Además de la Comunidad de Madrid, el resto de autonomías que cerraron el año pasado con un saldo presupuestario negativo fueron Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana y Murcia, mientras que Extremadura fue la comunidad con el mayor remanente, hasta un 1,6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Tras realizar ajustes sobre el saldo presupuestario, los expertos han estimado un saldo estructural de las comunidades autónomas del -1,1 por ciento del PIB en 2023 y 2024. Sin realizar ajustes y ateniéndose únicamente al saldo presupuestario, las comunidades con un déficit presupuestario en 2024 fueron Comunidad Valenciana (-1,9 por ciento); Murcia (-1,1 por ciento); País Vasco (-0,6 por ciento); Cataluña (-0,4 por ciento) y Madrid (-0,2 por ciento).
Por contra, teniendo en cuenta el saldo presupuestario, las comunidades que obtuvieron superávit fueron Extremadura (1,6 por ciento); Navarra (1 por ciento); Canarias y Asturias (0,9 por ciento); Cantabria (0,8 por ciento); Andalucía (0,7 por ciento); Baleares y Aragón (0,3 por ciento); Galicia (0,2 por ciento) y Castilla-La Mancha. En el caso de Castilla y León y La Rioja, el saldo es del cero por ciento.
En su informe, Fedea ha realizado diferentes ajustes como trasladar las liquidaciones del sistema de financiación autonómica a su año natural. "Este ajuste de liquidaciones se elevó al 0,1 por cienro en 2023 y al 0,7 en 2024, ambos en términos de PIB", explica. En segundo lugar, se ha descontado el efecto del ciclo económico sobre las cuentas públicas; en este sentido, situadas todas las comunidades autónomas en una fase expansiva del ciclo, éste ha generado unos superávits públicos del 0,1 por ciento del PIB y 0,2 d en 2023 y 2024, respectivamente.
A efectos del cálculo, estos superávits cíclicos incrementarán los valores negativos de los saldos estructurales. Por último, "también debe minorarse el saldo presupuestario en el importe de las operaciones no recurrentes".
En este contexto, Fedea destaca la "heterogeneidad" entre comunidades autónomas. "Dicho desequilibrio estructural estimado alcanzaría cotas en torno al -2 por ciento del PIB en 22 comunidades autónomas como la Valenciana, Cataluña y la Región de Murcia. En tan solo dos regiones se encuentra un saldo estructural positivo: Canarias y Navarra", sentencia el informe.