revalorización general de las pensiones del 2,8% aprobada para 2025, debido a la reforma del sistema arreglo a la subida del IPC, tanto para las pensiones contributivas como para las no contributivas.
Desde la entrada en vigor de la reforma de las pensiones en 2021, la subida anual de las pensiones se determina por la inflación media de los últimos doce meses, en este caso, entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024.
Así, con el dato de inflación se pueden calcular las cuantías máximas, es decir, con el dato definitivo del IPC, se revalorizan todas las pensiones con el objetivo de que no haya pérdida de poder adquisitivo entre los pensionistas.
Hay diferencias entre los tipos de pensión, por lo que la cantidad exacta de la revalorización puede variar ligeramente, pero se estima que la pensión máxima de jubilación aumentará aún más en los próximos años con la inflación.
Todas están sujetas a algunos topes, aunque con variantes en función de si hay cónyuge a cargo o no, así como de la edad de jubilación o los años cotizados.
Los jubilados en el régimen general perciben este año una media de 1.663 euros al mes, mientras que los autónomos se quedan en 1.007 euros. En cuanto a la pensión máxima media de jubilación está en 3.267 euros al mes.
La pensión máxima neta en España para 2025, después de aplicar las retenciones del IRPF se sitúa aproximadamente en 2.614 euros mensuales o 36.596 euros anuales. La pensión máxima bruta es de 3.267,60 euros mensuales o 45.746,40 euros anuales según la Seguridad Social.
Es importante recordar que sobre la cuantía de la pensión en bruto se aplican las retenciones correspondientes al IRPF. El porcentaje exacto varía según la situación personal y familiar del pensionista, pero en promedio se sitúa entre un 15% y un 20% para quienes reciben pensiones máximas.
Recuerda que la pensión máxima se aplica a aquellos que han cotizado por la base máxima durante la mayor parte de su vida laboral y cumplen con los requisitos de edad y tiempo cotizado según la Seguridad Social.
Según las estimaciones actualizadas a julio de 2025:
Para conocer el dato exacto, cada pensionista puede consultar su IRPF personalizado a través del portal de la Agencia Tributaria o simuladores oficiales.
Entre los aspectos fundamentales para saber cuánto cobraré de jubilación está conocer el salario regulador, ya que quien aporta por bases más altas alcanza la pensión máxima, para ello, es imprescindible cotizar sobre la máxima durante el período requerido.
La cantidad que se percibe de pensión depende de los años cotizados: en 2025, se exige un mínimo de 38 años para jubilarse a los 65. Si no, la edad se retrasa hasta los 66 años y 8 meses. Además, la base de cotización, cuanto mayor sea, más elevada será la pensión. Y, por último, para acceder al 100 % de la pensión se debe contar con una carrera de cotización de al menos 36 años y 6 meses en 2025.
Una de las fórmulas más eficaces para reforzar la pensión pública y mantener el nivel de vida tras la jubilación es realizar aportaciones a planes de pensiones. Estos productos financieros permiten constituir un ahorro a largo plazo, con ventajas fiscales que los hacen especialmente atractivos.
En 2025, el límite máximo de aportación individual con derecho a deducción en el IRPF es de 1.500 euros anuales. No obstante, si el plan es promovido por la empresa, es decir, si forma parte de un sistema de previsión social empresarial, el total deducible puede llegar hasta los 10.000 euros anuales.
Las ventajas de un plan de pensiones son dobles durante la vida laboral, reducen la base imponible del IRPF, lo que permite pagar menos impuestos año a año. Al llegar la jubilación, se pueden rescatar en forma de capital, renta vitalicia o fórmula mixta. Eso sí, tributan como rendimientos del trabajo, por lo que conviene planificar bien el momento y la forma del rescate para evitar que la pensión pública y el plan privado se sumen y eleven el tipo impositivo.
Además, los expertos aconsejan comenzar cuanto antes, aunque sea con cantidades pequeñas, ya que el interés compuesto y la rentabilidad a largo plazo son claves para generar un capital significativo con el tiempo.
En definitiva, los planes de pensiones no sustituyen a la pensión pública, pero son una palanca fundamental para mantener la calidad de vida durante la etapa de la jubilación.